Andrew Lloyd Webber & Tim Rice - Jesus Christ Superstar

Enviado por MeFuMo el Sáb, 28/11/2009 - 20:07
1304

CD1
01. Overture
02. Heaven On Their Minds
03. What’s The Buzz/Strange Thing Mystifying
04. Everything’s Alright
05. This Jesus Must Die
06. Hosanna
07. Simon Zealotes/Poor Jerusalem
08. Pilate’s Dream
09. The Temple
10. Everything’s Alright
11. I Don’t Know How To Love Him
12. Damned For All Time/Blood Money

CD2
01. The Last Supper
02. Gethsemane (I Only Want To Say)
03. The Arrest
04. Peter’s Denial
05. Pilate And Christ
06. King Herod’s Song(Try It And See)
07. Judas’ Death
08. Trial Before Pilate (Including 39 Lashes)
09. Superstar
10. Crucifixion
11. John Nineteen Forty-One

En 1970, un mozalbete de 21 años llamado Andrew Lloyd Webber compone una ópera rock que no fue la primera (ese honor es del Tommy de The Who) ni la última (Webber también compuso Cats y no me hagan hablar) y se asocia con un tal Tim Rice que escribe un libreto con toda la intención de montar un musical, que entonces estaba muy de moda, curiosamente como ahora, pero con más imaginación y sin tanto mercadeo.

Esos musicales de los 70 (como Hair, por ejemplo) marcaron una época irrepetible en cuanto a calidad y compromiso político de los artistas. Sin un céntimo para producir toda la puesta en escena, Webber y Rice deciden invertir sus ahorros en grabar la música en disco, a ver si así encuentran un hueco para montar la obra.

Y vaya si lo encontraron que aún se está representando (con diversa fortuna en cuanto a su calidad, todo sea dicho) por escenarios de medio mundo, incluida una sonrojante versión española con gente del infausto Operación Triunfo que hace llorar de profunda agonía al magnífico montaje español de Camilo Sesto (quien, por cierto, contó con Teddy Bautista como Judas en el reparto original, prediciendo divinamente en lo que se convertiría el actual presidente de nuestra amada SGAE). El mismo Webber, al igual que con la adaptación mexicana de Cats, definió esa versión de Camilo Sesto como superior a su original, pero eso es otra historia.

Un lozanísimo y lechoncete Ian Gillan deja un rato Deep Purple y toma el micro para convertirse en Jesucristo en esta versión original del musical, de la que hablaré en concreto, ya que en realidad existen dos versiones "oficiales". Ésta, que es la grabación original, y la banda sonora de la lisérgica película de 1973, dirigida por el estupendo Norman Jewison. La música, puro rock setentero rozando el progresivo de una calidad y expresividad aplastante, apenas se diferencia entre ambas versiones (la película tiene un tema más y diversos arreglos instrumentales), pero lo que pierde de un lado lo gana del otro, en realidad. Gillan deja el testigo en la banda sonora de la película a Ted Neely, ya que tenía fechas a tope para sus giras con Deep Purple, pero gana como Judas al impresionante Carl Anderson, en esta versión interpretado con suficiencia por el one-hit-wonder Murray Head.

La propuesta, pese a que ahora se representa en alegre play-back en iglesias y comunidades cristianas de todo el mundo, resultó en la época un puro sacrilegio, acrecentado por el estreno de la película. Para los no cristianos (que de todo hay en la vida del Metal) señalaré que a la Iglesia no le hizo ninguna gracia el asunto de que Jesucristo no resucitara al final de la obra, por no hablar de que Carl Anderson (Judas en la película) es el único discípulo negro de Jesucristo, pese a que no se hizo intencionadamente.

También señalar que la puesta en escena, tanto del musical como de la película, es descacharrante. Los romanos van vestidos al estilo nazi o de militar, con ametralladoras y cosas así, Pilatos vive como un Playboy y se utilizan cientos de anacronismos que aumentan el impacto visual de la representación y revolucionaron la forma de puesta en escena de cualquier cosa de ahí en adelante.

