Xysma - Yeah!

Enviado por stalker213 el Dom, 08/08/2010 - 23:58
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1. Why Am I I ? (3:19)
2. On the Hill of Desecration (3:37)
3. Uranus Falls (2:08)
4. Aspirations (3:04)
5. a) Reflections of Eternity (3:20)
6. b) First Sunbeams of the New Beginning (0:51)
7. Above the Horizon (4:38)
8. Importance of the Dimensionless Mirage (2:37)
9. Until I Reach the Unattainable (3:07)
10. There's Only One Sun (1:38)
11. Written Into the Sky (3:10)

¿Por qué existo?

La verdad, muy pocos son los álbumes –y/o sus autores- que tan someramente hayan interpelado jamás al oyente con semejante pregunta, pero es que con los genios esto es lo que sucede; que no hay por donde cogerlos. Y sí, lo sé: posiblemente, esta sea una manera estúpida o absurda de empezar la reseña de un disco, pero no menos cierto es el hecho de que ello revela de buenas a primeras la extraterrestre naturaleza de una formación que por más que fue copiada hasta la saciedad, jamás fue igualada en términos de composición, estructura, melodía y sobretodo concepción artística. Como todo buen hijo de vecino, XYSMA (Turku, 1988) crecieron al cobijo de sus maestros, que a tenor de sus primeros trabajos, ridículo resulta apuntar que fueron CARCASS. Ahora bien, al contrario de lo que suele ocurrir con el 99% de bandas, XYSMA supieron aniquilar los corsés impuestos por sus mentores (algo que de igual modo hicieron los de Liverpool) creando algo nunca jamás visto, y lo que es más importante: A día de hoy todavía pendiente de ser igualado y menos todavía, superado. Con XYSMA, desde casi el principio, la regla fue que no había reglas, y por lo tanto de donde fuera que vinieran las múltiples ostias (para el oyente, claro está) no quedaban más narices que comérselas resignadamente y aprender rápido la lección para saber esquivar la próxima, y es que cuando se crea algo tan y tan inmenso, al punto que tan y tan diferente, lo único que resta por hacer es arrodillarse ante unos artistas irrepetibles y reconocerlos, antes que como unos extraordinarios músicos, como unos profesionales de la trituración de límites y fronteras. Y me cito a mí mismo una vez más, a riesgo de sonar repetitivo: Artistas buenos (pero buenos, buenos de verdad) ha habido muchos, pero genios, lo que se dice genios, no tantos, siendo estos últimos los que llegado un punto crean e instauran unos patrones, para al punto aniquilarlos y reconvertirse a sí mismos para alcanzar de nuevo el éxito.

Podríamos empezar soltando una soberana chorrada, diciendo que ‘Yeah!’ (Que ya para empezar, es un disco con un título absolutamente insospechado para el género al que pertenece), es un trabajo en el cual se amalgaman insuperablemente el Grindcore, el Death Metal y el Rock más tradicional (50%, 35% y 15% respectivamente) dando origen a un abyecto y elegante engendro de los que no hay dos. Uno de esos que tienes que experimentar por cuenta propia para empezar a entender qué es lo que tienes delante. Me explico: Por más que yo largue tonterías, escribiendo párrafos, párrafos y párrafos, absolutamente nadie va a poder imaginarse qué mierdas es lo que hay encerrado en este disco hasta que no lo descorche él mismo y le caiga el primer puño en mitad de la boca. Y es que llamar a un trabajo como ‘Yeah!’ Death Metal ‘raro’ (siquiera ‘rarísimo’) es así como quedarse 1.000 veces a la distancia del sol para empezar a describir la inmensurable grandeza de esta obra.

