AC/DC - Power Up

Enviado por Dieguitoacdc el Sáb, 14/11/2020 - 23:10
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"Así es como siempre hemos tocado y no nos desviaremos de ese estilo. Tal vez sea porque somos tercos, pero es lo que sucede, por ejemplo, cuando quiero escuchar a los Stones, no necesito que intenten ser una banda de Jazz. Nos apegamos a lo que mejor hacíamos. Siempre encontramos que nuestra fuerza no es nuestra debilidad" Angus Young

Así de claro ha sido Angus Young durante la presentación de “Power Up”, el nuevo álbum del grupo más popular de la historia del Rock nacido en un periodo de incertidumbre total a nivel mundial, por no hablar de suponer el renacer de AC/DC, la banda de mis amores, tras unos años en los que las noticias negativas fueron más que las positivas. Basta con recordar, a modo de resumen cronológico desde 2014 hasta aquí, salvando la publicación de un buen disco como “Rock Or Bust” y la primera parte de la gira con Brian Johnson como cantante, todo han sido malas noticias: a principios de dicho año supimos de la avanzada enfermedad de Malcolm Young, su consiguiente retiro obligado y la incorporación de su sobrino Stevie Young, quien ha estado realmente bien durante su estancia en la nave. Phil Rudd allá por noviembre también dejaría el grupo por diferentes problemas con la justicia, lo que terminó suponiendo el regreso de Chris Slade tras la batería (que, si bien no pongo en duda su calidad como músico, hay que reconocer que con los años ha perdido mucho nivel). En 2016 Brian Johnson, el increíble y querido vocalista del grupo, tenía que abandonar forzosamente la gira por unos problemas auditivos que lo acercaron a la sordera y que provocó la inmediata incorporación del polémico Axl Rose al grupo (hay que reconocer que se mantuvo en un plano secundario que le honra) para terminar el Rock Or Bust World Tour (solo estuvo fino en un par de fechas... ¡una de ellas en España!). Cuando el tour terminó, los rumores sobre la retirada del grupo, más aún tras la marcha de Johnson y el anuncio de retirada del bajista Cliff Williams, comenzaron a surgir con demasiada fuerza. Si faltaba algo para cerrar esta secuencia de catástrofes, el 18 de noviembre de 2017 el mundo del Rock lloró la muerte del bueno de Malcolm, quien terminó cediendo en su batalla contra una demencia degenerativa. Solo un mes antes había muerto, también, George Young, hermano de Mal y Angus y uno de los responsables del sonido y los primeros saltos de AC/DC. Con semejante panorama lo normal era dar por terminada la carrera del grupo, pero, tras el funeral de Malcolm, sus antiguos compañeros decidieron viajar a Vancouver en 2018 y grabar un nuevo disco creado a partir de riffs creados por el fallecido guitarrista. Necesitamos más de dos años para que, en plena pandemia del Covid, los australianos se decidieran, definitivamente, a publicar “POWER UP”, disco aguardado por millones de seguidores de todo el mundo que fue promocionado por toda la geografía terráquea a través de misteriosos carteles y un gran cartel luminoso con el logo del grupo instalado en pleno centro de Londres.

“Power Up” es más que “otro álbum de los australianos” ya que creo que, con el fallecimiento de Malcolm, casi todos pensamos que el final había llegado para estos muchachos. Angus y compañía ya decidirán en su debido momento si quieren seguir adelante o no, pero de momento tenemos mucho que celebrar con este regreso tan esperado para todo amante de la buena música. No es tan habitual poder decir eso de “AC/DC va a sacar música nueva”, así que seamos conscientes de este hecho y valoremos como se merece el esfuerzo discográfico hecho por estos gigantes.

Antes de pasar a analizar la música como tal de este disco es más que necesario hacer una serie de recordatorios:

-No escuches el disco si no eres seguidor de AC/DC o eres de esos que se limitan a la errónea frase de “es que es más de lo mismo”, primero, porque no lleva razón (hay mucho más detrás de cada corte), y, segundo, porque AC/DC, como Motörhead, se han mantenido fieles a unos principios sonoros durante toda su carrera. Es fácil pensar que AC/DC es fácil de imitar con la guitarra, pero nadie imprime tanta garra y sentimiento como estos músicos.

