El sonido de la Bestia. La historia del Heavy Metal

Enviado por Weichafe el Lun, 27/09/2010 - 00:00

El sonido de la bestia. La historia del heavy metal

El periodista suizo Ian Christe publicó a mediados de la primera década del siglo XXI su célebre trabajo “El sonido de la bestia. La historia del heavy metal”. Fanático del género, Christe ha publicado incontables reportajes y columnas en diversas revistas que cubren los vaivenes del metal. Además, ha escrito una biografía de Van Halen e incursionado en la música en varias bandas menores. El libro que comentamos ha sido ampliamente alabado como una de las mejores síntesis sobre el origen, desarrollo y perspectivas del heavy metal, cubriendo el ciclo que se inició con Black Sabbath a fines de los sesenta hasta el momento que terminó su obra, en los primeros años del 2000.

El texto se articula en veinte breves capítulos, que vienen acompañados con imágenes de las bandas y personajes mencionados en cada una de estas secciones. Además, intercala en ellos una treintena de cuadros, con textos paralelos al relato central, donde se definen brevemente los múltiples géneros del metal y se señalan los discos más representativos de cada uno de ellos. El libro se cierra con un listado de lo que el autor considera los mejores discos metaleros y una serie de “mejores….” vocalistas, canciones, conciertos, etc. La traducción nos presenta un texto ágil, que adopta los modismos de la península ibérica, aunque no impide que el resto del lector hispánico pueda disfrutar la escritura directa y sencilla del autor.

Como ocurre en todos los trabajos que intentan realizar una reconstrucción del pasado, Christe se ve obligado a tomar un punto de vista, elegir a sus protagonistas, y marginar a otros. En defensa de Christe, creo que es muy sencillo adoptar una posición de francotirador, detenerse en detalles, en las erratas, en sus silencios y ausencias, para llegar a la conclusión que su investigación es un bodrio. El que espere preciosismos y detalles de sus bandas favoritas, seguramente se llevará una decepción. Sin embargo, quien busque en “El sonido de la bestia” una especie de historia general del heavy metal, podrá saborear un trabajo serio y profundo, que, al cerrar su última página, deja la sensación que luego de su lectura, se entiende mejor su sinuoso desarrollo. Es más, gracias a sus pedagógicos cuadros y a una cronología inicial, para el fanático del metal el libro se convertirá en un texto de consulta permanente y una guía para explorar el amplio y diverso universo musical que se esconde detrás del genérico nombre de heavy metal.

Con todo, nos parece que la idea central que desarrolla Christe a lo largo de las casi 400 páginas del libro es tan polémica como provocadora, además de insertarse en las viejas y apasionadas disputas entre los seguidores del género. Tanto su planteamiento como su manera de fundamentarlo, le ha significado al autor ganarse infinidad de detractores, que cuestionan la versión de la historia del metal construida por el periodista helvético.

De su trabajo, se desprende que en la historia del rock hay una especie de clase dominante, que controla los medios, los recursos y que disciplina a los músicos en sus estrechos criterios comerciales. Para ser aceptados por ella, es imprescindible someterse a su rayado de cancha, transando principios y líneas de desarrollo musical propios. Quienes no se someten, conforman un género subalterno, marginado de los medios de comunicación de masas, las luces de neón, el dinero y el seductor glamour de la clase dominante, convirtiéndose en los rebeldes y revolucionarios del rock. De acuerdo a Christe, este es el espíritu genético del heavy metal, o sea, buscar una sonoridad propia, sin transar sus inspiraciones creativas, para lograr el éxito. Porque tanto dominantes como rebeldes buscan exactamente el mismo objetivo, es decir, el éxito comercial y el reconocimiento de millones de personas. La diferencia radica en las vías para lograrlo, pues mientras que los dominantes venden su alma a los facilistas márgenes de la industria de la música, los verdaderos metaleros (si, ese es un lenguaje que está en el ethos de la obra de Christe), lo buscan sin acomodarse, sin transar, en base a principios y conceptos que no se venden.