Como apuntaba antes, ‘Why Am I I?’ es el primer chispazo que salta al prender el cartucho y ya desde el principio, los muchachitos no tan solo es que se pasen los cánones musicales y las convencionalidades por el mismísimo arco del triunfo, sino que también lo hacen mediante una temática lírica que muy probablemente cogió a pie cambiado a más de uno, y es que no estoy demasiado seguro de si la filosofía, el existencialismo y demás batallitas son muy del agrado de los devotos del Grind, eso sí, aunque no se entienda ni torta, el simple hecho de cerrar los ojos y dejarse llevar por la música, supone por sí mismo una experiencia única, aunque no completa, ya que en el pack XYSMA completo, las letras tienen de igual modo un peso capital. ‘On the Hill of Desecration’ es la siguiente, al punto que uno de los himnos ineludibles de la banda (apareció antes en su mítico EP ‘Fata Morgana’ de 1990). Su iracundo inicio es parejamente apabullante a la insaciable voracidad de una picadora de carne, pero pronto decelera abruptamente el ritmo hasta bajar a las insondables profundidades de la ciénaga más corrupta para retozar asquerosamente como un cerdo enloquecido con triquinosis exacerbada. Los frenéticos cambios de ritmo y el enganche demencial de unas secciones con otras son pasmosos (los teclados de la segunda mitad son de manicomio), y buena culpa de ello la tiene el inimitable Teppo Pulli, que merced al inhumano uso de su instrumento, guía a todo el resto hacia las estrellas; Hasta que hacemos parada y fonda en Urano. ‘Uranus Falls’ es la muestra palpable de que desde el principio (atención: hablamos de un disco grabado en el otoño de 1990) XYSMA iban ya un paso por delante del resto y es que a la simplicidad y el equilibrio del corte, hay que añadir la visión única y la obsesión constante de los de Turku por desafiar las reglas del juego y proyectarse a años luz del resto de sus congéneres. ‘Uranus Falls’ no es tan solo una hermosa pieza instrumental de apenas dos minutos (donde el guitarra Nurminen se encarga igualmente de las percusiones), sino también un precioso tesoro que crece a cada escucha que se le presta, y es que la melodía no siempre debe estar reñida con el pasteleo. Esto arte en estado puro, pasión y sentimiento; Lo demás son chistes baratos.

La esquizofrenia patológica del álbum nos lleva justo a continuación al extremo opuesto con las ominosas líneas del bajo de Vesa Iitti abriendo la lúgubre y gélida (tanto o más que Urano) ‘Aspirations’ (el fragmento que reza “another world, another chance…” es sencillamente de regadoras cósmicas con una gallina debajo del brazo), mientras que ‘a) Reflections of Eternity’ y ‘b) First Sunbeams of the New Beginning’ (de nuevo con Nurminen a las baquetas) conforman el tramo final de la primera cara reflejando de nuevo lo que decía hace tan solo unos minutos: Ese riff con el que arranca es rock de cuadrícula, pero tan pronto como lo estás paladeando la cosa se desmadra y sientes como si fueras succionado por un hambriento agujero negro. Después del masajito que va de (00:50) a (01:30), otra vez volvemos al riff principal, pero ojo que esta vez va acompañado del furioso break en (02:00), así como de mil millones de matices más que van y vienen sin parar quietos un solo nanosegundo. Las voces de Janitor no son agradables, que se diga, pero como tantas y tantas veces se ha dicho ya antes: Con esta música no puedes cantar como si estuvieras recogiendo flores en el campo, ¿verdad? Afirmativo.

‘Above the Horizon’ vuelve a situarnos, de principio, en un clima tranquilo, pero solo hasta que apenas transcurridos cuarenta-y-seis segundos nos vemos de nuevo envueltos en una ensalada de mamporros, donde las letras tampoco tienen desperdicio; y ya no os digo para un psiquiatra:

“Mírame - Yo soy tu paisaje,
Píntame y verás,
Cierra los ojos y alcanzarás la libertad”

Lo dicho; Locos de atar. Y me permito añadir: Yo tampoco entiendo qué coño hacen los moáis de la Isla de Pascua en la portada, pero no le doy más vueltas de las necesarias; Me gusta.

