Zenobia - VI

Enviado por Alexrock el Mié, 16/12/2020 - 12:18
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1. VI
2. Sin perder la pasión
3. La danza del diablo
4. El último bastión
5. Tu amistad
6. No me dejes caer
7. Buscando una luz
8. Sigo rugiendo
9. Jamás
10. El laberinto
11. Mi mundo por volver
12. El príncipe de la oscuridad

VI es la nueva aventura de los riojanos Zenobia y debo decir desde ya que me parece un discazo de la ostia; tendrá sus detractores, así como habrá conseguido sumar a la causa nuevos seguidores, pues aunque todo el disco rezuma sabor a Zenobia por todos los lados, no lo es menos que la introducción de diferentes elementos que lo alejan del típico power hecho hasta ahora por la banda dota a este trabajo de una versatilidad mayor. Pero vayamos por parte.

Cuando salió el disco, y a fuerza de ser sincero, no me creé demasiadas expectativas. La salida de Víctor de Andrés de la banda, unido al hecho de la participación en la gira de Avalanch de Jorge Berceo sustituyendo temporalmente a Isra Ramos podrían presagiar un disco más en la carrera de Zenobia, sin embargo, una vez puesto a rodar el CD debo reconocer que mis expectativas se han visto superadas con creces pues estamos ante un gran trabajo.

Y es que la entrada de dos nuevos guitarras en sustitución del ahora "Mago", Víctor de Andrés, a saber, Mario Suárez y Marcos Lorente, dota a la banda de más empaque y la preeminencia de los teclados de Ernesto Arranz, que ya no solo sirve de colchón para algunos temas (los más power, claro) sino que incluso se atreve a meter sonidos más clásicos rollo Hammond es lo que le da esa versatilidad de la que hablábamos anteriormente.

Tras la consabida intro aparece "Sin perder la pasión", heavy metal melódico sin concesiones en el que ya se denota ese ligero cambio en cuanto a los teclados, donde el Hammond se hace notar ya con mayor intensidad, siendo además la dupla guitarrística la que dota de mayor empaque al tema, y así lo hacen en general en todo el disco. "La danza del diablo" sigue por los mismos derroteros, con un efectivo estribillo en el que Berceo canta increíble.

"El último bastión", tema de adelanto del disco nos da más de lo mismo, ritmos acelerados, presencia de los teclados (lo que hace que se perciba como más sinfónica) y Berceo impostando la voz un tanto más grave en un buen homenaje a los fans que los acompañan en sus directos. "Tu amistad" también supone una buena dosis de metal con un bonito sólo de Ernesto Arranz antes del estribillo. Y hasta aquí nos hemos encontrado, digamos la parte más Zenobia del disco, menos innovadora.

Y es que "No me dejes caer" supone un giro en el devenir del disco, no, nos volvamos locos, no se trata de un cambio radical, pero si se atisban tesituras más melódicas; no sé si el tiempo que Jorge estuvo con Rionda le ha influido en tal sentido, pero este tema, más allá de ser el mejor del disco, rezuma cierto aire a los Avalanch de temas como "Alas de cristal" o "Papel roto", temas melódicos, fáciles de asimilar y por ello muy efectivos, de los que se graban en la memoria y vas canturreando por ahí. Por su parte, "Buscando una luz" se presenta mucho más progresiva, heavy rápido y riffs machacones; "Sigo rugiendo", sin embargo, se acerca más al rock duro y macarra, con la omnipresencia desde el principio de los teclados, Jorge subiendo los graves de sus cuerdas vocales y las dos guitarras rindiendo pleitesía a otro gran tema.

"Jamás", actualiza los teclados para acercarse un tanto al metal moderno de bandas como Gloryhammer, así como "El laberinto", con la colaboración en las voces de Isabel Bermejo, dos temas perfectamente emparentados en las que, eso, lo sintetizadores dominan su minutaje hasta llegar a la balada del disco. Zenobia siempre se han caracterizado por la inclusión de una o varias baladas en sus discos, como no olvidar la referencia a "Ante tus ojos" o "No lloraré por tí"; en esta ocasión, "Mi mundo por volver" es una canción preciosa, con un gran solo de guitarra y Jorge Berceo cantando increíble, con un sentimiento brutal, acompañado por la no menos bonita voz de Itziar Berradre (Innervoice). Especial. Y como colofón, el heavy power se adueña del final del disco con "El príncipe de la oscuridad", un power oscuro donde todo el combo raya a gran altura.

Como decía al principio un discazo el de Zenobia en el que sin abandonar, como no puede ser de otro modo, el power bien hecho que siempre les ha caracterizado, busca nuevos matices que enriquecen su propuesta.

Jorge Berceo: Voz
Mario Suárez: Guitarra
Marcos Lorente: Guitarra
Héctor Hernáez: Bajo
Ernesto Arranz: Teclados
Javier Herrero: Batería

Sello
Maldito Records