Weakling - Dead As Dreams

Enviado por Mendoza M. el Dom, 26/01/2020 - 02:07
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Estamos ante una de las obras maestras del Black Metal norteamericano. Una pieza ciclópea y elemental que ayudó a cimentar las bases de un método, de una peculiar pero muy válida forma de comprender nuestra música en el país de las barras y las estrellas. Y a pesar del desconocimiento por parte del público general, "Dead As Dreams" ha logrado posicionarse con el pasar de los años como una de las aportaciones "ocultas" más destacadas del subgénero, y su opulenta calidad artística merece y tiene que ser comentada.

Oriundos de San Francisco, el para entonces quinteto de Weakling labra en su primer y único disco una pieza de culto de aquellas. Un trabajo grueso, angustioso, de escucha muy compleja y por momentos inabarcable, pero ufano portador de un aura extraña; algo así como una identidad propia que logró superar con creces su muy limitada publicación en el año 2000, a pesar de haber sido grabado en el '98.

Precedido por unos cacharreros demos instrumentales, los eternos setenta y cinco minutos que comprenden la obra atestiguan la barbarie que compuso el bueno de John Gossard, vocalista y guitarrista, en complicidad con sus compañeros. Dicho escuadrón tomó lo mejor del Black Metal de toda la vida y lo fusionaron con el achacoso Noise Rock y todo ese rollo experimental que no solo guía al conjunto, sino que cincela todos los derroteros del disco gracias a la idolatría confesa que le profesan a bandas como Melvins y Swans (Presisamente el nombre de la banda lo tomaron de una canción de Swans, el del disco de una peli de Ridley Scott y la portada de una pintura de Goya). El punto es que de esta prodigiosa mezcla quedaría un nubarrón ciertamente ponzoñoso del cual muchas bandas se alimentarían a posteriori, siendo quizás Wolves In The Throne Room el ejemplo mas destacable, pero sin dejar de mencionar a los no menos chalados pero ilustres Xasthur, Leviathan, Fall of Rauros, Nachtmystium, Panopticon y largo etcétera.

A pesar de un doloroso inicio a todo vértigo en "Cut Their Grain And Place Fire Therein" que nos deja las pestañas chamuscadas, el disco nunca, jamás, va a dejar la melodía de lado. Lentamente se va armando un autentico rompecabezas donde todas las piezas serán unidas con una inusitada maestría. Ese misterioso influjo psicodélico que emana del teclado hace y deshace a su antojo, adquiriendo un gran protagonismo y personalidad en los pasajes de mayor dramatismo e intensidad, como en la preocupante sección central de la homónima "Dead As Dreams". La voz de Gossard desmenuza ininteligibles aullidos de inconmensurable pasión, alternándolos de muy vez en cuando con growls bastante incómodos que parecen brotar desde lo más profundo del alma.

Quizás con nada más ver la portada ya podemos mas o menos intuir lo que puede contener el disco, pero la verdad es que lo realmente admirable y fascinante de un trabajo como "Dead As Dreams" es la capacidad y la facilidad que tiene para sorprenderte con cada cambio de ritmo, con cada solo de guitarra zigzagueante que suelen emerger tras largos devaneos instrumentales de sublime manufactura, enclavados en una producción áspera y adecuada que permite escuchar nitidamente lo que hay que escuchar.

Música del averno, con riffs luciferinos y punteos misántropos se compaginan para eregir armonías sumamente belicosas y colmadas de atmósfera. Ejemplo de ello puede ser la maldita "This Entire Fucking Battlefield" y esos guiños Doom que forjan una danza macabra, bajo incluido, que atenaza al disco y lo catapulta hacia las fauces más retorcidas del subgénero sin nunca verse en la necesidad de apelar a la potencia descarnada, sino que parece bastar con la mera aura que entreteje el grupo gracias a su sapiencia compositiva.

Dicha sapiencia se acentúa notablemente en la majestuosa "No One Can Be Called As A Man While He'll Die", cuya abrumadora colección de ornamentos moldean un tema sencillamente impresionante que justo cuando parece que se va a ahogar en su propia languidez, explota en un impactante final thrasher que me pone los pelos de punta y que le deja el terreno despejado a la indescriptible "Disasters In The Sun" para que liquide el asunto con una última y exasperante oda a la locura. Este quizás sea el tema más bruto e irracional del trabajo, pero aún así el grupo se da el lujo de otorgar concesiones para lo ambiental, haciendo uso de una percusión avasalladora que ayuda a esculpir un tedioso clímax a pura distorsión y con un inquieto sintetizador que se encarga de dibujar los últimos bosquejos de la ceremonia.

Esta clarísimo que un disco como "Dead As Dreams" no es producto de la casualidad. Los americanos supieron tomar la pura esencia de la llamada vieja escuela, esa mala vibra innata que toda obra del estilo debería tener y la afilan a punta de cúter. He aquí un trabajo que le coquetea al barroco y donde todos los temas fluyen como si de un huracán endemoniado se tratase, pero que no es más que una simple fachada en mi opinión, ya que detrás de todo esto yace una obra preciosa y colmada de una belleza muy singular que no todos son capaces de llevar a cabo con tan poco. Cinco cuernos devastadores.

John Gossard: Voz, guitarra
Joshua M. Smith: Guitarra
Sarah Weiner: Bajo
Casey Ward: Teclados
Little Sunshine: Batería

Sello
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