Windir - Sóknardalr

Enviado por Marcapasos el Mié, 31/01/2018 - 23:27
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1. Sognariket sine krigarar (05:35)
2. Det som var Haukareid (05:40)
3. Mørket sin fyrste (07:26)
4. Sognariket si herskarinne (04:17)
5. I ei krystallnatt (05:15)
6. Røvhaugane (05:32)
7. Likbør (08:08)
8. Sóknardalr (05:42)

Si hay algo cierto es que, en este planeta vasto y extenso, si bien no todo los seres humanos que lo habitan están destinados a ser motivo de las más grandes hazañas, sí hemos de saber que quienes habrán de dejar una huella en la historia pueden provenir de cualquier parte del mundo. Las fronteras importan bien poco en estas cuestiones.

A continuación nos adentraremos en la historia de un hombre cuya gesta merece ser conocida y que llegó a suponer un antes y un después dentro de la música contemporánea de Noruega (al menos en lo referente al Black/Folk Metal).

Antes que nada, situémonos contextualmente como es debido. Sabed, en primer lugar, que nos encontramos en una de las regiones en que se divide Noruega, Sogn og Fjordane, que traducido al español vendría a significar “Sogn y los fiordos”, debido a la cantidad de fiordos que pueblan el territorio. En una de sus comunidades, Sogndal, nació, el 3 de septiembre de 1978, Terje Bakken, más reconocido comúnmente como Valfar.
Valfar creció en un ambiente en el que la música ocupaba un lugar prominente. Desde muy joven tocaba buena cantidad de instrumentos y no tardó en ser aficionado al Metal, pero no sería hasta 1994 cuando, con tan solo dieciséis años, finalmente se decidió a embarcarse en la gran aventura que supone el vivir un proyecto musical auténtico y propio tras haber, previamente, formado parte de varias bandas de Death y Black Metal que no le llenaron en demasía.

Pero su proyecto, por sobre todas las cosas, tenía que ser especial, debía tener un espíritu único en su especie. Para Valfar no había mejor iniciativa que unir en una sola entidad su pasión por el Black Metal (género muy polémico en tierras noruegas por aquél entonces y por razones más que conocidas) con la música tradicional de la tierra de Sogndal en la que se crio y vivió, siendo ésta última faceta en la que se filtra el deje folclórico y la que, mismamente, asentaría uno de los puntos más destacables e importantes del proyecto de Valfar.
Ahí entramos en lo interesante del asunto, y es que este músico compuso todas sus creaciones en base al folclore de Sogndal, desde lo musical (véase su influencia de artistas populares como Anne Knutsdotter), lo lírico (Valfar continuamente consultó poesía, leyendas, mitología y la historia de Sogndal para elaborar las letras de su música) y hasta, inclusive, lo lingüístico, puesto que todas las canciones serían cantadas ateniéndose al dialecto sognamaol, que se habla en la zona de Sogndal, lo cual dota al constructo general exactamente de lo que buscaba Valfar: aportarle su visión artística y personal a ese universo del que se nutre.

Así nació Windir (palabra que en la antigua lengua nórdica significa “guerrero”).

Entre 1995 y 1996 Valfar logra producir dos demos de manera independiente y en formato cassette: Sogneriket y Det gamle riket. Estas maquetas llamaron muy pronto la atención dentro de los terrenos más underground, ya sea por el tratamiento que se da a la cultura de Sogndal por medio de la alusión a antiguos rituales, viejos relatos, historias de épicas batallas, descripción del legendario y personajes históricos… o, por otro lado, gracias al ambivalente puntal de unión entre la crudeza del Black Metal y la pureza melodiosa arraigada en el Folk/Viking Metal.
Windir, banda de un solo miembro (al menos por el momento), no tardó en ganarse el favor del sello noruego Head Not Found, con el que serían grabados el debut Sóknardalr y los posteriores Arntor, 1184 y Likferd.

Además de breve (como puede verse), la historia y la discografía de Windir son realmente apasionantes. El cómputo de toda el aura que rodea a esta banda se afianza mucho más si se conocen ciertas cosas que sucedieron cuando la carrera de Windir se encontraba en plenos auge y apogeo.
Fue en su mejor momento cuando la tragedia tuvo lugar. El 14 de enero de 2004, Valfar se encaminó a las montañas para hacerle una visita a su familia; sin embargo, las inclemencias del tiempo se interpusieron en su pateo, provocando que sufriera un accidente que lo condujo cruelmente a morir de hipotermia. El 17 de enero se encontró su cadáver congelado en las medianías de Reppastølen, en el valle de Sogndal, y con él la noticia de la terrible pérdida de un grandísimo músico.

