Ancient - Svartalvheim

Enviado por Witchfyre el Dom, 17/01/2021 - 18:17
Ancient

1. Svartalvheim (01:23)
2. Trumps of an archangel (03:50)
3. Huldradans (05:53)
4. The Call of the Absu Deep (05:30)
5. Det Glemte Riket (06:59)
6. Paa Evig Vandring (09:15)
7. Ved Trolltjern (04:22)
8. Eerily Howling Winds (04:20)
9. Likferd (04:52)
10. (untitled outro) (02:28)

Álbum completo: YouTube/Bandcamp

El nombre de Ancient hoy no pasa de ser una coña marinera. Muchos supimos de su existencia cuando, casi de forma inexplicable, eran una de las bandas más conocidas del black metal noruego (¡coño!, si fueron los primeros en fichar con un sello grande, Metal Blade, para editar su segundo álbum en 1996). A muchos otros simplemente os resultará familiar el nombre de verlo mencionado por ahí, pero los habréis relacionado con ese amanerado black de crónicas vampíricas con el que se hicieron populares y, lógicamente, habréis pasado de ellos. Y a otros, los menos supongo, ni siquiera os sonarán. La explicación a tal fenómeno es sencilla. Quizás en su día tampoco eran tan buenos como para vivir de rentas el resto de su carrera, algo que sí han hecho muchos de sus contemporáneos. Y, por otro lado, deben ser de las bandas que peor han gestionado su empuje inicial. Si en 1996 lo tenían todo de cara, con un buen álbum grabado con Dan Swanö (quizás hoy no me parece tan bueno como en su día) y editado por la poderosa Metal Blade, en menos de un año Aphazel evidenciaba una más que cuestionable toma de decisiones que le llevaba a vagar sin rumbo por medio mundo (EEUU, Italia, Grecia y, de nuevo, Noruega), rodeándose de colaboradores de medio pelo y alejándose y de todo centro neurálgico a tener en cuenta. Con lo que acabó, para no andarnos con rodeos, arrastrando el nombre de Ancient por el fango.

Sin embargo, hubo un tiempo en que ese mismo nombre lució sin rubor entre los de Mayhem, Immortal, Satyricon, Emperor, Gorgoroth, Darkthrone, Enslaved... o, por increíble que parezca, Dimmu Borgir. Así es, a mediados de los 90 tampoco hacíamos distinciones entre bandas “trues" y las que no lo eran y metíamos a todos en el mismo saco, hasta a los mismísimos Cradle of Filth. ¿O es que nadie recuerda ya la mítica gira de los británicos junto a Emperor por el Reino Unido en 1993? Entonces nadie se avergonzaba de decir que le gustaban Ancient, ni de llevar una camiseta suya. Bueno, sí, la “petarda" de Kimberly Goss que los ninguneaba después de su fugaz paso por la banda en una célebre, a la par que ridícula, entrevista con la VIVA alemana con motivo de la edición de Enthrone Darkness Triumphant. ¡Cómo que ella tuvo una carrera mucha más exitosa, no te jode! Algo agradecida les debería estar ya que fueron su puerta de entrada a la escena escandinava y, seguramente, quienes la pusieron en contacto tanto con Dimmu Borgir como con Alexi Laiho...

¿Por dónde iba? Que me caliento... Lo que tenían que ofrecer Ancient en 1994, ojo, el año de In The Nightside Eclipse, Transilvanian Hunger (y yo que acabo de caer en la cuenta que está mal escrito, después de 25 años, ¡manda huevos!), De Mysteriis Dom Sathanas, Vikingligr Veldi y Frost, Dark Medieval Times y The Shadowthone, Pentagram, Hvis Lyset Tar Oss..., no era más que black metal sencillo y brutalmente honesto. En una enorme deuda con los Bathory de Under The Sign of The Black Mark, Ancient representaban una siguiente etapa en la evolución del estilo, salpicando la fórmula maestra de Quorthon con grandes dosis de melodía, arreglos folk, instrumentos tradicionales (acústicas, una ocasional flautita que hará las delicias de alguno que yo me sé) y manteniendo parte del aura primitiva del bravo pionero. Lo cierto es que comparten ese mismo toque naíf de otras bandas de black melódico en su estado embrionario (Gehenna, Dimmu Borgir, Covenant, Troll...), pero no le puedo negar una mayor dosis de encanto con su claro enfoque guitarrero y una actitud más ceñuda que relega los instrumentos “no metálicos" a un segundo plano. Se busca la melodía, sí, pero la clave es el riff, desnudo, descarnado, se podría hasta decir que tosco y primitivo. Un sonido de guitarras tremendamente crudo, de nuevo, bebiendo directamente de aquellos Bathory de finales de los 80, con un bajo muy presente y una batería básica, pero convincente. De hecho todo suena muy grave, pastoso, bien por influencia de Quorthon, bien aún por inexperiencia de Cato Langnes (Aeternus, Helheim, Molested, Thy Grief...), lo que le confiere a Svartalvheim una personalidad muy particular, lejos del paradigma fijado por Pytten en los Grieghallen. No me cabe duda de que Aphazel marcaba el punto de partida en la obra de Quorthon para un trabajo sencillo, sincero y no demasiado ambicioso, aunque totalmente entrañable y, a la larga, realmente hechizante.

Es, curiosamente, lejos de las altas velocidades donde mejor se desenvuelven estos Ancient... y tampoco es que visiten tales parajes con frecuencia. Esos medios tiempos en los que las guitarras se cargan de atmósfera e irrumpen las acústicas, los teclados, los sonidos ambientales, los torpes solos “quorthonianos"... Esa Huldradans cuyo comienzo después de cuatro baquetazos siempre me ha encantado o una regular Call of the Absu Deep que mejora exponencialmente en su relajada sección central. Muchas veces asociamos el black metal con violencia, pero Ancient se manejan mucho mejor, precisamente, cuanto menos agreden y más pretenden embaucar. El comienzo y la sección ambiental de la clásica, por el mítico EP del mismo año, y rítmica Det Glemte Riket, con las acústicas y el sonido del viento, esa flauta que suavemente nos acompaña en Paa Evig Vandring... Rara es la ocasión en la que Aphazel no se detiene, aunque sólo sea por un instante a contemplar el neblinoso paisaje nevado desde lo alto de una colina, mientras escucha el rumor del viento meciendo las copas de los árboles y le caen fríos copos de nieve sobre la cara. Recursos hoy muy manidos, pero hasta novedosos para 1994. Y es ahí, en esos momentos más relajados, donde definitivamente acierta con más rotundidad.

El gran mérito de Ancient radica en estar ahí desde el puto primer día, debutando cuando todos los grandes estaban en ello y metidos en pleno ojo del huracán... Te voy a ser sincero, puedes vivir perfectamente sin ellos, sería absurdo intentar vender a estas alturas Svartalvheim como un esencial para entender el black noruego y ni siquiera ha sido de los que mejor han envejecido. Pero, si de verdad te gusta el estilo y no quieres dejar pasar ninguno de los trabajos que realmente merecen la pena, también estaríamos siendo injustos si les negásemos su espacio. Este es otro de esos discos con los que, seguramente, habría sido más generoso hace 25 años, pero no deja de ser un álbum muy disfrutable de buen black metal melódico y muy atmosférico. Hoy lo dejaría en cuatro cuernos bajitos, pero tampoco está nada mal, oye...

7,5/10

- Aphazel: guitarras, bajo y teclados
- Grimm: batería y voces

Sello
Listenable Records