Whiplash - Insult to Injury

Enviado por Witchfyre el Mié, 01/09/2021 - 18:17
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1. Voice of Sanity (03:37)
2. Hiroshima (03:14)
3. Insult to Injury (02:42)
4. Dementia Thirteen (03:02)
5. Essence of Evil (05:59)
6. Witness to the Terror (03:58)
7. Battle Scars (04:27)
8. Rape of the Mind (02:29)
9. Ticket to Mayhem/4 E.S. (04:07)
10. Pistolwhipped (03:17)

Álbum completo: YouTube

¡El thrash metal está muerto! Al menos en lo que se refiere a nivel comercial y de popularidad. Vale que, de forma un poco marginal, alguna banda consagrada persiste en las altas esferas (por poco de su esencia que retengan ya, con alguna notable excepción... ¿Sodom?) y que aún sobreviven algunos de ese pequeño revival que tuvo el estilo hace unos años. Pero, seamos sinceros, de todas las vertientes que conforman el metal tradicional y sin contar con el doom, que quizás lo lleva aún peor, el thrash es el que goza de una salud más maltrecha. Y para muestra, sólo hace falta ver la respuesta que recibe aquí mismo en el Portal... si yo mismo rara vez recurro a él en busca de mi dosis de metal diaria, saltando con mucha más comodidad del heavy al black o al death metal. Conste, un buen disco de thrash añejo siempre tiene su momentito y hasta tengo mis temporadas, como esta, en las que me sorprendo empalmando una buena retahila de reliquias de hi-tops y flequillo de forma compulsiva.

Y hoy llegó el momento de Whiplash y su tercer latigazo, Insult to Injury, de 1989. Creo que no cojo a nadie por sorpresa si digo que a estas alturas el estilo ya había alcanzado su plena madurez. A mí me resulta sencillo trazar su evolución. Si los años formativos van de 1983 a 1985 y su momento de plenitud andaría del 86 al 88, año arriba, año abajo, para 1989 el thrash metal ya se había convertido en un género para adultos. Y Whiplash habían ido marcando los tiempos con claridad desde aquel macarra Power and Pain, pasando por un apabullante Ticket to Mayhem, hasta este insulto final que de irrespetuoso sólo tiene esa espantosa portada. ¡La madre que los parió, que mal gusto tenían! Al lado de esta, la del anterior es una maravilla, aunque nada comparable con la abominación de Power and Pain... Corramos un tupido velo.

Insult to Injury es uno de esos trabajos que dividen aguas y no lo digo por su mierda de portada, precisamente. Los thrashers de pura cepa os dirían que aquí los “tonys" (ya sólo quedaban dos tras la salida de Scaglione en 1986) se habían vendido al “vil metal” (el de níquel) y que su último buen disco era ese segundo y también cojonudo Ticket to Mayhem (se reunieron con un mediocre Cult of One en 1996 y nunca más volví a saber de ellos, aunque todavía andan por ahí arrastrándose). Pero yo, que ya no soy más que un heavy clasicote con esporádicos virajes extremos, siento una especial debilidad por este elegante y melódico Insult to Injury. Y, por extensión, por casi todo lo que salió durante aquellos tiempos de exuberancia musical en los que cayó el thrash metal llegado el fin de los 80. Sí, Insult to Injury es uno de esos trabajos en los que la brutal explosión de ira del thrash en su momento de esplendor dejaba paso a estructuras más complejas, una esmerada instrumentación y hasta flirteos considerados poco recomendables para lo que representaba el estilo por aquel entonces.

Si la entrada de Joe Cangelosi, al que algunos conocimos tiempo después con Kreator, había provocado una revolución a nivel rítmico dos años antes, la de un capaz Glenn Hansen a la voz propició una cascada de cambios como si de piezas de dominó cayendo se tratara. El primero, obvio, Glenn sabe cantar y Tony Portaro no. Así el gruñido de Power and Pain y Ticket to Mayhem deja paso aquí a un agradable tono melódico mucho más cercano a los de Joey Belladona o David White, extremo al que un heavy como yo no puede más que dar la bienvenida. Y, con la entrada de Hansen, liberado, Tony Portaro no hizo más que elevar exponencialmente su interpretación guitarrera. Por supuesto, su paso adelante fue inmediatamente seguido por un Tony Bono que no se quedó atrás en términos de despliegue técnico. Así, aquellos brutales Whiplash de sus dos primeros álbumes daban lugar a una versión mucho más refinada a la que muchos thrashers darían la espalda, pero que otros más sibaritas abrazamos calurosamente.

Las que más me gustan, curiosamente, de la mitad hacia el final. Essence of Evil, Witness to the Terror y, muy especialmente, Battlescars, tres verdaderos trallazos de veloz thrash metal técnico, con riffs de lo más variados, un bajo hiperactivo y una batería muy por encima de la media que justifica la llamada de Mille Petrozza no mucho después para suplir a Ventor. Baja un poco el nivel con el innecesario contrapunto desenfadado de Rape of the Mind, pero disfruto como un enano con el frenético final de Pistolwhipped y con esa instrumental, paradójicamente titulada Ticket to Mayhem, que tiene un trabajo exquisito de Tony Bono con sus incansables cuatro cuerdas. El comienzo, muy bueno también, en ningún momento podremos encontrar ningún pero a nivel de ejecución en cortes con la pegada de Voice of Sanity o Hiroshima. Y, de paso, la producción de Tom Morris en sus Morrisound Studios excelente, como viene siendo costumbre. Lo esperable tras la simple mención de su nombre.

Seguro que estos refinados Whiplash no sonaban igual de destructivos que en sus dos primeros latigazos, pero en ningún momento resultan menos interesantes. Es más, yo me quedo, por norma general (obviamente, toda regla tiene su excepción), con álbumes algo más trabajados como este, donde algunas bandas de thrash pisaban el freno en aras de explorar sonidos más técnicos y melódicos, cosa que no a todos les salió tan bien (¿Sabbat?). Si eres, como yo, de esos que se despelotan con los Rust in Peace, Deception Ignored, Coma of Souls, Persistence of Time, By Inheritance, Twisted into Form, No More Color... que vinieron a dar el relevo con el ocaso de los 80 y soltar un último coletazo dentro del thrash metal, añade Insult to Injury a esa lista. No baja de cuatro cuernos por mucho que no sea tan animal como los anteriores.

- Tony Portaro: guitarras
- Joe Cangelosi: batería
- Glenn Hansen: voces
- Tony Bono: bajo

Sello
Roadracer Records