Würzel - Chill-Out or Die

Enviado por Garfunkel el Mié, 14/05/2014 - 16:00
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1. Electric Wave
2. Anubis
3. Barewires
4. Supertrev
5. Space Debris
6. Karma for Katy
7. Bliss in the Sack and the Hat
8. Surfing the Waveband
9. Final Moment

Joder, nenes, no sabéis vosotros la alegría que me ha entrado en el cuerpo tras haber conseguido rescatar del puñetero baúl de los recuerdos - con telarañas y bruja Avería incluída - ésta jodida joya de coleccionista. Así que aquí estamos, una vez más, para enfundarnos la casaca y el pico, y proseguir con nuestra búsqueda de los ésos filones de oro que aguardan al pertinaz de turno. Porque, claro, si estamos hablando de música, y más concretamente, de tu METAL, uno no puede ir por ahí dándoselas de sabio sin haberse pasado unas buenas temporadas en los abismos, tragando tierra y gusanos. ¿Se me entiende?

Pues contemplen ustedes, aviesos lectores, que lo que tenemos aquí no es metal. No es siquiera rock a la vieja usanza. Pero tenemos la rúbrica de uno de nuestros nombres de cabecera en el rollo, almenos, en lo que respecta al feudo Motörheadiano: Würzel, ni más ni menos, damas y caballeros. Publicado en 1996, poco tiempo después de que el pájaro abandonase la nave nodriza del hombre de las verrugas, Chill-Out or Die fue un disco del cual no se acuerda ni el tato. De hecho, éste disco es la única grabación oficialmente editada de nuestro enjuto guitarrista, al margen de un solitario EP previo. Dicho sea de paso, no hay mucha chicha al respecto pero, ¡oye! ¡Qué todavía rescataremos algo, vaya que sí!

Éste es un disco totalmente instrumental, o más bien dicho, de música ambiental. No es un disco de ésos de exhibición guitarrera, como a los que nos tienen acostumbrados nombres consabidos por todos, pero sí tiene pasajes interesantes. Su nombre no engaña a nadie: éste es un disco para tener de música de fondo y relajarse. Y ciertamente, aplaudo a Würzel por atreverse a salirse de la tangente y ofrecer algo totalmente distinto. Aunque las canciones tienen un mayor protagonismo de teclado que otra cosa, también hay interludios donde Würzel hace gala de cierto virtuosismo y cambia un poco el ambiente, algo ideal para que no caiga en la monotonía. Salvando las obvias distancias, me recuerda a cosas como Tangerine Dream o el drone de Earth, pero no es nada para tirar cohetes.

Según recuerdan las notas interiores que acompañan al disco, Würzel contactó con A&R para que distribuyeran el disco, pero estos últimos se negaron porque ya habían fichado a Vangelis. ¡Y yo odio a Vangelis!, recordaba entre risas el guitarrista. Lo cierto y verdad es que, como disco experimental, está bastante bien, sin llegar a ser nada notable o soberbio. Mucho ritmo pausado, devaneos de guitarra eléctrica, teclados y pistas electrónicas a mansalva, pero nada que te haga levantarte a destrozar muebles. Tal y como muchos esperábamos de un hacha del calibre de Würzel, un animal en el escenario que nos hizo olvidar la larga sombra del fantasma de "Eddie el rápido".

Algún alma caritativa en Youtube ha dejado los dos únicos enlaces, que he podido encontrar, de todo el álbum. Disfrútenlo. El anonimato de éste disco es tal que no he encontrado referencia alguna, o crítica si cabe. En esencia: no pasa de la curiosidad. Pero si están aburridos y no tienen nada que escuchar, dénle a ésta especie de viaje interdimensional por cortesía del maestro Würzel. ¡Que en paz descanses, viejo hacha!

Würzel: Guitarras y voz
Jerry Ferguson: Teclados y bajo
Simon Moss: Batería

Sello
Cherry Red Records