Weezer - Pinkerton

Enviado por MeFuMo el Sáb, 19/12/2009 - 16:51
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1. Tired of Sex
2. Getchoo
3. No Other One
4. Why Bother?
5. Across the Sea
6. The Good Life
7. El Scorcho
8. Pink Triangle
9. Falling for You
10. Butterfly

Tras un disco del éxito del "Blue Album", con un montón de canciones bien hechas de rock alternativo-universitario alegre y sin preocupaciones bebiendo directamente del generoso manantial esquizoide de los Pixies, Weezer encara su segundo álbum con libertad creativa otorgada por su multinacional.

El problema es que el líder y compositor de la banda, Rivers Cuomo, era un prototípico nerd de gafas gigantes de pasta y complejos sin fin, objetivo de collejas y encerronas en taquillas de high school americana durante toda su adolescencia. Enloquecido por el éxito de singles como "Buddy Holly", utiliza el dinero para someterse a una dolorosísima intervencion de rodilla para nivelar sus dos piernas en Boston, donde alquila un apartamento en el que lleva una vida ascética (ni sale de casa ni se relaciona con absolutamente nadie durante casi dos años) y se matricula en Harvard mientras el resto del grupo observa alucinado su desquicio absoluto.

Allí, sin salir de los primeros trastes de su guitarra (porque no podía ni estar de pie ni apoyarse en ella por la rodilla operada) y hasta las cejas de anestésicos esboza lo que iba a ser una fallida ópera rock y describe sus demonios interiores en diez canciones.

Diez canciones, treinta y cuatro minutos. Es todo lo que necesita este chico para crear el que fue saludado como uno de los peores discos del año para la Rolling Stone. El disco fue considerado un fracaso comercial y provocó que Cuomo cayera en un estado catatónico y que la banda diera rienda suelta a sus inspiraciones personales (como el bajista Matt Sharp y sus The Rentals). Tuvieron que pasar cinco años para que los fans de Weezer en internet lo elevaran al estatus de disco de culto y realizaran una petición masiva de vuelta que provocó que el grupo retomara su carrera y volviese a conocer las mieles del éxito con su "Green Album".

De su inicio como ópera rock sólo queda el nombre (Pinkerton es un personaje de Madame Butterfly, de Puccini) y una cierta cohesión en los temas con las obsesiones del amigo Rivers. La incapacidad total de comunicación con el sexo femenino, el desprecio por la fama y las groupies, la mala suerte en la vida y la fragilidad del guitarrista ante el mundo exterior se plasman en letras excelentes, íntimas y desgarradas. Un grito de ayuda de un freak encerrado en sí mismo y al filo de la depresión crónica, que ve, surrealistamente, la cultura nipona como un modelo idealizado y romántico y una ilusión inalcanzable.

Rivers vino y fue del estudio de grabación a Boston durante meses, mientras el resto del grupo le esperaba pacientemente, y el disco se grabó en varias tandas durante bastante tiempo. Es sorprendente, ya que, autoproduciendose, parece que todo el disco esté tocado en directo y en una sola toma. Weezer abandona su sonido campechano y despreocupado y pilla a sus fans a paso cambiado con una producción desnuda y cruda, incluso hiriente. Sucesiones de acordes oscuras y decadentes distorsionados a tope mediante varios pedales, incluido el bajo, y un sonido de batería grimoso y contundente.

Ya el primer acople de "Tired of Sex" deja a su anterior disco en el País del Buen Rollo y se interna en tierras pantanosas. Sí, vale, me tiro a una groupie cada noche, pero ¿por qué no encuentro el amor verdadero?. Un enfermizo organillo acompaña toda la canción a un Cuomo que va desgarrando su voz a la vez que se desespera y todo el grupo se mueve a su son.

"Getchoo" es lenta y pesada, pese a que si la tocaran más rapido podría ser una happy song auténtica, la personal firma de Cuomo en la guitarra se hace patente en los efectos distorsionados que acompañan la melodía, que envuelve una letra sobre el rechazo femenino, con un pequeño solo de altura cercano a los que ya hacía Pavement.

"No Other One" es más sosegada, teniendo en cuenta que habla del pobre freak enganchado a una mujer que le maltrata emocionalmente. De nuevo el grupo interpreta un tema que podría ser feliz de una manera densa y en cierto modo arrastrada que le resta toda la felicidad que pudiera tener. Los guitarrazos enérgicos, clásicos del rock alternativo americano de los 90 se transforman en una suerte de arrastre de cuerdas.