‘Importance of the Dimensionless Mirage’, por enésima vez, se auto-describe con semejante título de marras, ahora bien, esta vez la guantada cae a las primeras de cambio. Aquí Pulli, simplemente, ya es que desfasa con su instrumento y tira para el monte de igual modo en como la cabra desbocada tienta a la suerte al borde del precipicio. El resto de músicos no le van a la zaga y sino ojito al trabajo de Nurminen a las seis cuerdas. Precisamente, es él quien con un simpático riff abre ‘Until I Reach the Unattainable’, que ya de principio embiste con una potencia, una mala leche, una melodía y un ritmo que te revienta las venas del cuello. Una vez más, el uso de los teclados y la inserción de esas ‘voces raras’ (claras y extrañamente atonales) tan características del Death finlandés hacen que uno perciba como se halla ante una obra sin par, y es que si todavía a estas alturas del disco no habéis captado la grandeza del mismo, es que el cerumen se aposenta con generosa furia en vuestros jodidos oídos. No lo he dicho antes, pero las estructuras con las cuales está construida la intro del tema son para caerse de la silla, y es que si esto no es el trabajo de unos genios… yo soy un pepino en chándal flotando el espacio.

‘Theres Only One Sun’ afirma rotundamente como solo hay un sol, y al respecto cabe señalar como no es menos cierto que todavía, ésta, no es la primera cagada del disco, porque sencillamente es que acaricia la perfección. Por enésima vez, la sabia mano de los divinos locos de Turku mezcla con mesura las proporciones exactas de brutalidad y melodía para no atraer a las moscas, y es que esto quiero dejarlo muy claro: ESTO NO ES DEATH MELÓDICO. Si alguien se piensa que esto puede llegar a sonar en algún momento como ARCH ENEMY (Disney Metal de garrafón) se está equivocando de medio a medio. Precisamente ahí radica el estruendoso triunfo de XYSMA, y es que a pesar de sonar extremadamente melódicos, no hay por donde atajarlos a menos que se tenga el oído curtido en mil batallas con cintas casposas de Grind y demás historias. Los niveles de desconcierto y surrealismo son tales al escuchar a esta banda, que muchos hincarán la rodilla al primer intento, pero precisamente eso es lo que la hace tan especial. ‘Written Into the Sky’ vuelve a las andadas y lo hace arremetiendo a lo bruto. El bueno de Teppo Pulli está a cargo de los mandos de la montaña rusa y me da que nadie va a bajarse de ella sin haberse vomitado encima menos de siete veces, y es que de nuevo: Esto, señores, es una cosa de locos. La sabia producción de Tomas Skogsberg y sus mágicos Sunlight (pequeño detallito sin importancia) no ayuda precisamente a arruinar el disco y es que en resumidas cuentas, estamos hablando de un trabajo que únicamente, y es mi modesta opinión, puede hallarse por debajo de no más de diez discos dentro el género.

‘Yeah!’ es un disco que ni tiene el título más ortodoxo, ni tampoco la portada más apropiada (o igual sí), sin embargo continúa siendo uno de los mayores logros jamás alcanzados dentro de un género que pronto alcanzará la treintena (los orígenes podrían hallarse allá por 1984) y eso, estimados lectores, no es poco. Aviso a navegantes: ‘Yeah!’ es tan solo la punta del iceberg, porque todos sus demás trabajos son, a su manera, obras excepcionales, eso sí, el testimonio de la inmensidad alcanzada por los de Turku sigue siendo el binomio compuesto por sus dos primeras entregas, que a día de hoy siguen representando la punta de lanza del Death Metal de vanguardia más increíble jamás escrito. Sencillamente, es que esto forma parte de lo mejor de esta música, pero no solo porque la música sea brillante, sino porque todavía hoy –tras diecinueve años desde su lanzamiento- ‘Yeah!’ es un álbum adelantado a su tiempo. Estamos hablando de un nivel que trasciende lo meramente musical, y eso es algo únicamente al alcance de los monstruos.

Si te gusta el Death Metal y no conoces este disco, tu vida carece de sentido.

Certificado: Uno de los 15 mejores álbumes de Death Metal jamás concebidos.

Valoración: 9.9

Vesa Iitti: Bajo
Teppo Pulli: Percusiones
'Janitor' Muurinen: Voz
Olli Nurminen: Guitarras & Percusiones en 3&6

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