Un doble LP que retrata los últimos días de Jesucristo desde el jueves anterior a la pascua (en Betania) hasta su muerte en la cruz tras su entrada en Jerusalén una semana y poco después y los enfrentamientos de corte político entre Cristo y Judas que llevan a éste a traicionarle. De hecho el protagonista del asunto en realidad es Judas, y bajo su punto de vista se desarrolla la acción.

Tras una obertura, como buena ópera, empieza fuerte el asunto con un riff oscuro y de corte prog que acompaña los primeros versos de Judas en "Heaven on their Minds", donde el apóstol acusa a Jesús de estar mezclando la lucha política contra la ocupación romana, en principio la verdadera razón de su existencia como grupo, con delirios mesiánicos de ser el Hijo de Dios y esas cosas y provocando una corriente de exaltación entre el pueblo judío que los romanos pueden interpretar como rebelión abierta. Un temazo de rock que crece pulsante para convertirse en un tema pop con interesante instrumentación y gran presencia de piano y bajo y que pese a mi debilidad por Carl Anderson está magníficamente interpretado por Head.

"What's the Buzz / Strange Thing Mystifying" muestra un tema coral donde los apóstoles y una magnífica interpretación de Yvonne Elliman como María Magdalena parecen alegres y dichosos de seguir al que ellos creen Hijo de Dios. Judas no tarda en contraatacar poniendo en entredicho la relación de Jesús con María Magdalena (otra cosa que a la Iglesia le pareció estupenda, por otra parte) lo que provoca un enfrentamiento abierto entre ambos que convierte una alegre tonada en una lúgubre parte prog de Gillan. Cristo, superado por las circunstancias que él mismo ha creado, acusa a sus discípulos de no comprender su mensaje.

"Everything's Alright" representa la cara más amable del disco, una balada tocada con fervor jazz y cantada con delicadeza por María Magdalena que pronto rompe en dos la voz de Judas acusándola de nuevo de gastar en Cristo dinero para ungüentos en lugar de ayudar a los pobres y a Cristo de estar actuando en contra de sus propias creencias al tratar con una prostituta (María Magdalena era prostituta, basicamente). Pronto la profunda voz de Gillan abre de nuevo un enfrentamiento con Judas donde ya anuncia su próxima muerte. La canción gana intesidad en un final setentero de gran calidad musical.

Se cambia de registro y de bando, un piano siniestro y unos coros inquietantes abren "This Jesus Must Die", donde Caifás (líder del Sanedrín y jefe espiritual judío aceptado por los romanos) se plantea si la creciente fama de Cristo como Hijo de Dios les provocaría problemas y llega a la conclusión de que sí y de que por un solo hombre se podría provocar una reacción de los romanos contra todo un pueblo. El tema es oscuro y agrio, con toques funk y una combinación de voces excelente. "Hossana" marca la entrada de un aclamado Cristo en Jerusalén ante las opiniones contrarias del Sanedrín, en un contraste coral de voces graves y agudas bajo una sólida base musical. Cristo busca la liberación espiritual mientras que el pueblo lo quiere como un Mesías que les libere del yugo romano, y así de nuevo la canción, que comienza feliz y coral, se va agriando paulatinamente. "Simon Zealotes / Poor Jerusalem", quizá una de las piezas mejor construidas del disco, representa esa dualidad, "Cristo, te he tocado, dime que estoy salvado" para luego representar a Simon el Zelote pidiéndole que use esa fama e influencia para expulsar a los romanos. Gillan cierra el tema con una amarga y excelente interpretación de cómo su misión (o lo que él cree que es su misión, ya que nunca queda claro en la obra si él mismo es consciente de su divinidad o no) no es la que la gente le pide, acompañado de un piano.

