Witchery - Symphony For The Devil

Enviado por Heartbolt el Mié, 06/09/2017 - 15:14
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1. The Storm - 3:33.
2. Unholy Wars - 3:11.
3. Inquisition - 3:56.
4. Omens 4:31.
5. Bone Mill - 2:40.
6. No Buried Deepers... - 3:56.
7. Wicked - 3:00.
8. Called For By Death - 4:59.
9. Hearse Of The Pharoahs - 5:08.
10. Shallow Grave - 4:22.
11. Enshried - 4:14.
12. The One Within - 3:15.

“La muerte es la razón de la vida. Sin ella, existir no sería más que un intento vacio de encontrarnos en este mundo. ¿Cuál es nuestro llamado? El de nosotros mismos. ¿De dónde proviene ese llamado? De nuestro interior… y es por eso que la ‘sinfonía del diablo’ es la llamada del corazón”.

Me suelo preguntar muy a menudo cómo en tres países (juntos, vecinos y en orden, dicho sea de paso) puede haber una diversidad tan grande en el ámbito del Metal. Sí, colegas, Noruega, Suecia y Finlandia son el hogar de una cantidad exorbitante de grupos metálicos que van desde el Heavy Metal tradicional hasta el Funeral y Drone Doom. Ya de por sí hablo de grupazos reconocidos como Immortal, Burzum, Candlemass, Mayhem, Amorphis, In Flames, Nihilist, Old Funeral, Darkthrone y pare usted de contar. La escena escandinava es probablemente la más rica en términos de Metal Extremo; no creo que ni en Estados Unidos ni en cualquier otra parte del globo vayamos a encontrar una variedad tan asombrosa de grupos dedicados al Heavy Metal y subgéneros como en estos 3-4 (si le contamos Dinamarca que destaca con agrupaciones también muy buenas en el Metal Extremo) países del norte europeo. Que además se expande con continuidad con el pasar de los años.

A veces pasa que oímos algunas bandas de renombre que hacen música pesada y ya creemos que lo hemos oído todo, que no existen agrupaciones que puedan hacernos cambiar de parece y que sinceramente ya no vale la pena seguir intentando crecer y aprender en el metaverso de la música Metal porque ya lo sabemos todos. Y, no se asombren, estoy seguro de que prácticamente todos nosotros hemos pasado por eso. Una de las mejores cosas que hay en la vida es el conocimiento, y mientras más conozcamos sobre Heavy Metal y/o Rock, más ganas vamos a tener de profundizar en la materia. Así con el pasar de los años se va a tener con mejor idealización de lo que significa realmente el amplio significado de la” música METAL”.

Cuesta un poco definir lo que es Metal Extremo. ¿Por qué? Sencillo, porque de buenas a primeras no es siquiera un género, es una categoría. El Metal Extremo engloba todo lo que sea Metal llevado a otra potencia; cariñosamente muchos lo mencionan como el Metal de Thrash pa’ arriba. Así que en este conjunto de galaxias de acero nos encontraremos desde Death Metal hasta el Viking Metal y el Epic Doom. Con innumerables fusiones con el Punk y el Rock. Cuando uno va conociendo cada vez más lo que es el Metal Extremo, nos vamos a dar cuenta de que probablemente –y con perdón de cualquier otro género similar- es el mundo más amplio del Rock ‘n’ Roll. Y es que ni siquiera es algo para sorprenderse, el Metal Extremo ya comienza a principios de los 80 y de ahí hacia adelante es que viene lo verdaderamente bueno y disfrutable de la música Open Mind según sea nuestro criterio.

Digo todo esto porque, como es el caso de esta agrupación, Witchery es una banda que se define a sí misma como solamente Metal Extremo. Cosa que le aplaudo mucho, ya que la hacen muy bien. Y bien, cuando hablamos de Witchery, ya sabemos que hablamos de Speed, Thrash, Death y Black Metal juntos. Una agrupación que hace de todo y lo mezcla como producto heterogéneo de buena calidad. Que va al compás de su música sueca con unas raíces bien cimentadas en el Metal tradicional de la escena escandinava. Me pregunto también muy frecuentemente cuánta revolución musical habrá causado esa susodicha e inclusive mortalmente peligrosa segunda oleada de Black Metal Noruego para la humanidad… y más para las agrupaciones de ese país y vecinos. Por lo que podemos ver, aunque no quema iglesias, existe una especie de rito de bandas tributo a ese movimiento que expresan sus ideas de una manera distinta pero con mucho parecido. Witchery va colgando de ese mismo palo.

