Witchburner - Witchburner

Enviado por Marcapasos el Lun, 07/08/2017 - 22:57
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1. Intro (01:06)
2. Possessed by Hellfire (01:38)
3. Hammer of Destruction (04:04)
4. Darkness (02:47)
5. Humanity's Fall (03:53)
6. Hydrocianic (03:24)
7. Killed by Future (02:07)
8. Fight to Be the Winner (04:21)
9. Witchburner (02:52)

Para todo thrasher, Alemania es todo un hogar… o, por lo menos, cierto escalofrío sí que recorre la piel al leer toda insignia metalera que rece Thrash made in Germany.
La hermosa Deutschland, ni más ni menos, cuna de una de las escenas del Thrash Metal más influyentes y bestias de su género en Europa, una respuesta cruel y sangrienta a lo que buen número de titanes ya habían cocido en USA, todo un campo de minas embarrado que presenta por doquier cantidad de bandas que esperan ser descubiertas y rescatadas a la escucha, que no todo queda en los cuatro magnates de siempre. Y eso es lo que haremos in situ: descubrir una banda que lo merece.

Era el año 1992 cuando dos entusiastas muchachos, el guitarrista Florian Schmidt y el batería y vocalista Tankred Best, unieron fuerzas en Fulda para fundar Witchburner, banda practicante del Thrash Metal más negro, espiritualmente heredero de obras como In the Sign of Evil o Persecution Mania de Sodom, o Sentence of Death de Destruction (bastante gusto a Venom también pulula por ahí). Todo un revival noventero decidido a gritar a los cuatro vientos larga vida al Thrash Metal en la plenitud de una década no demasiado agraciada para su estilo, cosa que les honra.

En tiempos en los que las oportunidades escaseaban para los de su calaña, estos chicos optaron por dar un paso adelante, primero auto-produciendo la demo Future Tales en 1994 (el cual contenía dos canciones, una para cada cara del cassette, I Hear My Horrorscope y Attack of Fear), aunque no gozó del éxito esperado por su –supuestamente- mediocre producción.

A ello siguieron varios conciertos en los que Witchburner se dieron a conocer en su localidad, así como una etapa algo más complicada en la que la estabilidad de la formación peligró al entrar Tankred Best como guitarrista en el grupo Drunken Devil, aunque éstos acabaron por disolverse y Tankred pudo orientar sus dotes de baterista hacia Witchburner, esta vez con miembros recién unidos, Simon Seegel como guitarrista y Tony Skudlarek (actual miembro de Conspirator) como bajista.

Con esta alineación de músicos dio lugar el nacimiento del debut discográfico de Witchburner, su homónimo, Witchburner, estrenado el 26 de noviembre de 1996 y producido independientemente, distribuyéndose tan solo 500 copias físicas, aunque otras 2000 fueron remasterizadas en 2009 por Evil Spell Records.
Es en este punto donde comienza una carrera musical digna de presenciar, es mediante este debut donde Witchburner demuestra sus buenas aptitutes, unos cafres thrashers que, sin crear nada nuevo en su campo, jugaron con buena maña y tenacidad.

La introducción del disco en cuestión (una breve y plácida sinfonía) nos sumerge y nos hace sentir cómo debe ser el morir: las tensiones de la vida se alejan del cuerpo inerte, el espíritu se aleja de lo terrenal en un mar en calma, viajando al etéreo… hasta que de repente el camino se bifurca y te topas con el infierno personificado en Possessed by Hellfire, con unos Witchburner que imperan maliciosamente en su reino maldito liderados por la cavernosa voz de Tankred Best, quienes sorprenden de buenas a primeras con una Hammer of Destruction que fascina enormemente, tirando entre los Metallica de Ride the Lightning y los Motörhead de Iron Feast, con cambios de ritmo desquiciadores que nos transportarán a la frívola, oscura y demacrada Darkness, séase, las puertas abiertas a los calabozos de la podredumbre, y encima con logrado aire clasicón.

A nivel instrumental, una de mis favoritas es sin duda Humanity's Fall, decadente y agresiva, con grandes momentos que, aunque se repiten en demasía, son todo un deleite para los sentidos, desde esas guitarras que hieren y desgarran a sangre fría hasta cómo Tankred embiste los platillos al llegar el riff principal… en fin, algo brutal, y el sexto track, Hydrocianic, dista mucho de quedarse atrás, siendo otra canción indispensable en el LP, un Thrash arrojado sin piedad, de ritmos ágiles como graves ante la llegada del estribillo, todo un himno del grupo.

Algo más de variedad se insufla en las siguientes Killed by Future (aguda y fiera) y Fight to Be the Winner (estructuralmente lograda, un vicio por sí solo) para, finalmente, cerrar la obra con la canción que, honoríficamente, da título al presente disco y la propia banda artífice de la masacre, Witchburner, posiblemente la más salvaje y movida de todas, recordando a ese sucio híbrido entre Thrash y Punk con que Sodom gustaron de cerrar varios de sus mejores álbumes. Bien ahí los Witchburner, buenos alumnos de principio a fin.

A mediados de los 90’, en Alemania Kreator iban de góticos simbiontes por la vida, Tankard habían sacado el peor disco de su carrera (y el único malo de ella, por suerte), Destruction andaban perdidos sin Schmier y Sodom componían más Punk guarro que Thrash. En medio del patio, ahí estaban Witchburner, tal vez no alzando el vuelo como sus padres musicales del alma, pero sí ofrendando un delicioso y mugriento material, un preciadísimo tesoro para los que amamos el lado más taimado del género.

A nivel de producción, éste Witchburner tal vez no sea la panacea, ni queda como uno de sus mejores álbumes, pues pronto vendrían entregas que lo superarían, (momento ideal para recomendar discazos como Blasphemic Assault, Blood of Witches o Incarnation of Evil… planazo de discografía, todos sus discos son muy recomendables), pero, al final, éste se desenlaza como un comienzo de carrera digno del legado recogido a través de los más grandes del rollo.

Thrash labrado con buena mano y añado con aras afiladas como las que más. No pierdas el tiempo y únete a la hoguera, lo pasarás bomba si lo que te va es el Thrash Metal.

Sin más preámbulo, tres cuernos medios (7/10) para el debut destruye-vísceras de estos Witchburner que valen la pena conocer, unos tipos duros que empezaron en el mundillo muy bien, nunca decayeron y que hoy en día continúan dando caña de la buena cada vez que pueden.

Simon Seegel / Guitarra
Tankred Best / Voz, batería
Florian Schmidt / Guitarra
Tony Skudlarek / Bajo

Sello
Independiente