"Pilate's Dream" gana matices acústicos de cierta belleza para relatar el sueño de Pilatos sobre Jesucristo (aunque en la Biblia el sueño es de su mujer o su hermana, no recuerdo ahora mismo). Barry Dennen interpreta el tema con voz aterciopelada y da paso a la muy progresiva "The Temple", en la que Cristo expulsa a los mercaderes que se habían establecido en el templo de Salomón de Jerusalén, una melodía suave pero intensa desgarrada por un grito made in Gillan que de nuevo canta delicadamente un adelanto de su propia muerte para ser luego casi linchado por tullidos, ciegos, paralíticos, leprosos y demás que han oído de la fama de curandero y Mesías de Cristo. Curiosa sensación entre tranquilidad y agobio da este tema, con Gillan de nuevo poniendo sus aullidos al servicio de la causa.

Tras "Everything's Alright (reprise)", que muestra veladamente el deseo de Cristo de dejarlo todo atrás y ser un hombre normal llega de nuevo la excelente interpretación femenina de Yvonne Elliman en "I Don't Know How to Love Him" preguntándose si en realidad ama a un hombre o a un Dios en una balada preciosa y acústica de una intensidad apreciable y un tanto melosa.

"Damned For All Time / Blood Money" se abre con una orquestación un tanto psicodélica y nos trae la traición de Cristo por las famosas treinta monedas de plata. Judas se nos presenta como un patriota que traiciona a Cristo para salvar a su pueblo pese a sus remordimientos, sabiendo que si se permite que siga su fama los romanos podrían declarar guerra abierta a los judíos. Una interpretación desgarrada para un tema con sección de vientos y un corte en el que los sacerdotes le convencen de lo patriota de su acción. El tema tiene trazas de psicodelia y una interpretación vocal poderosísima.

"The Last Supper", la Última Cena, vuelve a presentarnos una melodía inocente con los apóstoles viviendo en una nube color de rosa y cortados por un Gillan que anuncia su muerte de nuevo (bueno, no la suya literalmente) y agria el tema por completo, un contraste precioso y a la vez tranquilo y excelentemente interpretado, instaurando la eucaristía, utilizando cortes musicales de temas anteriores para mostrar el lado humano de Jesucristo anunciando la traición de uno de los suyos y un nuevo enfrentamiento vocal con Head en el papel de Judas, que protagoniza un alegato final sobre bases funky excelente que contrasta con el calmado inicio de la pieza.

La famosísima balada "Gethsemane (I Only Want To Say)" nos da un Gillan que cubre ampliamente el registro y la canta maravillosamente, consiguiendo con su inhumana voz reflejar la angustia de un Cristo cuya parte humana se resiste a sacrificarse, mientras acepta el destino de su parte divina. Pese a que ésta es la explicación de la Biblia, en ningún momento se deja claro si Cristo realmente posee una parte divina o ha enloquecido con la fama (recordemos el título de la obra) y simplemente se lo cree, que es lo que se desprende del conjunto de la obra y su final. Los gritos desgarrados de Gillan enmarcan una parte que pone los pelos de punta por pura expresión. Evidentemente al final Cristo acepta su sacrificio, no sin un cierto rencor que humaniza al personaje totalmente.

"Judas, ¿debes traicionarme con un beso?" es el inicio de "The Arrest", con un creciente coro de los apóstoles que despiertan para defender a Cristo del arresto. Se reinterpretan fragmentos anteriores
de la obra para que Cristo se entregue, no permitiendo a sus discípulos defenderle, y luego su entrada arrestado a Jerusalén, donde, insultado por la gente, es llevado a juicio ante Caifás y Annas, que lo mandan a los romanos en un duelo interpretativo vocal muy interesante.

"Peter's Denial" recupera "Strange thing Mystifying" para encuadrar en un tema de rock la triple negación de Pedro con una parte final de gran emotividad gracias a la entrada de María Magdalena en forma de balada.

Extraña y de pesadilla es la entrada de un Cristo apaleado y apalizado en presencia de Pilatos, en "Piltae and Christ", que marca la primera de dos histriónicas y en mi opinión brillantes interpretaciones. Pilatos no quiere saber nada de él, pese a conocer su fama, y lo manda al líder político local que colaboraba con los romanos. Herodes.

