Yngwie J. Malmsteen - Rising Force

Enviado por azogue el Mié, 18/04/2007 - 21:34
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1. Black Star
2. Far Beyond the Sun
3. Now Your Ships are Burned
4. Evil Eye
5. Icarus' Dream Suite op. 4
6. As Above, So Below
7. Little Savage
8. Farewell

Un chaval sueco llega de la mano del buscador de virtuosos Mike Varney a Estados Unidos y, después de darle plantón tras grabar un disco con un grupo llamado Steeler, se va con Graham Bonnet y sus Alcatrazz y lo vuelve a dejar para lanzarse al vacío en solitario.

Es un pequeño resumen para situarnos en el contexto con este, el primer disco de Yngwie (pronúnciese ingvei) Malmsteen, ese hombre que parece un Ritchie Blackmore en exagerado, que tiene como él un ego más grande que un Airbus y que toca una escala completa en seis cuerdas en lo que tú aún comienzas con la segunda.

Porque, reconozcámoslo: rápido y buen guitarrista, es un rato. Y a la gente lo que le gustaba de él era eso mismo. Así que, si quieres lentejas, pues dos platos.

Sin embargo, este disco tiene más chicha de la que uno podría esperar. Vale que también toque el bajo él mismo, lo cual cierra el círculo del virtuoso mira-ombligos, pero hay que reconocer que las canciones, el concepto y las melodías son buenas. Y, por supuesto, tiene a unos buenos músicos por detrás, como son los hermanos Johansson y la voz estupenda, aunque aparezca en sólo un par de canciones, de Jeff Scott Soto.

Dice que inventó el metal neoclásico, si bien es cierto que gente como Blackmore o Randy Rhoads ya habían grabado música de ese corte mucho antes. Lo que no se le puede negar es que llevara el estilo a un extremo ultravirtuoso/ultrarrápido y consiguiera hacer popular el rock instrumental.

Hay temas tan buenos como Black Star o mi favorita Far Beyond the Sun (qué obsesión con las estrellas y el estrellato debía tener), incluso está Evil Eye, que ya la tocaba con Alcatrazz en directo, con ese inicio a lo minueto Bachiano. Jens Johansson le da las réplicas perfectas a los solos con su teclado, estando en segundo plano cuando hace falta, y Jeff Scott Soto participa, cuando le dejan, sacando ese vozarrón característico. Está completito de canciones en las que podrás sacar tu raqueta y mirarte en el espejo, palabra.

Por supuesto, prima la guitarra y hay solos-Ferrari con más notas que un disco completo de más de un grupo que yo me se. Por eso es un disco de Yngwie Malmsteen y todo gira en torno a él. Como le leí una vez: "Rising Force... no es un grupo, soy yo".

Puede que sea un ejercicio de onanismo guitarrístico con eyaculación precoz, puede que haya habido demasiados clones y que haya innovado más bien poco desde entonces, puede que el estilo de los shredders del palo haya envejecido más bien mal, pero este disco merece una escucha desde la ingenuidad del oyente, porque aún contiene algo que más tarde el hombrecito perdería por el camino, entre tanto sweep picking y escala disminuída: frescura de juventud y música. Dale una oportunidad pensando que, antes de esto, no había nada igual.