-Intentemos quitarnos de la cabeza eso de “sin Malcolm no es lo mismo” porque Stevie, su sobrino, además de hacer un trabajo sobresaliente tras la sección rítmica, ha grabado líneas de guitarra compuestas por Mal.

-Absténganse también de escuchar el disco todos aquellos que esperen que en 2020 estos músicos vayan a sacar un disco más grande que “Highway To Hell”, “Let There Be Rock”, “Powerage” y “Back In Black”.

-Si vas a usar términos como “lo hacen por el dinero” tampoco aconsejo que lean el escrito ya que, con lo que estos muchachos han ganado a lo largo de las décadas, no creo que tengan precisamente intereses comerciales con “Power Up”.

-¡Limítese a disfrutar que AC/DC están de vuelta!

Un total de 12 canciones componen este disco producido, una vez más, por Brendan O’Brien y que cuenta, como ya sabrás, con riffs compuestos originalmente por Malcolm Young en colaboración con Angus (estos hermanos han facturado tantas cosas buenas...). En el oscuro 2020 recibiremos una dosis de electricidad que, al menos durante la duración de cada escucha, nos hará olvidarnos de la realidad. Con la ilusión propia de un niño cuando se dispone a abrir los regalos de Reyes, me toca dar paso de una vez al análisis “tema a tema” de “POWER UP”.

La espera terminó gracias a un más que correcto “opener” como “Realize” en la que una secuencia de riffs de la inconfundible factoría Young terminan por dar paso a un grito furioso de Johnson y, de manera definitiva, inaugurar un disco que, en su primera pieza, recordará a discos como “Fly On The Wall” y “Blow Up Your Video” por sus arreglos melódicos, pero con una producción más moderna. Brian llama la atención por su enorme estado de forma pese a todo lo vivido en los últimos tiempos. Sin duda, una apertura agradable, aunque ni mucho menos va a ser de lo mejor que encontremos en “Power Up”, lo cual siempre será una buena noticia. No hay más que escuchar la siguiente “Rejection” para darse cuenta de este hecho. Este es un medio tiempo con grandes dosis de rabia guitarrera y de batería que son endulzadas por un genial Brian Johnson que disfruta de cada nota permitiéndose, incluso, coquetear con algunos agudos de falsete que quedan genial al final de ciertas estrofas. El estribillo es para tatuárselo, señores. Monumental segundo movimiento de los australianos.

“Shot In The Dark” podría resumirse en la cita de Angus que abre esta reseña, pero, ya que estamos, vamos a extendernos un poco más. Aquí nos encontramos esa faceta más animada y festiva de AC/DC construida a partir de un adictivo lick ejecutado sin púa, juguetón y no tan habitual en el grupo, dentro de lo que cabe, que rápidamente deriva en un nuevo medio-tiempo más cercano a lo que todos conocemos. Brian sigue en estado de gracia, mientras que otro retornado como Mr. Rudd hace una labor encomiable tras los parches, marcándose el ritmo como el metrónomo humano que es. Mucha atención al simple pero efectivo puente que presenta la canción y que no deja de recordarme al del tema “Ballbreaker”. El estribillo es 100% familiar, pero no por ello dejará de grabarse en la memoria de sus seguidores. Me ha gustado el sencillo solo de Angus tras la guitarra (muy breve, eso sí) y la manera en la que lo arranca.

“Through The Mists Of Time” es una sorpresa de las grandes ya que muestra una vertiente melódica y emotiva no tan habitual por parte de nuestros protas que, en toda su estructura, esconde un cálido sentimiento de hermandad y añoranza por el pasado que me encanta. Pieza inspirada y que seguro que cause más división de opiniones por su resultado final. Yo soy de los que ha quedado encantado, al igual que me ha sucedido con la siguiente ”Kick You When You’re Down”, que no dudaría en calificar como una de las piezas más blueseras que le recuerdo a AC/DC a través de unos golpes de batería memorables por parte de Phil, así como de un estribillo que seguro que sería sinónimo de vítores en vivo. Angus ejecuta aquí un solo de guitarra breve pero tremendamente efectivo que terina por elevar al alza la nota de este disco.

