Windir - Likferd

Enviado por dusted el Mié, 23/12/2020 - 15:07
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1. Resurrection of the Wild
2. Martyrium
3. Despot
4. Blodssvik
5. Fagning
6. On the Mountain of Goats
7. Dauden
8. Ætti Mørkna

A orillas del mayor fiordo de Noruega se encuentra el pequeño municipio de Sogndal, un lugar de apenas 12.000 habitantes que vio nacer a Windir en 1994 de la mano de su creador, el malogrado Terje “Valfar” Bakken, joven multiinstrumentista que decidió convertir en música el inmenso amor y orgullo que sentía por su tierra natal. Este bello paraje escandinavo está inevitablemente ligado a la banda, sirviendo como principal inspiración en el apartado lírico, con esas maravillosas y épicas historias tradicionales que Valfar nos relata acompañado de su inseparable acordeón.
Si hay algo en este aspecto que hace especiales a Windir (me atrevería a decir que únicos) es el uso en la mayoría de sus letras del sognamål, dialecto propio de la región de Sogn. Tengo la inmensa suerte de ser oriundo de una zona con idioma propio, Galicia, y me encanta y valoro enormemente que existan bandas de metal como Lóstregos o Xerión cuyas letras estén escritas en gallego. Me parece tremendamente genuino cuando una banda utiliza su lengua nativa, algo muy preciado que jamás debería perderse, le da un toque tradicional a la música, un aura folclórica y mágica.
Windir es una de mis agrupaciones favoritas de viking metal (aunque Valfar prefería definir su música como “sognametal”), junto a los primeros Borknagar y Enslaved, sin olvidar a Bathory, legendario creador de este épico subgénero. Suelo recurrir a ellos con frecuencia, escuchándolos durante varios días y exprimiendo al máximo su escasa pero brillante discografía. El elegante acordeón, las melódicas guitarras cargadas de nostalgia, los bellos y cautivadores teclados… todos esos elementos unidos a la trágica y temprana muerte de su líder en 2004 (el destino quiso que falleciera apenas cinco meses antes que Quorthon, otro guerrero caído) hacen que la música de Windir me transmita cierta tristeza.

Dos años después de un magnífico 1184 que había dejado el listón muy alto, los noruegos regresan con la que sería su obra final, Likferd. El título del mismo (“entierro”, aunque, por lo que he leído, la palabra es algo más compleja de traducir) y la lóbrega portada, una pintura del siglo XIX que representa una ceremonia funeraria en el fiordo de Sogn, parecen presagiar la inminente muerte de la banda. De hecho, a lo largo de los cerca de 49 minutos de duración del álbum se percibe un ambiente más oscuro y triste que en su trabajo anterior. Todo macabramente premonitorio, ¿verdad?
Resurrection of the Wild inicia con un fúnebre y fantasmagórico teclado, secundado a los pocos segundos por la batería de Steingrim y un prolongado grito de Valfar que hace que el tema estalle furiosamente. Cabe destacar, no solo en este tema sino en todo el disco, las breves y escasas intervenciones de la voz limpia de Cosmocrator, muy a lo Vintersorg, que aportan al disco un plus de epicidad. Voz de vikingo, sin duda.
Sigue la emotiva Martyrium, con las características melodías windirianas dotadas de nostalgia, un tema en el que las guitarras ejecutadas por la dupla Strom-Sture parecen llorar. Los sempiternos teclados, elemento fundamental en la música de la banda, inician en el minuto 3:18 una sección que bien podría formar parte del For all tid de Dimmu Borgir.
Otro berrido de Valfar abre la veloz y blacker Despot, recordando vagamente a Destroy de 1184. Ojo al repentino cambio de ritmo en torno al minuto 3:28, con esas pesadas guitarras que incitan inevitablemente a mover el cabezón.
Blodssvik, que viene a significar algo así como “traición de sangre”, se erige como uno de los mejores temas del plástico, repleto de potentes riffs machacones (momento headbang en 3:17), melancólicas guitarras y voz limpia hacia el final; es además una de las pocas ocasiones en que podemos escuchar el bajo del señor Hvàll completamente aislado. Una curiosidad acerca de este tema: fue interpretado en el último concierto de la historia de Windir el 3 de septiembre de 2004 (día en que Valfar habría cumplido 26 años) en honor a su creador, con el gigantón hermano de éste encargándose de las voces. Dicha actuación final de la banda fue lanzada en DVD al año siguiente bajo el nombre de Sognametal. Un hermoso y emotivo homenaje.
Llegamos al quinto y más largo corte, la mastodóntica Fagning, una colosal composición de ocho minutos y medio que inicia de forma frenética para súbitamente dar paso al teclado y acordeón de Valfar, si no me equivoco la única vez que se utiliza este instrumento en Likferd. Bellísimas guitarras, heroicas voces limpias, epicidad por doquier, ingredientes que conforman la banda sonora perfecta para cruzar las puertas del Valhalla. Vellos de punta. Una de las joyas de Windir, obra maestra de metal vikingo.
Después de tanta grandiosidad nos asalta On the Mountain of Goats con sus poderosos riffs, otro tema cañero y acelerado, esta vez con casi nula presencia de elementos sinfónicos. En cuanto a la letra, me parece que la temática satánica desentona un poco en Windir, la verdad. Por ponerle alguna pega al asunto, vamos.
Dauden (“muerte”) constituye la canción más breve del álbum, apenas cuatro minutos que pasan volando y que no desentonaría en 1184.
El último capítulo, Ætti Mørkna, se establece como otro de los puntos álgidos de este trabajo, un cierre glorioso al más puro estilo Journey to the End. Casi ocho minutos apoteósicos, épicos y llenos de sentimiento. El tema, por cierto, habla sobre la muerte y legado del guerrero Arntor, cuya historia ya conocíamos gracias al segundo álbum de los noruegos. Un gran final en el que Valfar se convierte en el nuevo Arntor: Valfar, ein Windir.

Es cierto que Likferd puede palidecer un poco al lado de sus predecesores y que probablemente sea el disco menos memorable de los noruegos, pero igualmente es muy notable y disfrutable. Ya solo por las enormes Fagning y Ætti Mørkna merece la pena la escucha. Esta banda no decepciona, desde luego. Valfar puede estar orgulloso allá donde esté porque se fue dejándonos cuatro obras excelentes en los apenas diez años de existencia de Windir. Un inmenso legado.
Pocas son las agrupaciones en el vasto y ultra diverso mundo de nuestro adorado metal que simplemente no saben fallar, incapaces de hacer un disco malo. Me vienen a la mente unos Bolt Thrower, unos Enslaved, unos Death… creo que Windir merecen un puesto en esa lista, en el Olimpo de las bandas intachables, facturadoras de material de excelsa calidad.
Cuatro cuernos altos para el entierro de Windir, leyendas del viking metal.

Heidra Valfar!

Valfar: Voz, acordeón
Strom: Guitarra líder
Sture: Guitarra rítmica
Hvàll: Bajo
Steingrim: Batería
Righ: Teclados
Cosmocrator: Voz limpia

Sello
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