Xecutioner - Metal Up Your Ass

Enviado por Cuericaeno el Mié, 18/09/2013 - 16:27
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1. Metal Up Your Ass (3:53)
2. Syco-pathic Mind (4:11)

Los Antiguos, Los Primigenios. Eternos deudores de ellos somos y son todos aquellos que rindieron culto a la rama más marchita del árbol del Metal. Mucho les debemos y nunca son suficientes nuestros agradecimientos, y me refiero a la estirpe floridiana, me refiero a los cthulhus de aquel enclave costero, como fueron por ejemplo Death, Deicide, Morbid Angel u Obituary.

Justamente a esos últimos quería yo ver, y no porque exista cierta analogía con el grupo que aquí os traigo, sino que ellos, Obituary, eran la banda que aquí os traigo, pero en los orígenes de sus orígenes, cuando batallaban en su escena bajo otra identidad, su primer nombre: Xecutioner.

Aunque a decir verdad, el nombre más primigenio de aquéllos que darían vida y hedor a tesoros funerarios como Slowly We Rot o Cause of Death era el de Executioner, pero al saber los de Brandon de una banda de Boston ya llamada así tuvieron que cambiárselo, y ni cortos ni perezosos arrancaron la ‘E’ de delante y se la echaron a los perros, y Executioner pasaron a llamarse Xecutioner. Con dos bemoles. Y la prueba de lo tan rematadamente viejo que es el artefacto que aquí os traigo está en la cabecera de su “hiperrealista” artwork, donde figura el nombre de Executioner, mostrándonos aquí Obituary un nombre más antiguo que su nombre antiguo, valga la redundancia. Ranas y tractores han llovido ya.

Aunque nos tengamos que aguantar la risa ante ese monigote ultra-naíf que ilustraba esa portada, debemos tomarnos mínimamente en serio el material presente, ya que en él quedó registrada la antes humana forma de los luego afamados monstruos, y ello convierte a esta demo en un documento muy interesante. Aunque parezca mentira, hubo un tiempo en que Obituary parecían personas normales y todo, pero poco antes de que el Ejecutor fuera rebautizado en las frías dependencias del Obituario, el verdugo pareció morir y luego ser resucitado con un jeringazo fosforescente del gafotas de la peli Re-Animator, y eso nunca trae nada bueno. Fue ahí cuando el combo de Brandon pasó a formar parte del suculento club de los no-muertos, y ya el resto, como se suele decir, es historia. Pero ahora nos toca incidir en los primeros pasos de la criaturita.

Estamos en Florida, que además de contener las tan televisadas playas con sus yanquis en Lamborghini y sus yanquesas en bikini, se ha de saber que también fue y es la cantera donde empezó todo lo que se llamó Death Metal, aunque en la costa opuesta el susodicho ya hubiera sido inscrito en el Registro Civil de los ruidos bonitos de la mano de Possessed. Pero en 1985, los hermanos Tardy, John a la voz y Donald a la batería, aún no mostraban como ya dije párrafo arriba ni el más mínimo matiz del sonido que luego les caracterizó ya bajo el nombre de Obituary. En esta primera demo de Xecutioner no encontraremos otra cosa que no sea Thrash pelado y mondado (no se le puede llamar ni Death-Thrash, como imaginaríamos al saber de quiénes estamos hablando), y es que ni siquiera en la voz de John podremos aquí encontrar ni un mísero pellizco de aquel rumiante y potante troll de las cavernas que nos pudriría los tímpanos en Slowly We Rot, aunque ello sí empezaría a manifestarse justo en la posterior demo (titulada Demo 1986), pero eso ya es otra película.

Xecutioner con su primera maqueta se sumaron al torrente sanguíneo del entonces soterrado pero viviente panorama, junto al resto de casetes que en aluvión alicataron la escena con bonitas estampas macabras y antirreligiosas, bajo nombres muy apropiados para bautizar un jardín de infancia o un centro de día para ancianos. Puestos ya en situación y con todo lo anterior leído muy presente y latente en nuestra masa gris, toca abrir el regalo, en cuya etiqueta podremos leer el no muy protocolario nombre de Metal Up Your Ass.