La cadencia introducida por el bajo de Cliff anuncia la llegada de “Witch’s Spell”, uno de los cortes más grandes del disco si observamos con detenimiento el mismo. Riff propio de la época de “Black Ice”, un puente-estribillo oscuro y con gran protagonismo de Brian, así como una letra algo más elaborada que de costumbre...¡me encanta esta pieza!

La primera mitad del disco ya ha sido superada y no puedo estar más impresionado con lo que acabo de escuchar.

Golpes de batería, un riff cortante y un asesino Brian Johnson escupiendo eso de “He loves to drive 'em crazy with his evil lips. Great guns are blazing, what a deadly trip”. Efectivamente. Estamos ante “Demon Fire”, clara aspirante a ser la mejor canción, o una de las mejores, lanzada por el grupo en este milenio. El serpenteante riff principal, con reminiscencias de “Caught With Your Pants Down” o “Beating Around The Bush”, así como el estribillo, los breaks de batería sobre los que aparece, de nuevo, el Brian en versión sugerente, lo convierten en un clásico instantáneo. Y hablando de diablos, Angus se encarga de apuntarse a la fiesta con un curioso solo rápido y efectivo que nos lleva a desmadrarnos del todo.

“Wild Reputation” ganará con las escuchas, aunque no por ello dejará de ser uno de los cortes más prescindibles del mismo. Corte en el que Cliff vuelve a tener muchísima presencia (ya de por si en la producción del álbum se nota que le han otorgado más volumen al bajo), así como volvemos a encontrarnos con ese Johnson más cachondo y relajado que, con voz grave, al decir “And I'm comin' down main street/ Get out of my way/I ain't stoppin' for nobody”. Mucho mejor me parece “No Man’s Land”, que fácilmente podría ser una de las incursiones más notables que el grupo ha hecho en el Rock Sureño. Desde los primeros versos, por la forma en la que canta Brian, he pensado en el “Keep On Chooglin’” de la Creedence Clearwater Revival. El juego de punteos que crea la pareja Angus-Stevie genera unos feelings de Boogie que, por momentos, parecen simular el arrastre de slide tan propio de esta vertiente del Rock

Siguiendo con canciones que me han fascinado, tengo que hablar de “Systems Down”, en la que encontraremos varios de los mejores riffs del disco (¡cómo se nota que tomaron viejas ideas de Malcolm!) y que tiene como principal baza el estribillo, en el que una secuencia de punteos agrava la tonalidad y lo hace más oscuro. Una vez más me quito el sombrero ante la base de batería y bajo, quienes tienen “gran culpa” de la magia de este corte. Aunque suene repetitivo, Brian vuelve a estar pletórico.

La recta final del álbum la inicia “Money Shot”, un tema similar, en lo sonoro, a “Satellite Blues”, lleno de dobles sentidos y que me gusta cada vez más. Angus firma un solo más extenso y elaborado, además de una línea de acordes convincente. Brian sigue sorprendiendo y apuesta, por última vez en el disco, por su registro grave antes y después del estribillo (me encanta esa faceta guarrona que le ha dado por sacar en esta nueva obra).

“Code Red” es un cierre a la altura de lo que hemos experimentado en los 11 cortes previos. Tema cuyo riff inicial muta rápidamente en uno más venenoso y rápido sobre el que Brian se marca varias de las estrofas más rápidas jamás cantadas por este grandísimo artista. Como guinda para este dulce pastel, tendremos un estribillo colosal de los que se graban a las primeras de cambio. Me ha gustado este epílogo.

No sé si “Power Up” será o no su última obra, pero esta es, discutiblemente, la mejor producción de los australianos desde “Ballbreaker” (1995). O, dicho de otra forma. Su mejor disco en este milenio. Brian Johnson, que ya de por si era un tipo lleno de energía, parece más metido en cada canción del álbum en comparación con las obras más recientes de la banda, Angus ha sabido desempolvar y unir los riffs que este compuso junto a su hermano Malcolm, quien allá donde esté seguramente se encuentre brindando con Bon Scott mientras da su visto bueno a este milagro de 2020.

NOTA: 7,50 (Cuatro cuernos)

Brian Johnson: Voz
Angus Young: Guitarra Líder
Stevie Young: Guitarra Rítmica
Cliff Williams: Bajo
Phil Rudd: Batería
Malcolm Young: Compositor

Sello
Columbia