WarCry - Donde el silencio se rompió...

Enviado por Marcapasos el Dom, 04/06/2017 - 03:44
2155

1. Rebelde (04:08)
2. Resistencia (04:35)
3. Cielo e infierno (04:41)
4. Así soy (05:11)
5. Ya no volverán (04:09)
6. Necesito escapar (04:30)
7. Luchar y avanzar (04:12)
8. Por toda la eternidad (03:59)
9. Odio (04:54)
10. Muerte o victoria (05:29)
11. No te abandonaré (04:33)

Si una cosa está clara, es que WarCry es un perfecto ejemplo de banda que, desde sus inicios, lo ha dado todo por llegar desde lo hondo del Metal español hasta lo más alto en tan solo quince años, periodo que no les ha achantado a la hora de lanzar el total de ocho álbumes de estudio cada poco tiempo.

Cuatro años han pasado desde la edición de aquel notable Inmortal, el mayor lapsus de tiempo que ha habido entre disco y disco; pero que nadie piense que el equipo de Víctor García lo ha aprovechado para rascarse el ombligo. Con su incansable labor y esfuerzo continuos, WarCry han llegado a convertirse en una de las bandas cabeceras de la escena metalera en habla hispana, y entre 2013 y 2017 se han esforzado por seguir creciendo y mantener el nivel bien alto, grabando su primer videoclip (del tema Huelo el miedo) y, cómo no, realizando un sinnúmero de conciertos, entre los que se cuentan aquellos en que fueron apoyados por toda una orquesta sinfónica a sus espaldas (algo impensable en el pasado). Y todo ello sin abandonar su actitud positiva y siempre mirando por sus fans y seguidores.

Pero, reconozcámoslo, ya había hambre de echarse algo de material nuevo al paladar, y la espera ha llegado a su fin. El 29 de mayo de 2017 ha salido al mercado su esperadísimo noveno álbum de estudio, Donde el silencio se rompió…, el cual se presenta bajo la idea de ser una “declaración de intenciones”. Asimismo, estamos ante un proyecto ambicioso a nivel de producción, pues ha sido producido por Daniel Sevillano, co-producido por el británico Tim Palmer (Ozzy Osbourne, Sepultura) en Austin, Texas y masterizado por James Bacon en Reino Unido.

Musicalmente, Donde el silencio se rompió… es un disco que se describe como más rockero y menos Power que trabajos anteriores y, sobre todo, mucho más enfocado hacia los medios tiempos, lo cual le da cierto acercamiento a ¿Dónde está la luz? y La quinta esencia, guardando, aun así, un espíritu propio (como suele suceder en cada entrega), mas los viejos seguidores de siempre, pese a los cambios en el planteamiento (que los hay), nada habrán de temer, esto es WarCry al ciento por ciento, en ningún momento llegaremos a pensar que lo escuchado suene a nada raro ni fuera de lugar que no pinte nada en lo que nos ocupa.

El tema Rebelde (sencillo pero sólido y eficaz) ha sido una canción perfecta para la apertura del disco y, sobre todo, que sirve de aliciente para saber cuál es el foco del trabajo. Le respalda Resistencia, de veloces riffs iniciales, que corrobora y respalda con lo declarado el admirable estado de forma de la banda (como siempre, Víctor sale victorioso de su actuación).
Asimismo, Cielo e infierno nos devuelve a los WarCry más pasionales, en la onda de La quinta esencia, y de verdad que se han lucido, este tema perfectamente podría ser una de las más pedidas en su próxima gira, y, dentro de los últimos LP’s de la banda, ya ha ganado un puesto especial. Canción preciosa como infalible.

Guitarras duras como el acero, la batería se marca un medio tiempo que acecha desde su llegada, coros mata-dragones que nos envuelven… llega la hora de Así soy, otra oda al orgullo del heavy a lo Hoy gano yo o La vieja guardia, esta vez muy al estilo de Manowar. El mismo Roberto García parece emular mucho a Karl Logan en su solo de guitarra. Pronto encuentra su antítesis en otra de las grandes del álbum, Ya no volverán, enormemente embellecida por la nostalgia de la infancia dejada atrás (melódicamente, recuerda mucho a Tu recuerdo me bastará), jugando el teclado de Santi Novoa una labor importante.

Ahora bien, no cabe duda de que esta primera parte del álbum es la más cómoda de escuchar y de asimilar, mientras que la segunda es posible que se presente algo más desafiante a la hora de hacerse a ella. Pero merece la pena adentrarse en esta parte del acto, pues encontramos ahí varios de los mejores temas del disco entero. Necesito escapar, tema ágil y desenvuelto en sus diferentes tonos (muy heredero del ¿Dónde está la luz?) resulta satisfactoriamente motivador para continuar disfrutando del trabajo, y Luchar y avanzar, aunque sea más lento y da cierto sabor a lo ya escuchado, al final se gana su hueco dentro del track list, tiene el inconfundible toque WarCry que lo alumbra.

Por otra parte, uno de los grandes puntos del disco se encuentra entre el track 8 y el 9. La luz melódica de la bonita Por toda la eternidad y la oscuridad de Odio, con unas líneas vocales más directas, dan cabida a un contraste cromático muy especial y llamativo.

Muerte o victoria, de la misma forma, es otra indispensable, una canción que recupera el aire épico de la banda. Y atentos a su desenlace que parte desde el minuto 3:47, pues es de los momentos más impresionantes de todo el álbum, sin exagerar.
Así llegamos al gran final, y mucho dice de ellos a la hora de decir adiós cuando han querido despedirse tal y como lo hicieron en su debut WarCry y en El sello de los tiempos: con una balada. Y qué balada… No te abandonaré, sirviéndose tan solo de la voz de Víctor García y de las notas besadas por el piano, se convierte desde ya en uno de los temas lentos más conmovedores de su discografía, a la par con los más grandes. Impresionante es decir poco.

Una vez más, WarCry nos entregan un disco listo y preparado para conectar a las mil maravillas con el receptor de la música, con algo más de simpleza en la propuesta, pero totalmente identificable en cualquier momento.
Lo más grande es descubrir cuánto puede emocionar y hacer sentir Donde el silencio se rompió…, aunque se necesiten varias escuchas para adaptarse a cada tema (porque se necesitan), el premio a cobrar, creedme, es alto.

Al final, estamos ante un trabajo redondo, sin ninguna pista que quede atrás o en evidencia o falta de calidad y menos nivel, aunque, eso sí, se percibe un patrón bastante general circulando por todo el metraje (observad los riffs con que empieza cada canción), y, aparte, sí que se ha echado en falta alguna composición que tirara más por el Power y el sentido épico de antaño. Personalmente, me habría encantado ver cómo la actitud del CD podría compaginarse con el toque de otros como Alea Jacta Est o incluso Alfa.

No estamos ante un nuevo ¿Dónde está la luz? ni ante uno de los mejores álbumes de su carrera, pero reluce con mucho encanto y la pasión con que los asturianos siempre han echado volar sus almas para con la música. En definitiva, nada de eso se pierde, y no creo que exista mayor halago al respecto.

Queden, entonces, cuatro cuernos bajos (7.5/10) para la novena musa de WarCry, la banda que quiebra el silencio vaya donde vaya.

Víctor García / Voz
Rafael Yugueros / Batería
Roberto García / Bajo
Pablo García / Guitarra
Santi Novoa / Teclado

Sello
Jaus Records