Satanic Slaughter era un grupo clásico de la escena sueca, con muy buenas actuaciones e integrantes destacables; pero como pasa algunas veces, se quiere embarcar en otros proyectos, dando como resultado Witchery (brujería), un proyecto que dejó de ser una atracción paralela para convertirse en una pasión de primer plano. Cosa que sucedió precisamente por la rápida disolución de Satanic Slaughter. Entonces se unen el cantante Toxine, el baterista malvado Mique, los guitarristas Patrik Jensen y Richard Corpse más el bajista de gran reconocimiento en el mundo Metal por haber trabajado con Arch Enemy, Spiritual Beggars, Mercyful Fate y acompañando a King Diamond Como solista: Sharlee D’ Angelo.

Estos hombres se asocian de una vez con la gran Necropolis Records y sin perder tiempo graban su debut: Restless and Dead . Un álbum bastante aceptable en el que se aprecian derivados de Black y sentimiento Death Metal, añadiendo una gran velocidad típica del Thrash/Speed. Este disco los llevó a seguir publicando trabajos, produciendo poco después el Dead, Hot And Ready, disco todavía más matador y con el que se consagrarían como otra de las buenas agrupaciones del país sueco. Quizás esto les habrá abierto más puertas o tal vez la compañía ya no se daba abasto, así que deciden lanzar un último disco con Necropolis Records para engancharse con la posterior Century Media. ¿Cuál fue ese último disco? Aquí lo tenemos: Symphony For The Devil. Uno de sus mejores y elaborados trabajos en el estudio; poco pretencioso y con el que salieron muy victoriosos en la batalla campal.
Symphony For The Devil probablemente haya pasado debajo del radar de muchas agrupaciones ya más conocidas en el Mainstream, pero algo que destaca mucho de Witchery desde su comienzo es básicamente el poco recordado lema metalero. Y no, no es Muerte al falso Metal como profesa DeMaio, sino el casi extinto Vivir del sistema haciendo música contra el sistema. Que quizás poco sea tomado en cuenta hoy en día por agrupaciones con tendencias “Metal” pero sin el espíritu que definió al género. Y no, no tiene nada que ver con grupos “para adolescentes”, hablo también de figuras grandes que fueron en un pasado. Que, ya hoy por hoy, su reputación vale menos que una castaña. Witchery se armó y endureció las pelotas para entregarnos un buen trabajo, cosa que tenemos aquí con Symphony For The Devil, bastante aclamado por gente metida en el rollo. La “brujería sueca” continúa con las viejas tendencias de incorporar esos mega riffs bien thrashers de toda la vida con la fuerza del Death y la atmósfera del Black, cosa única y muy bien hecha por parte de Witchery.

Este disco también tiene algunas cosas interesantes para resaltar: portada muy malvada (aunque su reedición del 2007 contaba con un art distinto), Mique fue sustituido por el conocido Martin Axe, que ha trabajo con los grandes Opeth y los Bloodbath, así que por la batería no se preocupen, que hasta un toque progresivo nos regalará el gran Martin.

La mayoría de los temas fueron escritos por el guitarrista Jensen, cosa que le da al sonido del trabajo mucho parecido a The Haunted, agrupación en la que trabajaba Jensen también. El álbum es fantástico, su sonido es tan envolvente como la portada; veamos, como mencioné anteriormente, los riffs son muy trillados y veloces, que luego de una machacona introducción y progresión armónica se transforman en solos muy melódicos y hermosos; haciéndole unos cuanto guiños a la maniaca escena de Gotemburgo, ¡ajá! Ya sabía yo que algo de ellos iba a caer por aquí… es que el sonido y la influencia es obvia, ¿no les parece? La producción, que aunque no es la última maravilla, es muy buena y circundante, lo que le da bastante riqueza a los instrumentos, precisamente el bajo también se roba el show en este LP.

Hablemos de las letras. Para empezar, cuando leemos el nombre del título ya nos hacemos una idea, ¿no? Symphony For The Devil (Sinfonía por el diablo, quizás un guiño a Simpatía por el Diablo de los Rolling) nos habla de muerte, pecado, brujería, invocaciones a Satanás y relaciones sentimentales fracasadas superpuestas desde un punto de vista muy crítico. Ya vale, también habrá magia negra, ocultismo, tripas y demás. Witchery tiene unas liricas muy, pero muy inspiradas y que sin dar descanso a tu cabeza te van a poner a aporrear tu trasero de vez en cuando. Algo que se heredó de sus primeros discos y de la fantasiosa épica de Satanic Slaughter.

