White Spirit - White Spirit

Enviado por Witchfyre el Vie, 31/01/2020 - 01:31
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1. Midnight Chaser (05:18)
2. Red Skies (04:59)
3. High upon High (04:28)
4. Way of the Kings (04:46)
5. No Reprieve (04:41)
6. Don't Be Fooled (05:27)
7. Fool for the Gods (10:08)

Álbum completo + bonus CD

Para editar un álbum en 1980 y destacar entre todas las monstruosidades que salían a la calle a diario, había que ser condenadamente bueno y... ¿sabéis que? White Spirit lo eran. Es más, de no haber sido "drafteado" Janick Gers por Ian Gillan tras la espantada de Bernie Tormé durante la gira de presentación de Future Shock, tengo la firme convicción de que White Spirit habrían sido mucho más de lo que fueron. Vale que probablemente no estaríamos ante otros Iron Maiden, Saxon o Def Leppard, hasta ahí no llega casi nadie, pero estoy segurísimo que el nombre de estos White Spirit saldría a menudo mencionado entre todos esos inevitables que marcaron esta etapa inicial de la NWOBHM y que no pienso repetir ahora.

Sinceramente, no me extraña que Ian Gillan reclutase a Janick Gers después de haber girado juntas ambas bandas. No sólo hace el rubio (no tanto de aquella) guitarrista un trabajo impresionante en todo este White Spirit, si no que la impronta de los Purple es evidente en cada uno de los surcos de este trozo de plástico. Si hasta el álbum está producido por John McCoy, bajista de Gillan (la banda), y grabado en los Kingsway Studios propiedad del ex Purple. Y es que antes que miembro del Ballet Bolshoi, Janick era un guitarrista realmente enfocado y resulta curioso que sus mejores trabajos se registraran con toda probabilidad antes de incorporarse a la disciplina de la doncella. Si bien su contribución artística a Iron Maiden en estos últimos 30 años no es para enmarcar, su estancia en la banda sí ha supuesto para él un más que beneficioso plan de pensiones. Pero vayamos a lo que de verdad importa.

Midnight Chaser entra como un elefante en una cacharrería. Un riff que, paradójicamente, recuerda más que de refilón al 2 Minutes to Midnight (¿estarían ya pendientes de sus movimientos sus futuros compañeros?) y que sirvió años después para bautizar a una buena banda americana de clara inspiración británica. Uno de esos trallazos que abre un álbum poniendo las pelotas encima de la mesa para dejar bien claro que la cosa va en serio. El tema es pura potencia metálica, con la salvedad de ese Hammond omnipresente que le da un toque arcaico a la banda. Una presencia de este tipo suele suponer un problema para mí, no lo es tanto en este caso por la clase que destilan los Spirit, pero aún así tengo la sensación que todo lo que hace aquí Malcolm Pearson habría quedado mejor con una segunda guitarra. El último minuto de Gers en el tema es una maravilla, eso sí.

Sigue más melódica Red Skies, un tema que parezco conocer de toda la vida. No es así, pero tiene la virtud de evocar en mi sensaciones de nostalgia totalmente ficticias con ese maravilloso arpegio de guitarra. Por cierto, ¿soy yo al único al que le recuerda "sospechosamente" a la melodía de piano de esta archiconocida banda cuyo nombre prefiero omitir? ¿Mera casualidad o estaban estos también británicos al tanto de la existencia de White Spirit? Ahí lo dejo...

High upon High tiene un principio bastante "ñoño" y es la que menos me gusta, aunque tiene unas melodías vocales bastante interesantes que me empiezan a recordar a Sean Harris de Diamond Head, pero Way of the Kings con su rocoso riff vuelve a poner las cosas en su sitio. Sus espaciales teclados le dan un aire muy 70's y no dejo de pensar que ahí mismo habría quedado mejor un solo de guitarra pero, como decía al principio, estos cinco muchachos de Hartlepool decidieron seguir la senda de Deep Purple y no seré yo quien se lo reproche. Eso sí, los momentos en que es Gers quien decide tomar la voz cantante me parecen mucho más interesantes.

No Reprieve abre la cara B con potencia y la sombra del maestro Blackmore sigue planeando sobre estos cinco jóvenes, aunque es esta vez la efigie más colorida de su arcoíris la que se hace presente. Prosigue Don't Be Fooled con la deuda setentera de White Spirit, aunque son Led Zeppelin y su Kashmir quienes acuden al rescate en esta ocasión, muy a pesar del eco Purple del riff y el Hammond inicial. Suena a falta de originalidad la cosa, y será mi escaso bagaje en los 70 el culpable, pero a mí esta actualización del sonido de los grandes pioneros me suena a maná caído del cielo y nunca exenta de personalidad propia, por mucho que el legado sea evidente. Para cerrar nada menos que Fool for the Gods, todo un mastodonte de más de 10 minutos con aires "proggy" y mucho peso de las teclas que quiere sonarme a algunos de sus contemporáneos más aventureros como los Saracen de Heroes, Saints & Fools. Un poquito de todo, como veis, desde el clásico hard de los 70 con toques blues a rock progresivo, pero todo dentro de un contexto de puro heavy metal. Como no me canso de repetir, acabas así un disco y quedas como un auténtico señor y el que escucha con ganas de darle la vuelta y pincharlo otra vez.

Es increíble que, de todas las expediciones en el espacio exterior realizadas por la saga Maiden, sea White Spirit casi la menos conocida de todas. Por poner un ejemplo muy cercano, gozan de más renombre los trabajos de Dickinson con Samson y, perdonando, hay mucha más música aquí que en los válidos Head On y Shock Tactics... y os lo dice alguien que adora al otrora llamado Bruce Bruce casi por encima de cualquier cosa. Lo que queda claro aquí, y en el Magic de Gillan dos años después, es que Janick Gers era un tío con mucho talento. Mucho más del que nunca ha demostrado en Iron Maiden.

Al parecer, tenían preparado un sucesor, lanzado finalmente en 2012, con Mick Tucker, pronto en Tank, en lugar de Gers, pero esa es una historia que jamás será contada. A este solitario White Spirit no me queda más que otorgarle cuatro cuernos bien puestos a pesar de sus, pocas, lagunas.

- Bruce Ruff: voces
- Janick Gers: guitarra
- Malcolm Pearson: teclados
- Phil Brady: bajo
- Graeme Callan: batería (d.e.p. 2008)

Sello
MCA Records