Aunque la cosa no llegue a ser lo bruta que esperábamos, tampoco viene a ser necesariamente un sedoso bichón maltés el que en tropel viene a por nosotros bajo el mismo título de la cinta, y es que la canción Metal Up Your Ass contiene todos los ingredientes del Thrash más puro, aunque su introducción llegue a sonar algo inocentona con sus entrañables hammer-on’s rematando los acordes (aunque nunca más inocentón que lo que hacía aquel grupo que tres años antes tituló casi igual una demo suya). Una vez que rompe, ese riff tan afilado pone las cosas en su sitio, mientras que el joven John pone los cojones sobre la mesa con una performance muy guerrillera, y muy afín al descaro y sordidez de un Paul Baloff (Exodus), ultimando los aspectos que realmente definen ese subgénero por el que galopaban estos pre-Obituary.

Pese a estar escuchando una maqueta, desde el principio notamos algo muy poco común en este tipo de cacharros y de esa época, y es que Metal Up Your Ass goza de muy buen sonido (el de los timbales me chifla especialmente), y no podíamos esperar otra cosa al saber que el trabajo fue grabado en los Morrisound de Tampa nada menos, con Rick Miller de ingeniero. Ese último aspecto, el del “estudio gordo”, le brindó a la banda la oportunidad de presentar a la calle este trabajo tanto en casete como en vinilo. Muy buena cosa para ser la primera vez, eso de que tus primeros temas, autoeditados sin amparo de sello, prueben la caricia de la aguja. No todos podían en aquel underground al que aún pertenecían nuestros futuros bicharracos, donde la cinta magnetofónica solía ser la única arma a mano para avanzar.

La cosa sigue a 33 y un tercio de revoluciones por minuto para que a continuación vivamos el sucio desfilar de Syco-pathic Mind, que empieza a menear su oxidada armadura al son de ese, en principio, mid-tempo que ya bosquejaba con su rancio poso aquello que sería uno de los santo y seña del Death. Pero un espuelazo cambia las tornas para que el tema se convierta en una especie de tonada Thrash con ciertas trazas de Speed, donde a mil por hora el bueno de John seguirá arrojándonos a la cara sus textos, sólo retornando el medio tempo de marras para el lúgubre estribillo. Riff por riff, golpe a golpe y verso a verso, irreconocibles nuestros Obituary en las dos primeras canciones de su prehistoria (ambas de estribillos clonados, dicho sea de paso). Y éstas son las mañanitas que cantaba el rey Tardy, poco antes del ya citado chute “reanimador” que le suministraría el inquietante Herbert West.

Diseminado por el planeta mediante sólo 100 copias en vinilo y 500 en casete, este soterrado debut sigue siendo una reliquia hasta en su reedición, pues 275 copias numeradas a mano fueron las que en plan pirata publicaría en 2006 el sello Metalized Blood Records para resucitar este artefacto, en formato 7’’ PictureLP. A huronear los interesados.

Todo zombie esconde un pasado, aquél en el que no perseguía a los vivos porque era uno de ellos. Bueno, casi todo zombie, pues tenemos el caso de aquéllos que nacieron así, como Mantas/Death; pero a los que fueron mordidos también hay que tenerlos en cuenta si éstos pertenecen a la primera hornada cadavérica, como es el caso de estos entonces futuros Obituary, que aunque tardaron un poco más en mostrar los síntomas, la fecha de su cuadro clínico los mete sin átomo de duda en la orla de Los Antiguos. Y ahí prevalece hasta hoy su pútrida alcurnia.

Pasen y vean, Obituary antes de su ‘no muerte’. No empujen.

John Tardy: Voz
Trevor Peres: Guitarra
Jerry Tidwell: Guitarra
Jerome Grable: Bajo
Donald Tardy: Batería

Sello
Autoeditado/Independiente