Gracias a la labor de Valfar, Windir, tras su clausura, dejó un legado y, por encima de todo, una historia, una historia que vale la pena descubrir desde el principio, aun conociendo las desavenencias de la tragedia final. Tras sus demos, importantísimo es el debut Sóknardalr para exponer una visión realizada de lo que Windir supuso para el Black Metal en Noruega a finales del siglo XX y principios del XXI.
Sóknardalr fue grabado en Oslo, instrumentalmente tocado casi en su totalidad por Valfar (sintetizadores, guitarra, bajo, teclado, voz…), salvando la batería, en la que colabora Jørn Holen, alias Steingrim (actual miembro de Vreid), ocupándose, por su parte, de las voces limpias Steinarson (también colaborador en el posterior Arntor).

Ocho canciones son las presentadas en Sóknardalr, todas ellas ejemplos perfectos de los rasgos definitorios del estilo de Windir, aunque mucho se queda corto en comparación con la magistral canción de apertura, Sognariket sine krigarar, en la que desde el mismísimo inicio entran en juego los deliciosos punteos marca de la casa, retazos frenéticos enfrentados a otros más profundos y de mayestática postura, siempre coronados por relampagueantes blast beats e inteligentes redobles de batería y los shrieks de Valfar (así como sus inolvidables “Yiihaaaa!”, exclamación interior que él no podía contener al llegar los orgasmos instrumentales de su composición, otra seña de identidad de la marca).

Las identificables guitarras de espiral ascensión y la agresividad conjuntada con la épica serán un leitmotiv recurrente a lo largo y ancho de la obra, lo cual, la verdad sea dicha, no es motivo para que el track list transcurra entre la más fructífera diversidad y variedad. Nótese cómo muy diferente al primer tema es Det som var Haukareid, una pieza impresionante que tras un veloz arranque de abrasivas guitarras hace entrega de oscuros toques de órgano transportadores a mundos de intimidantes castillos y tenebrosas mazmorras.

Más calmada resulta Mørket sin fyrste, una reverencia espiritual fría como el hielo en la que la voz limpia toma principal partido cuando las guitarras y el bajo cambian su tono en pos de un gélido suspiro nocturno.
Con la crudeza del frío norte, arrasa Sognariket si herskarinne, donde, a partes iguales, la rotundidad imperiosa de la fuerza impartida del Black Metal comparte la fugacidad melodiosa con las guitarras acústicas, las cuales dotan de un limpísimo juego instrumental al asunto.

I ei krystallnatt, a su vera, festeja la energía de la vida para con la música y sus delicias junto a una sexta pista, Røvhaugane, que logra dar un toque espectacular de contraste por medio de atmósferas más tétricas y secciones rítmicas que danzan al son de la Muerte.
Asimismo, Likbør muestra la complejidad de Windir en su más alto nivel por medio de ocho minutos de brillante riqueza musical (sin duda estamos ante un anticipo de lo que, más adelante, se gestaría en Arntor) para llevarnos de la mano al desenlace del álbum y, por ende, la homónima Sóknardalr, una canción enteramente instrumental, laxa y relajada completamente, un mar tranquilo dirigido por el canto de una guitarra, un sintetizador que alimenta el ambiente y una percusión que se une a posteriori. Estamos ante uno de esos desenlaces que sumen al escuchante en la melancolía y que, de la misma forma, le dejan con sueños y pensamientos que en su mente no vivían antes de zambullirse en las aguas del CD. Las emociones son ganadoras en el asalto final.

Sinceramente, no podría ser más correcta la elección de portada para Sóknardalr: una foto (sacada por Valfar) de un amanecer en los cielos de Noruega. Al final, eso es lo que significa este debut: un amanacer, la salida de un sol prometedor del más glorioso de los días.
Efectivamente, el proyecto de Windir llegaría más lejos con Arntor (disco que gana en ambición, creatividad y nivel de producción) y todavía más con 1184 y Likferd, en los que la banda se consagraría como una formación de seis miembros.

Como es natural, la calidad musical creció con los años. Pero Sóknardalr permanece mucho más que como un mero retoño del gigante que pisaría la tierra en años venideros. No, es una muestra del corazón de lo que es Windir, un espejo en el que se refleja el alma artística de Valfar del modo más hermoso concebible.
Sóknardalr, incluyendo su imperecedero valor musical y folclórico, nace como la semilla de la que tantas bandas nacieron, tales como Vreid y sus eternos discípulos de Valfar, Mistur, Cor Scorpii, Sigtyr y Feigd, sin mencionar las numerosas bandas que reconocen su influencia (Finntroll, Ulcus, Enslaved) e incluso hijos que a día de hoy siguen emergiendo (Myrkgrav, Vindland).

Esto es huella. Esto es legado.
El destino nos privó demasiado pronto de un músico genuino que aún tenía mucho que decir. Su obra, no obstante, vivirá por siempre, y por él latirá lo que en vida creó.

No pueden menos que otorgarse cinco cuernos de oro para Sóknardalr, el inicio de todo. Demasiado grande e inmenso todo esto para ser verdad...

Valfar / Voz, todos los instrumentos (salvo batería)

* Músicos de sesión *

Steinarson / Voz
Steingrim / Batería

Sello
Not Head Found