Within Temptation - The Heart of Everything

Enviado por keysersöze el Mar, 17/10/2017 - 22:31
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1.The Howling
2.What Have You Done (feat. Keith Caputo)
3.Frozen
4.Our Solemn Hour
5.The Heart of Everything
6.Hand of Sorrow
7.The Cross
8.Final Destination
9.All I Need
10.The Truth Beneath the Rose
11.Forgiven

Disco Completo

Existen en esto del metal ciertas modalidades de formaciones las cuales por consenso o por cierta comodidad a la hora de clasificarlas las metemos en ese temido saco por muchos del metal sinfónico. Un género de lo más confuso al albergar un buen puñado de grupos lo cuales se me hacen bastante complicados a menudo de ver en un mismo cajón de todo ese engranaje que es nuestra madre metal. Me refiero en definitiva al hecho que, por ejemplo, estaríamos de acuerdo en que tanto Nightwish como Epica podrían llevar perfectamente mencionada etiqueta, y esto me chirría de mala manera al negarme a pensar que sus propuestas sean parejas.

No me detendré más en este aspecto, pues dichos menesteres mejor aparcarlos para un posterior debate de carácter mucho más ameno. Pero sí que quiero remarcar el hecho de que contar con una voceras fémina en las filas y aportar determinados arreglos estilísticos a dado pie a la creación de un género tan heterogéneo como artificial a veces.

Y más aún si introduzco a continuación la siguiente variable ergo la banda que centra esta disertación. No es ninguna novedad que el centro y el norte de Europa son la cuna por excelencia de la tipología de grupos mentados, más concretamente el precioso país de los tulipanes. La producción holandesa en cuanto a material sinfónico se refiere es asombrosa, y buena prueba de ello son un largo listado la mar de molón con gente de la talla de los ya citados Epica, After Forever (con la bestia de Mark Jansen a filas cuando empezaron su aventura musical), Delain o Stream of Passion. La mar de digno, para qué negarlo. Pero si hay una formación que sí me gustaría destacar por encima de la media estos son Within Temptation.

La banda encabezada por la bellísima Sharon den Adel comen a parte. Han sabido llevar con la máxima dignidad posible el peso de la etiqueta sinfónico sin renunciar a introducir a lo largo de su ya contrastada discografía elementos y arreglos propios de otras ramas metálicas (o no) como el gótico y el folk. Pero también llegando a tener un trasfondo de voluntad rock y pop.

Un debut la mar de digno (1997), una continuación mucho más pulida (2000) y un tercer “The Silent Force” (2004) que se podría concebir ya como una obra cumbre del estilo, la antesala perfecta a la consagración. O el fin para algunos. Con “The Heart of Everything” de 2007 los tulipanes mutaron para siempre. Lo sinfónico perdió fuelle en favor de producciones de corte mucho más accesibles, para que nos vamos a engañar.

Aún así Within Temptation no solo dieron un paso adelante en lo comercial, pues también lo hicieron como grupo y propuesta, logrando reinventarse con astucia y acierto. Este es el trabajo más ambicioso de su catálogo, que no pretendo decir con esto que el mejor (aunque sí mi predilecto al descubrirlos con el mismo). Y sobretodo, el quid de la cuestión y lo que puede marcar la diferencia respecto sus predecesores: una producción de primera con auras grandilocuentes que desde el primer instante nos deja sin habla.

Culpa de ello la tiene la inicial “The Howling”, épico comienzo de tal delicioso viaje musical en la que la banda suena contundente como nunca antes pudimos presenciar. Sharon está acertadisima en sus labores, y esto siempre es positivo para una banda que siempre apostó por su frontwoman como gran reclamo. Seguimos con un “What I’ve Done” que puede ser creadora de cierta controversia debido a la peculiar colaboración de Keith Caputo (puede que quede un poco fuera de lugar), aunque “Frozen” nos vuelve a reconciliar con la banda con una de esas composiciones marca de la casa. Y a partir de ahí ya el triunfo es completo.

El póquer que se nos viene encima es algo extraordinario, un tramo de disco apabullante sin duda alguna. “Our Solemn Hour”, el tema título, “Hand of Sorrow” o “The Cross” nos dan exactamente lo que queremos. Dosis de pomposidad, grandilocuencia, barroquismo, tintes góticos y oscuridad a raudales. Como debe ser en tales menesteres sinfónicos. Son puro sentimentalismo romántico, fascinantes y que te cautivan a través de la decadente melancolía con la que se envuelven. Ni qué decir cómo quedan en directo. Igualmente exquisito ese “Black Symphony” perteneciente a la gira de presentación de esta obra. No tiene desperdicio alguno, y si gustáis mínimamente de la propuesta, correr a buscarlo.

“Final Destination” puede que se desarrolle un poco más discreta para dar un respiro previo necesario a una “All I Need” emotiva como pocas, y esto que su catálogo cuenta con varias de éstas en su haber. “The Truth Beneath the Rose" es la joya de la corona, excelsa, compleja, más alejada de la vocación pop (entiéndase el concepto) del conjunto. Y “Forgiven” un fin de fiesta para el recuerdo y la constatación que Within Temptation han abierto un nuevo horizonte más allá del metal sinfónico que nos tenían acostumbrados.
No es sencilla la apuesta que los holandeses realizaron para esta exquisita cuarta entrega. Pero sin duda que su impacto no quedó en vano. Prueba de ello, insisto, su gira de presentación registrada para la posteridad con orquesta incluida. Si este álbum es clave, su interpretación en vivo aún más. La cumbre de unos Within Temptation que han sabido madurar estupendamente y, lejos de repetir fórmulas, han sabido continuar su proyecto con variedad e innovación sin renunciar a la esencia con la que emprendieron su andadura.

Una obra de la que es imprescindible quitarnos todo tipo de prejuicio para ser disfrutada (por eso que comentábamos al principio del formato de grupo que es y demás) como se debe y de la que sin duda se gana sin problema cuatro mastodónticos cuernos para sus holandeses creadores y su pretensión de hacer del metal sinfónico un género de masas sin necesidad de renunciar para ello a la calidad, la propuesta y la ornamentación.

Sharon den Adel: Voz
Robert Westerholt: Guitarras
Ruud Jolie: Guitarras, mandolina, segundas voces
Martijn Spierenburg: Teclados
Jeroen van Veen: Bajo
Stephen van Haestregt: Batería

Sello
Sony BMG