"King Herod's Song" es de nuevo una histriónica interpretación cercana al bodevil con una solidísima base instrumentística detrás. Con un Mike d'Abo (ex-líder de los Manfred Mann) excepcional en cuanto al más puro cinismo en su voz que más tarde fue excelentemente mimetizado por Josh Mostel en la película. Sin duda alguna uno de mis temas preferidos. Como sale en la Biblia, Jesucristo es devuelto a los romanos por Herodes después de algunas frases descacharrantes ("camina sobre mi piscina, cambia mi agua por vino, yo soy tu mayor fan...").

Se amargan totalmente las tornas en la desquiciante y profunda interpretación de "Judas' Death". Desgarradora la interpretación rock de Head, que saca lo mejor de sí mismo mientras los sacerdotes siguen convenciéndole de que obró correctamente. Judas toma cierta conciencia de que sólo ha sido un peón en la conspiración divina y recupera un absolutamente electrizante "I Don't Know How to Love Him", esta vez interpretado por Judas, con una guitarra acústica de fondo que prologa a la desbocada parte psicodélica de su ahorcamiento, brillante en ejecución y composición con un Murray Head desatado gritando y lamentándose para ahogarse en lúgubres cánticos.

Sigue amargándose el disco en su parte final "Trial Before Pilates", dondel el Sanedrín intenta que Pilatos crucifique a un Cristo que él piensa que no merece. Las partes corales y operísticas de esta canción con los gritos del pueblo jurando lealtad al César mientras Pilatos intenta salvar a Cristo son intensas y de locura, y el intento de aplacar a la población mediante los cuarenta latigazos a Cristo se desenlaza con una cuenta exacta sobre una progresión puramente setentera. En este punto la obra comienza a fragmentarse, incluyendo piezas anteriores y repentinos cambios orquestales, con estructuras extrañas y agobiantes que contrastan enormemente con la aparente dulzura de la primera parte de la obra. Tras un tira y afloja, Pilatos se lava las manos en otra interpretación desquiciante... y de pronto vuelve el funk absoluto en "Superstar" para que el espíritu de Judas hable de nuevo con Cristo en un anacronismo total donde se trata el posible impacto de Cristo en una sociedad actual y su legado. Un tema que de nuevo cuenta con una interesante sección de viento y es hasta bailable, con final de puro climax R&B setentero.

Enfila su recta final el disco con los cuatro minutos de agonía y paranoia reflejados en "Crucifixion", donde Gillan relata las últimas palabras de Cristo. Un tema casi experimental, donde se va y vuelve de la muerte representado por interludios instrumentales de corte caótico y coros breves e inquietantes a lo György Ligeti en 2001. Desde luego un tema que da incluso un poco de miedo y refleja lo que quiere reflejar, la pura agonía de la tortura y muerte de la parte humana de Cristo, finalizada por un rotundo "It is Finished" que se pierde entre coros aullantes y desaparecen súbitamente ante las últimas palabras que tradicionalmente pronunció Cristo al morir, "Father, into your hands I commend my Spirit".

Tras la intensidad de la parte final, "John Nineteen-Forty-One" ofrece una salida orquestada tomando de nuevo elementos de "Gethsemane" que acaba en plena calma y serenidad, y aún así con cierto aire retorcido y agónico, con una obra monumental en su concepción y musicalidad. Uno de los mejores musicales de todos los tiempos, una visión moderna de un mito inmortal que sacudió a la sociedad de su época y que llevó a sus creadores una fama que supieron aprovechar estupendamente y que, incluso hoy, puede ofrecer claves para poseer una visión distinta de la habitual en los que nos hemos criado en un contexto católico. Por todo ello cinco cuernos.

No puedo resistirme a poner a Carl Anderson, así que esta vez la muestra va aquí con la muerte de Judas.

PD: Garga, te advertí que algún día haría esta reseña :P

Ian Gillan - Jesus Christ
Murray Head - Judas Iscariot
Yvonne Elliman - Mary Magdalene
Victor Brox - Caiaphas, High Priest
Brian Keith - Annas
John Gustafson - Simon Zealotes
Barry Dennen - Pontius Pilate
Paul Davis - Peter
Mike d'Abo - King Herod

Sello
Decca