ZZ Top - La Futura

Enviado por El Marqués el Jue, 27/09/2012 - 19:05
422

1. I Gotsta Get Paid
2. Chartreuse
3. Consumption
4. Over You
5. Heartache in Blue
6. I Don´t Wanna Lose, Lose, You
7. Flyin´High
8. It's Too Easy Mañana
9. Big Shiny Nine
10. Have a Little Mercy

El trío tejano más insobornable sobre la faz de la tierra está de vuelta con su primer álbum en una década, un compendio de diez canciones en que se rescatan, recrean y actualizan la mayor parte de estilos que han trabajado en sus más de cuarenta años de historia, conformando una trayectoria intachable y merecedora de todos los elogios.

Únicamente han obviado, en este su decimoquinto álbum de estudio, el acercamiento a las canciones para las radio fórmulas que les hicieron monstruosamente populares en los 80, pero el resto de palos de su baraja musical aparecen en “La Futura”, enriquecidos por el saber y la experiencia de tantos años de duro trabajo, y el peso de tanto polvo acumulado sobre la guantera de sus vehículos de alta cilindrada, con los que han transitado y recorrido durante todos estos años las carreteras de los cinco continentes, partiendo del Sur, su querido Sur, un territorio que posiblemente algunos no pisaremos jamás, pero que aparece en nuestros pensamientos, gracias a las canciones del trío y de otros compañeros de generación, como un lugar lejano, provisto del halo que recubre a las leyendas.

Este disco se compone de diez canciones impresionantes, no son los mejores ZZ Top, los de “Fandango!”, “Tres Hombres”, “Rio Grande Mud” o “Degüello”, pero difícilmente podrían sonar mejor en 2012, con un Billy Gibbons que sigue haciendo lo que quiere con su guitarra, y una voz polvorienta y aguardentosa que podría rivalizar en tonos graves, emotividad y potencia con todo un Tom Waits, y unos Dusty Hill y Frank Beard que deben formar la base rítmica más fiable y cargada de oficio del negocio, a la altura de Geddy Lee y Neil Peart, de Rush, en cuanto a longevidad, saber hacer y compenetración.

“La Futura” comienza con “I Gotsta Get Paid”, un temazo aplastante donde apreciamos esa profundidad y poderío en la garganta de Gibbons, que se erige en protagonista sobre los instrumentos. Y eso que en el riff inicial y en los ritmos consiguen parecerse más a unos Motörhead cuando se ponen cavernosos y bluesísticos, que a combos hermanos como Molly Hatchet o los Skynyrd. Es la canción con sonido más moderno, quienes se hayan quedado en los ZZ Top de “Afterburner” o “Recycler” no darán crédito a sus oídos, pero tiene una fuerza y un sonido abrumadores.

“Chartreuse”, dedicada a un licor de hierbas, suena mucho más ortodoxa, es la evolución natural de “Jesus Just Left Chicago”, “Dust my Broom”, “Tush” y todas aquellas maravillas de la época clásica del terceto, y en “Consumption” tenemos la fusión de ambas líneas: la tradicional y la más novedosa, en otra canción muy potente, ruidosa, llena de energía, sobre un riff de puro hard rock and roll.

La magia, los atardeceres entre la bruma arenosa y las siluetas de los cactus divisadas desde el porche de la granja aparecen en esa preciosa tonada que es “Over You”, tan rebosante de alma y encanto sureño.

Una estela parecida, en concepto más que en estilo, sigue “Heartache in Blue” –incluso el título recuerda a uno de los álbumes más especiales de Tom Waits, el electrizante y crepuscular “Heartattack and Vine”-, que cuenta con la intervención de un músico invitado, el armonicista James Harman. Es un perfecto ejemplo de lo que es blues rock tejano, ese que desde siempre ha atraído a intérpretes actuales como Joe Bonamassa, el que volvía loco a legendarios blues rockers como Stevie Ray Vaughan. El que obliga a levantarse para dar el enésimo paseo a la nevera para tomar una lata de cerveza, como yo acabo de hacer.

Con el líquido elemento o sin él recorriendo nuestras venas, nos dejamos llevar por el groovie vacilón de “I Don´t Wanna Lose, Lose, You”, con esos irresistibles coros y esos acordes stonianos por los que tanto merece la pena vivir. A día de hoy este tema es mi favorito, dentro de un par de semanas pensaré de manera distinta, porque este es uno de los discos más dotados de vida propia que he escuchado en mucho tiempo. El fade out, con la guitarra echando fuego mientras Billy repite esos “luuus, luuus yuu”, es fabuloso.

Como el encanto que desprende la rockera “Flyin´High”, una canción que debería escuchar cualquier aficionado a los sonidos extremos, que desee apreciar como una canción de apariencia ligera puede convertirse en tu favorita del año. Para describir el omnipresente y eufórico estribillo no me llegan los adjetivos ¿Y el solo de guitarra, tan adorable, tan arrebatador en su sencillez? ¿Y la parte final, con dos líneas de guitarra superpuestas, una riffeando y la otra punteando esa melodía que eleva los ánimos? No es por nada que Billy Gibbons ha sido considerado con frecuencia el mejor por músicos que fueron sus maestros, como todo un Johnny Winter.

“It´s Too Easy Mañana” puede llegar a arrancarnos las lágrimas. Otro medio tiempo digno de adornar secuencias de pelis de Sergio Leone, Anthony Mann o John Ford ¡Qué bien han sonado siempre esas palabras en castellano en los títulos de los temas de ZZ Top!

“Big Shiny Nine” es el tema que más me recuerda a los Top más ochenteros, mas “Eliminator”, sin que eso tenga que sonar negativo. De aquella época proceden temazos como “I Need You Tonight”, “Got me Under Pressure”, “Lovething”, “TV Dinner”…

Y “Have a Little Mercy”, con ese título tan soul, remite de nuevo a los días de “Tres Hombres”, dejando ese sabor a autenticidad que solo los grandes de verdad son capaces de conseguir.

Cuatro cuernos muy altos para un Cd extraordinario que nadie debería perderse. Una lección en 40 minutos de lo que son el Boogie, el Blues Rock y el Rock Sureño, con sus gotitas de Hard y Rock and Roll. Pero por encima de todo, un tratado de verdadera calidad, de la mano de tres catedráticos en la materia, poseedores de más talento y esencia que cabellos tienen en sus barbas, las más famosas de la historia de la humanidad junto a las de Karl Marx y Abraham Lincoln. No es broma, y menos en esta ocasión, que les ha producido Rick Rubin, otro célebre "imberbe".

Billy Gibbons: Guitarra, Voz, Piano
Dusty Hill: Bajo, Coros
Frank Beard: Batería

Sello
RCA