Parece que las cosas vuelven un poco a su cauce con "Why Bother", más rápida y cercana, más despreocupada en sus formas, si no fuera porque la letra da ascopena, directamente. Cuomo se encierra en sí mismo y se pregunta para qué intentar una relación estable, si ya le han roto dos veces el corazón y se niega a que le vuelva a pasar, en una letra derrotista que echa por tierra cualquier intención de la melodía de animar a alguien.

"Across the Sea" revela una melodía aún más íntima. Delicada y con fragmentos de piano es una contestación a una carta que le escribió una fan japonesa, que supongo debió quedar aterrorizada cuando Cuomo además de dedicarle la canción y algunas frases agradables, llora por acecharla cual psicópata sexual. Es uno de los pocos temas del disco en los que la energía propia de las bandas de la época se deja entrever un poco, aunque por supuesto con un sonido y una forma de tocar que amargan a un niño.

En "The Good Life" Rivers habla sobre el proceso de convertirse en un pescado congelado sin sentimientos, y quiere volver a la "buena vida" de los primeros tiempos del grupo, pero tampoco se decide del todo. También es este tema enérgico y guitarrero y se acerca más, al menos en la música, al primer largo de Weezer, pese a un solo que no hay por dónde cogerlo que desemboca en una preciosa melodía de slide y representa algunos de los mejores momentos del trabajo. Fue el tema elegido para ser single, y el público, acostumbrado al rock alternativo un punto enfermo mental como el de Blind Melon y similares, no apreció del todo esta letanía de locura interior.

"El Scorcho" es probablemente el mejor tema del disco. Con un inicio de riff curioso y cierta influencia de los Pixies en el conjunto, el grupo compone una canción de "andar por casa", con más soltura que el resto de los temas. Es quizá el tema más optimista pese a que entre sus versos explica el estado mental general de su líder ("qué estúpido es, como no puedo hablar de todo esto, cantaré sobre ello, y grabaré mi corazón en un disco").

"Pink Triangle" es un tema que destila humor negro, de nuevo con una melodía delicada tomada al asalto por una distorsión contenida. Tras meses conociendo al amor de su vida e intentando desesperadamente coincidir con ella, el día que se decide a atacar descubre que es lesbiana. El uso de las guitarras es de libro para la época, pero de nuevo Weezer las arrastra un poquito, apenas imperceptiblemente, para que lo que podría ser una cancion poderosa y guitarrera se convierta en un collage agridulce de melodías.

Descarnada es la interpretación del grupo en "Falling for You", un tema que podría ser de amor, que podría dar algo de esperanza, si no fuera por la polémica línea "Hay leyes sobre que los viejos chivos como yo ronden a niñas como tú", lo cual no es que convierta al resto en algo muy esperanzador. El grupo cruza distorsiones maravillosamente y da un nivel espectacular en otro tema que también tuvieron los santos huevos de publicar como single.

Tras la apenas más de media hora de rock alternativo pastoso con acoples que te taladran el tímpano, Cuomo coge la acústica y compone una canción preciosa de guitarra con percusión sorda en forma de disculpa hacia una chica sobre algo que no dice pero deja entrever como definitivamente no muy honesto. Un cierre ciertamente suave y desesperanzador.

En mi opinión estamos ante la que puede ser la obra maestra del rock alternativo de los 90. Un disco amargo que refleja la desesperanza de uno de esos compositores que aparecen de cuando en cuando y que después de abrazar el éxito se empeñan en hacer algo personal. Más tarde Weezer volverá a las melodías poderosas y optimistas, conseguirá de nuevo el reconocimiento mundial y sonará en todas las radios del mundo, pero eso no habría ocurrido sin este trocito de amargura que siempre que escucho me deja un poquito incómodo, especialmente en estos días de invierno. Cinco cuernos nerds para esta obra, otro de esos discos cumbre que digo que son "indispensables de los 90" en su estilo.

Rivers Cuomo (Voz y guitarra)
Matt Sharp (Bajo y voz)
Patrick Wilson (Batería y voz)
Brian Bell (Guitarra y voz)

Sello
Geffen