Wyrd - Rota

Enviado por Marcapasos el Lun, 27/02/2017 - 14:51
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1. Noitakansa (14:50)
2. Götterdämmerung (04:01)
3. Henkien yössä (07:07)
4. Veri kutsuu verta (04:56)
5. Rota (11:33)
6. Loitsi (05:13)

No cabe duda de que uno de los grandes logros de Narqath en Wyrd es el de haber consagrado un espíritu, una entidad musical reconocible, depresiva a la vez que preciosista y romántica, dotada de un tratamiento completamente diferente en cada álbum, siempre con su ‘yo’ único e intransferible, sin alejarse del ánima originaria de la naciente idea del artista.

Heathen marcaría el inicio de una carrera discográfica perfecta para un proyecto independiente de Black Metal finés, proyectando aún más el sentido folclórico en su sucesor, Huldrafolk. Por su parte, la saga Vargtimmen (dos episodios infaltables para quienes se sumerjan en el impresionante universo de Wyrd) arraigó más raíces en los planos del Doom y las atmósferas más oscuras.

No hace falta prestar demasiada atención para reconocer que, entre 2001 y 2010, Narqath fue un músico inmensamente prolífico, no solo por su trabajo en Wyrd, sino por su especial y continua participación tanto en Azaghal como en Svartkraft. Toda una mente compositora imparable para con su creación, por lo que no es de extrañar que, tras producir The Ominous Insomnia, en julio del siguiente año, 2005, diera a luz a un nuevo capítulo para Wyrd, su quinta larga duración titulada Rota, y, de antemano sea dicho, una mirada al pasado, un retorno a esos ambientes paganos en los que el Folk recorría cada uno de los recovecos nacidos por medio de la música, sin despegarse de la evolución que había seguido hasta el momento.

Nuevamente, fue el propio Narqath quien se encargó de tocar la mayoría de los instrumentos, siendo la batería llevada a cabo por su amigo y compañero de armas en Svartkraft Jani Loikas Nokturnal (quien, además, se encargó de la masterización de Rota).

Tratando, una vez más, profundamente las riquezas de la mitología folclórica nórdica, Rota es el primer álbum de Wyrd cuyas líricas han sido escritas completamente en lengua finesa, lo cual dificulta bastante a la hora de comprender el significado exacto de cada canción. Sin embargo, y tal y como pasaba en obras anteriores, la música de Wyrd va más allá de todas las fronteras del idioma, una vez que demos el primer paso con la ancestral Noitakansa, caeremos en sus redes de aura Heathen sin ninguna opción de volver atrás, pues cautiva desde las primeras notas y el inicio de la narración hasta el despertar de la ferocidad blacker. Es, entonces, hora de sentir el bosque, de respirar los vientos del norte, de dejarse evadir por la desolación y la tenue luz que va iluminando el sendero marcado por lo que está por venir.

Impresionante manera de comenzar el viaje. Es más, no cabe duda de que éste ha sido uno de los mejores tratamientos de Narqath a la hora de dar a luz a una obra especialmente diversa. Tan pronto estamos transitando por una canción veloz y trepidante de Viking Metal como Götterdämmerung (lo que en español se titularía como El crepúsculo de los dioses), enseguida volvemos a terrenos más tempestuosos, en los que reina esa ventisca musical llamada Henkien yössä, escarcha nocturna transformada en notas musicales, comenzando con la característica guitarra acústica que nos conduce al cénit en el que las cuerdas eléctricas alcanzan su cumbre junto con los teclados, atenazadores como una tormenta.

La mente compositora de Narqath vuelve a volar por nuevas tierras por descubrir en Veri kutsuu verta, de riffs de guitarras más potentes y agresivos, elaborando una circunferencia perfecta para con el estribillo donde se recupera el núcleo Folk de manera maestra.
Ergo, no cabe duda de que la primacía la tienen canciones como la homónima Rota, una composición de extensa duración y consistente cual muro de granizo en el que cada uno de los instrumentos juegan un papel primordial en su propio desarrollo. Sin duda, una gran hermana siniestra de Noitakansa que ya nos va anunciando el final con Loitsi, enérgica, melódica, casi festiva, una despedida imbuida de movimiento incesante corroborado por un grand finale.

Guardando un cuidadísimo equilibrio entre la rítmica, la longevidad y la personalidad de cada una de sus partes, albergando, por si fuera poco, algunos de los temas más identificativos de Wyrd, Rota es, a día de hoy, uno de los tres grandes pilares que sustentan a esta esencia finlandesa, junto con Heathen y Huldrafolk.

Posteriormente, Narqath seguiría dando suelta a su creatividad a través de diversos medios, como el movimiento de Death/Doom que envuelve a Kammen, o ese Folk estrafalario y frívolo de Kalivägi… séase, obras que merecen su buen vistazo y degustación. Aun así, Rota siempre va un paso por delante de la gran parte de álbumes de esta discografía.

Único e inigualable, una delicia para los sentidos, eso es Rota, uno de los puntos más altos a los que ha llegado la brillante mente de Narqath y otra muestra acertada de hasta dónde es capaz de volar la compaginación entre Black Metal y música folk que bien se gana sus cinco cornamentas, un concepto mágico, escalofriante y hermoso digno de todos los elogios y al que casi nada (si no nada) se le puede achacar.

Narqath / Todos los instrumentos (excepto batería)

*Músico de sesión*

JL Nokturnal / Batería

Sello
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