Los cortes son buenísimos, prácticamente un disco sin desperdicios. El disco abre con The Storm, que como bien dice el título, una sádica tormenta es lo que nos va a producir esta canción revoltosa. Seguimos con temas aguerridos como Unholy War, Inquisition y Omens… con un trasfondo lirical mortal, asesino y con referencias al diablo, a la magia negra y al asesinato justificado en todo momento. Una delicia la que se desliza a cada instante por las líneas de guitarras acompañadas de un bajo caótico y una batería muy cruda. Destaco ese riff tan demoniaco de Omens, nunca había oído algo así… por no hablar de la batería de Unholy Wars, Dios santo… como estar en pleno campo de batalla.
Siguen cayendo bombas del cielo y nos encontramos con dos perlas de alto calibre: Bone Mill y No Buried Deeper…. Los versos de ambos temas son tridentes calientes listos para apuñalarnos cientos de veces sin piedad. ¿Ya se fijaron en el riff de bajo en No Buried Deeper…? Si eso no crea una atmósfera infernal, no creo que exista algo que lo logre entonces. Enorgullece mucho oír estos temas, porque sabemos que estamos oyendo una música extrema y brutal en todo el amplio sentido de la palabra.

Señores, el que probablemente sea el mejor tema del disco (y uno de los más destacados de Witchery) no puede tener un mejor comienzo. ¡Es que ya cae en lo impresionante semejante despliegue de notas! Called For By Death es una joya muy reluciente entre tanto fango. Y no es que la música sea un fango, todo el disco es oro sólido de quién sabe cuántos quilates. Quiero agregar que hay que oír el solo unas 3 veces para comprender lo espacial y profundo que puede llegar a tornarse. El éter del tema es todo en sí, desde que comienza hasta que se va.

El disco no para con dos cortes largos y mágicos. Primero danzamos con la cruel Hearse Of The Pharoahs pieza única en todo el repertorio de la agrupación. Y la no menos macabra y sucia Shallow Grave; canción en la que casi nos obligan deliberadamente a sepultarnos nosotros mismos sin perdón de nada o nadie.

Grave me… to the… GRAVEEEE.

Hay temas extra muy épicos. Recomiendo oír las versiones que los contienen para no perderse nada. Estos serían Enshrined y The One Within. Que decoran el pastel de putrefacción y oscuridad muy maligna. Progresión, rapidez y maldad PURA.

Este álbum es realmente una sinfonía de maldad y retorsión pura. Es absolutamente disfrutable comerse este disco con todo y servilleta. Hablar de Witchery es hablar de una banda con mucha clase, y en este no menos despreciable Symphony For The Devil nos demuestran poder y pesadez absoluta. Toxine es poseedor de una voz jodida, que enamora a primera oída. El dúo frenético de Jensen y Corpse van más allá de lo comprensible, es una delicia y el plato fuerte del disco. D’ Angelo ya resalta por sí solo con el nombre, todo un maestro del bajo en el plano underground y como si fuera poco, alguien que ha metido la mano en grupos como Opeth, Martin Axe inyecta al grupo con una dosis de diálisis de cloroformo analítico puro. Y si bien el disco no es completamente perfecto, le falta poco para serlo.

Hay que oírlo todo, dedicarse a ello y disfrutar de la máxima música que este quinteto nos regala. Con el tiempo regresarían y nos seguirían entregando discos muy bien elaborados como el igual de bueno Don't Fear The Reape y la reluciente perla genuina Witchkrieg. Poco a poco fueron creciendo y al día de hoy se puede hablar de ellos con devoción y respeto, no porque sean parte de un culto satánico y ya sean santos a los que les debemos todo, no, sino porque se han sabido ganar muy bien a su fanaticada. Me declaro orgullosamente fanático de Witchery. Grupazo en todas las 8 letras de su nombre. Todo lo que sale de Escandinavia no es precisamente oro, pero Witchery es uno de los platos fuertes del casi ya subcontinente. Porque si habláramos en Metal, el norte de europea, sin olvidarnos de Dinamarca, Alemania y Polonia, cumple una región muy grande en la galaxia del Metal Extremo. Así mismo, colegas.

Cuatro cuernos bien arriba, tocando suavemente los cinco como una espumosa nube. Sea como sea, este disco es obligatorio y lo recomiendo muchísimo. Cuando lo obtengan, denle varias oídas y atentos a lo transformados que van a salir luego de este exorcismo y liberación espiritual.

Toxine - Voz.
Patrik Jensen - Guitarra rítmica.
Richard Corpse - Guitarra líder.
Sharlee D' Angelo - Bajo.
Martin Axe - Batería.

Sello
Necropolis Records