The Answer - Everyday Demons

Enviado por Stoned el Mar, 08/03/2016 - 17:45
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Hace un par de meses se cumplieron treinta años de la muerte de Phil Lynott. Su bajo, el legendario Fender Precision negro con golpeador de espejo, ha estado desde entonces bajo la vigilante custodia de su madre, y desde que nos dejó no ha vuelto a ser tocado por nadie… excepto en una ocasión: en un concierto homenaje al propio Phil, su madre Philomena cedió por primera y única vez y se lo dejó tocar a Micky Waters, el bajista de la banda procedente de Irlanda del Norte The Answer.

¿Qué es lo que tienen The Answer para gozar de tal prebenda? Pues lo mismo que vieron AC/DC para llevarles como teloneros durante todo el mastodóntico tour mundial de “Black Ice”, cuando estos cuatro chavales del condado de Down, sito en el Ulster norirlandés, aún contaban con un solo disco editado, su grandísimo debut titulado “Rise”, una de las sensaciones del año 2006 en el que fue editado. “Rise” –que traducido al castellano significa algo así como “surgir”, “emerger”- no podía tener un título más apropiado: su contenido hacía augurar a los amantes del rock el prometedor inicio de una banda que, seguro, daría que hablar.

Precisamente durante la gira en la que The Answer actuaron como teloneros de AC/DC vio la luz su segundo largo, “Everyday Demons” (2009), un nuevo álbum que no defraudó en absoluto, una nueva descarga de hard rock de tono añejo, clásico, siempre con el retrovisor enfocando la época dorada de la historia de rock, la década de los setenta.

Si algo tienen The Answer, algo que demostraron –y demostrarían en sucesivos discos- en “Rise” y que será también netamente palpable en “Everyday Demons”, a parte de un vocalista en perpetuo estado de gracia, tocado por los putos ángeles del rock and roll, una base rítmica que a cada BPM te destruyen pequeños pedazos del cerebro que son expulsados por tus mismísimos oídos y un guitarrista que cuando se desboca es lo mismo que soltar una manada de búfalos en plena Gran Vía madrileña, son canciones. Sí, canciones. Algo quizá tan obvio que muchas bandas actuales se olvidan de escribirlas en condiciones. De nada me valen unos tipos que suenan como los Zeppelin de “IV”, unos tipos con un dominio instrumental fuera de lo común, con unos pasajes musicales perfectamente ejecutados, si no están enclavados en el contexto de una buena canción. Canciones. Esto es música, y la canción es una de sus unidades de medida básicas. Aún así, como decíamos, The Answer van sobrados en ese sentido: diez años de carrera y cinco álbumes de estudios después, tienen un cancionero sólido, dinámico y vivo. Una de las mejores colecciones de canciones de entre todas las bandas surgidas en la última década. Y para muestra un botón: ¿cuántas canciones fueron editadas en 2009 –la fecha de edición de “Everyday Demons”- mejores que “On And On”? ¿Cuántas canciones de rock duro actual tienen un riff tan irresistible, un estribillo tan memorable y tarareable? ¿Cuántas canciones en el último lustro están tan bien tocadas, tan maravillosamente bien cantadas? Dejen, no contesten, ya lo hago yo. Pocas. Por desgracia.

“Everyday Demons” es, por lo menos, tan bueno como su debut “Rise”, y tiene algo en común con todos sus siguientes discos: no defrauda. Todos los trabajos de The Answer son material de inspiración clásica, pero no solo en el sonido y en el tono de las composiciones, sino también en la manera de grabar sus álbums. Es decir, discos en los que no sobra ni falta nada, discos como una unidad casi indisoluble. Redondos. Sin altibajos. Con un minutaje comedido, lógico, eficiente. Cortita y al pie, carajo, para que vas a dar pases de sesenta metros. Eso déjaselo a otros, tu a lo tuyo que lo que haces lo haces de puta madre. Menos es más. Y lo bueno si es breve, dos veces bueno. Y continúa con el refranero que seguro que sacas más verdades como puños.

¿Pero cómo suena realmente “Everyday Demons”? Pues como ya dijimos, con un tono hard rock muy, muy setentero; suena a unos músicos notables que saben perfectamente lo que tienen entre manos, y también saben cómo componer y cómo escribir canciones que, aunque claramente deudoras, terminan por tener una personalidad propia y una frescura realmente envidiables. “Everyday Demons” abarca además un amplio espectro de sonidos y composiciones dentro de la etiqueta del rock de corte clásico; son once canciones y no eliminaríamos ninguna. “Dead Of The Night”, “Evil Man”, “Tonight”, “Pride”, la citada “On And On”, son enormes canciones que encontraremos en este disco, y podría mencionar todas; el relleno, como decíamos, no lo encontraremos por aquí. Para todo lo demás, remito al oyente a introducirse, sin más dilación, sin más explicaciones, en “Everyday Demons”. Qué diantres, en cualquiera de los cinco discos de The Answer.

Sobre este disco, podríamos afirmar sin temor a equivocarnos que, si hubiese sido editado en 1973 en lugar de en 2009, mantendría el tipo dignísimamente entre tantas y tantas grandes bandas que estaban en su mejor momento y editando sus más memorables LP’s.

The Answer nos gustan, nos gustan mucho: son una de las mejores bandas de la actualidad y sus discos, como ya dije, no defraudan. Nunca. Pero es que también nos caen de puta madre, joder: son los mismos cuatro chavales que se juntaron hace más de quince años para intentar emular a sus ídolos, a Free, a Led Zeppelin, a Thin Lizzy, a AC/DC. Son los mismos que un buen día, seguramente nublado, con una fina llovizna cayendo melancólicamente –la Isla Esmeralda es como es- se metieron, qué se yo, en un local, en un pub, en un garaje, y encendieron sus amplis por primera vez y Cormac Neeson lanzó un alarido que les puso a los demás los pelos de punta, al igual que cuando se juntaron bajo, guitarra y batería y comprobaron asombrados, casi asustados, que ahí había algo. Algo bueno de verdad.

Son los mismos cuatro chavales que no mucho después estaban teloneando a una de las más gigantescas y titánicas bandas de toda la historia a lo largo y ancho de todo el globo, actuando ante audiencias de varios miles de almas en recintos que jamás soñaron en sus más locas fantasías; son The Answer, y la suya es una bonita historia, una historia que se suele dar poco en el mundo del rock. Una historia de superación y amistad. Y que sea por muchos años.

Cormac Neeson: Voz, armónica
Paul Mahon: Guitarra
Micky Waters: Bajo
James Heatley: batería

Sello
Albert Productions