En otras palabras, para el autor de “El sonido de la bestia”, la historia del metal se resume en la constante tensión entre la defensa de la autonomía rebelde de sus orígenes y la cooptación de la clase dominante, que los acepta cuando suavizan y comercializan su propuesta original.

El actor central que Christe utiliza para ejemplificar su idea, es nada menos que Metallica, considerada la banda más importante de la historia del género. Según se narra, esta banda logró penetrar la dura costra de la clase dominante del rock, la misma que había ignorado y ninguneado a íconos como Iron Maiden y Judas Priest. Y lo hizo sin amoldarse a los cánones comerciales hasta principios de los noventa. Sin duda, que la tesis tiene dificultades para justificarse cuando Metallica dio su consabido giro en los noventa. Para sostener su planteamiento, aunque reconoce que la banda norteamericana sufrió una evidente transformación que la hizo accesible a millones, este mismo éxito revirtió el estatus del metal. Después del éxito de Metallica, se habría institucionalizado la autonomía creativa de este género, abriéndoseles las puertas de su propuesta musical sin exigirle cambios. Es decir, el heavy metal habría sido integrado a la clase dominante de la escena rockera mundial, obteniendo el reconocimiento oficial que por décadas se le había negado.

Para los fanáticos de otras bandas y especialmente para los detractores de Metallica, este planteamiento sin dudas los dejará disconformes. Se le resta protagonismo a dos bandas fundamentales, como Judas Priest e Iron Mainden, los cuales se le reseñan solo algunas de sus obras. En cambio, Metallica es la única agrupación en la cual se detiene disco por disco, hasta el St. Anger (el que es duramente criticado por cierto). Sin embargo, si entendí bien la argumentación de Christe, Metallica habría actuado como el ariete que abrió las compuertas para el reconocimiento mundial del metal, lo cual se logró por el aporte colectivo de cientos de bandas y solistas. En ese sentido, este libro es mucho más que una oda de alabanza a Metallica, sino que el resumen de una gran historia colectiva.

Desde otro punto de visto, es muy interesante como Christe resuelve el tema de los sub-géneros del metal y sus representantes. Más que quedarse con una definición rígida, opta por otra flexible, que evoluciona de acuerdo a los caminos que toman los grupos. Así, el primer disco de Metallica queda catalogado como power metal, pero sus siguientes producciones como thrash metal. O el “Morbid Visions” de Sepultura y los “Hell awaits y “Show No Mercy” de Slayer, como “primer black metal”, junto a Bathory y Venom. Más tarde, “Reign in blood” de los californianos es catalogado como thrash. Por su parte, Judas Priest es agrupado en la NWOBHM, pero también en “Heavy metal clásico”, dependiendo de los discos. En fin, el listado es enorme, polémico y por lo mismo, interesante de examinar.

El texto cuenta con innumerables planteamientos interesantes para debatir en profundidad, que son imposibles de incluir aquí. Algunos que me parecen notables son la valoración positiva que Christe hace de la influencia de otros géneros musicales en el metal. El rap y el hip-hop, por ejemplo, habrían sido decisivos para re impulsar al género en momentos de relativo decaimiento. Asimismo, resulta muy interesante la reconstrucción del black metal y la escena escandinava, abordada con detalles clarificadores. Finalmente, los grandes perjudicados en la interpretación histórica que se realiza en “El sonido de la bestia” es el glam rock, considerado un atajo facilista para convertirse en música popular principal. En tanto moda comercial, su existencia, se señala, fue igualmente efímera y desechable, salvo contadas excepciones.

En resumen, un libro que cualquier fanático del metal devorará; que despertará iras infinitas y reconsideraciones sobre tal o cual banda; que ayudará a iniciar la exploración de nuevos vericuetos del metal y con el que seguramente nadie estará ciento por ciento de acuerdo con todos sus planteamientos.