Wardog - A Sound Beating

Enviado por Hawkmoon el Lun, 03/01/2011 - 13:52
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1. Welcome to the New Underground
2. Changing of the Guard
3. C.I.A.
4. A Sound Beating
5. Pain My Prisoner
6. A Stronger Poison
7. Sniper
8. Seven Minutes To Hell
9. Dead Man Alive
10. Anatreehastreekos Haos
11. Close Friends, Closer Enemies
12. Breakneck

Después de un disco como "Scorched Earth", el segundo trabajo (y realmente, el auténtico debut) de Wardog, cargado a partes iguales por ira Thrasher y mala uva Heavy, y unos tours que les hicieron conocer medio mundo (a través del circuito de festivales, como el Wacken o el Bang Your Head, o tours junto a bandas del calibre de Fear Factory, Nevermore o Iced Earth), el siguiente movimiento de la banda de Chris Catero y Tom Gattis era el de mejorar lo anterior, seguir igual de aplastantes y demoledores, y de paso, si era posible, abrir un poco más el abanico musical, eso si, dentro de los parámetros extremos que exige el género que practican Wardog, es decir, el puro y duro Metal. Sin concesiones ni mariconadas, pero avanzando algo más, desde ese "Scorched Earth", que aunque nos robó el alma a muy pocos, nos la robó para siempre.

Una ilustración realmente potentorra, dentro de un aura manida y tópica (algo que nos encanta, para que engañarnos), nos muestra a una especie de ser (un hombre lobo, quizás) en un ambiente realmente explosivo y ardiente. Algo realmente Metal, sinceramente. Será que adoro a la bandaza, pero incluso ésta portada, sin realmente nada que aportar, me encanta y me parece de lo más directa y representativa de lo que es la música de Wardog: Metal hirviente y animal.

"A Sound Beating" era, en 1999, un intento de hacerse oir en una escena metalera que estaba al borde de la extinción, o bien metida en plena era Nu, o plagiando, de nuevo, las esencias de bandas como Helloween, Maiden, Priest o Metallica. Plagiando si, pero sin acertar ni de puta broma. Wardog estaban hasta las narices de los alaridos de guardería, los coros felices y las melodías "Helloweenescas", y ahora nos iban a mostrar el camino. El Metal es, ante todo, energía voraz, y Wardog, orgullosos, querían representar al género. Valerosos, con un par de cojones y mucho arrojo musical. Es la era de Wardog. Una era totalmente en la sombra, pero bueno. Una pedazo de era, al fin y al cabo.

"Welcome to the New Underground", dispara sin preguntar, y en cuestión de segundos nos vemos atrapados en medio de un huracán riffero, tan Heavy como Thrasher, y que tanto recuerda a unos Exodus o a Destruction (con esas guitarras tan afiladas), como a los Helloween de la era "Walls of Jericho", a King Diamond o a Judas Priest, sobretodo por el derroche vocal y el mundo armónico. Amalgama fiera y directa a tu jodida yugular. Tres años han pasado desde "Scorched Earth", pero la banda sigue igual de fresca, de fiel al puro Metal y de osada y veloz. Éstos son mis muchachos.

"Changing of the Guard", nace directamente en feudos Thrashers, pero muta rapidamente a la era del primer Power americano, y tanto nos vienen a la mente bandazas como Omen, Helstar o los primeros Armored Saint (con ese derroche de coros), combinados con el sonido del combo, que sin embarcarse en ninguna cruzada sónica vanguardista, si que rinde homenaje al género, en su etapa más desnuda, cruda y riffera. Maravillosa composición, que si bien podría haber sido compuesta en 1985, tiene los cojones de un toro bravo.

"C.I.A" posee un vacilón danzar rockero, que a veces me recuerda a los W.A.S.P más chulescos, pero que no reniega de los tempos asesinos y las baterias ultramachaconas. Tom Gattis y Chris Catero alternan sus voces (a través de todos los temas) y aquí, Catero, resulta exultante y poderoso. Speed, Power, el espíritu de Priest o Maiden, Hard Rock y Thrash, todo dispuesto en la coctelera Wardog, y dispuesto de putísima madre. Himno jodidamente perfecto para la tarea de machacar cuellos.

Llega la hora del tema-título ("A Sound Beating"), y con un espíritu altamente ochentero (y totalmente Bay Area), la formación se lanza a la aventura, cargados con explosivos y munición de la buena, en forma de guitarrazos, tan cortantes como pulidos, una batería que llega a donde quiere y un bajo percutante e incisivo a más no poder. La tarea riffera de Gattis y Paul Sullivan hacen subir el nivelón. Mucho coro, mucha agresividad, mucha melodía y mucha entrega. No entiendo que la banda no llegase a más, sinceramente.

"Pain my Prisoner", "A Stronger Poison" (que se abre con reminiscencias a Metal Church, a Candlemass, a Destruction o a Iced Earth), "Sniper" (con un Gattis soberbio en la voz y un tiro de lo más certero en la composición), "Seven Minutes to Hell" o "Dead Man Alive" (un cruce entre Saxon, Iron Maiden y Gamma Ray), ahondan en la cólera metalera del combo y entregan más de lo mismo, pero con mucha velocidad y pegada. Wardog no son los nuevos mesías de la innovación, no. Wardog son un puto tanque de demolición, revestido con cromo parido en la N.W.O.B.H.M y cañones fabricados en la Bay Area. Un arma de lo más jodida si te la encuentras cara a cara.

"Anatreehastreekos Haos" (instrumental oscurillo y rarote, de influencia hindú) sirve de antesala a "Closer Friends, Closer Enemies" (dedicada al ex-batería de la formación), una vacilada total, que auna en una sola composición los terrenos sonoros de bandazas como Grip Inc, Rage, Voivod, Priest o Udo. Uno de los mejores temazos de la banda americana, y desde luego, un tema que podría haberse estampado perfectamente en el magno "Jugulator" de Priest.

"Breakneck" pone el punto final al trabajazo de 1999, y lo hace a toda mecha y con el coche a 300 kilómetros por hora. Aura a Dickinson en la voz, guitarras más afiladas que las montañas de los Cárpatos, demolición Heavy, intensidad metalera de primer orden y sentimiento oscuro, feroz y letal. Velocidad a lo Anvil, pero con la pegada de los Metallica más directos. Un plato final molón.

3 cuernos (altos) para la tercera entrega de Wardog. Pieza nada innovadora y con algún relleno, pero pieza con carisma.

No superó a su magno "Scorched Earth", pero si que puso las cosas claras. Wardog eran el espíritu olvidado de una era que iba a volver. Parte de la resurrección del Thrash, que se dió a finales de los noventa (el regreso de formaciones como Destruction, Death Angel, Heathen...), se les debe a Wardog, que pese a no ser relevantes, si que, desde el underground, pusieron su granito de arena para que el género clásico, que vivía malos momentos, aguantase lo indecible.

Tom Gattis : Guitarra y voz
Chris Catero : Bajo y voz
Paul Sullivan : Guitarra
Eric Bongiorno : Batería

Sello
Metal Blade