Voivod - The Outer Limits

Enviado por Garfunkel el Vie, 04/04/2014 - 02:57
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1. Fix My Heart
2. Moonbeam Rider
3. Le Pont Noir
4. The Nile Song
5. The Lost Machine
6. Time Warp
7. Jack Luminous
8. Wrong-Way Street
9. We Are Not Alone

Tiempo de hablar, pues, de unos canadienses muy particulares - ¿qué será lo que tiene Canadá? - que no son otros que Voivod. Unos auténticos mecenas del thrash metal que, desde su tierra natal, asombraron y espantaron al resto del mundo con su esquizofrénica y endemoniada música. Unos auténticos bárbaros sónicos que empezaron en 1984 y, ya entonces, se habían ganado fama de sucios y ruidosos. De no tomar prisioneros, vaya. Tomando la lección bien aprendida de Motörhead, los de Quebec se presentaron como un alumno aventajado, de notas brillantes, que tenía más pelotas y carácter que todos los gallos del gallinero juntos. Y aunque la crítica los desmenuzaba, tratándolos de trogloditas, lo cierto es que estos muchachos tenían una inconmensurable creatividad y un increíble talento técnico, que hacia palidecer a muchos de sus contemporáneos. Ninguna banda, por aquel entonces sonaba más maniaca y peligrosa que estos chicos. Sus primeras obras son un cúmulo denso de rabia psicótica y antisocial, lenta y arrastrada como el andar de un zombie, y un aura más enfermiza y paranoica que la de una película de terror dirigida por Kubrick.

Así fue como los Voivod se abrieron paso, disco a disco, consolidándose como unos putos dioses del género. Y no es para menos. Pocas cosas hay más prometedoramente violentas que los gemelos War and Pain y Rrröööaaarrr, dos declaraciones de intenciones nada amables, que sentaron cátedra ya a mediados de los ochenta, cuando el thrash aún estaba madurando. Y pocos encarnaban mejor el violento y juvenil espíritu de esta música, inmortalizada perfectamente en el Whiplash de los otrora californianos, que estos sucios canadienses liderados por el difunto Denis D'Amour o "Piggy", para los colegas. Y si por algo se diferenciaron siempre, en definitiva, fue por su sorprendente talento y habilidad, rompedora y atrevida en un género tan estrecho de miras como es el thrash metal.

Y aunque The Outer Limits no encontremos demasiadas similitudes con aquellos Unabomber sonoros del pasado, lo cierto y verdad es que no merece menos loas por ello. No contentos con haber provocado el fruncimiento de ceño entre sus seguidores al editar un trabajo tan extravagante como Nothingface, los canadienses se descuelgan con un disco más asequible y directo, pero igualmente lleno de intriga y creatividad. Si por algo destaca The Outer Limits es por acercarse más a un sonido clásico, muy deudor de Alice Cooper, para presentarnos un conjunto de canciones inmediatas, pero que sobresalen gracias al despliegue instrumental.

De esta manera, sólo así podemos entender un temazo rockero como Fix My Heart que - a pesar del título tan AOR - , nos presenta a unos Voivod renovados y más desenfadados. Pero que siguen sin perder un ápice de la magia de antaño, como puede comprobarse en su fantástica sección instrumental intermedia. Y otro tanto puede decirse de Moonbeam Rider, aunque con sonido más próximo a Yes y Pink Floyd. Nombres del prog británico que, en el caso del grupo de Waters, vuelve a aparecer de la mano de un brillante cover - cuasi grunge - del olvidado The Nile Song. ¡Así se homenajea y se actualiza un clásico, cojones!

En este sentido, podemos considerar a este disco como el No Prayer for the Dying o el Countdown to Extinction. Dado que suponen una simplificación de su sonido, haciéndolo más básico y directo. Pero cuidado, que nadie se equivoque: Lo que tenemos aquí es de un nivel de primerísima calidad. Metal-hard rock sin concesiones y a la yugular, con desvaríos psicodélicos y mucho despliegue instrumental que, gracias a un cierto toque melódico, acaban configurando un disco fantástico. Toda una referencia obligada para todo aquel que guste del METAL - así con mayúsculas - y no le haga ascos a esta atrevida propuesta. Porque no me hacen falta demasiados adornos si lo que me cuentas en tres minutos me vale para comprarte la moto, y si se presenta, todo el chiringuito.

Y tampoco hace falta llorar mucho la ausencia de caña burra cuando los chavales, ahí es nada, te sueltan un temazo de diecisiete minutos como Jack Luminous. Una auténtica exhibición del talento de estos chicos, donde hacen gala de todo su saber hacer. Aquí lo encontramos todo: Riffs que aparecen y desaparecen, solos de órdago, un bajo que corretea por todas partes, e incluso, una historia conceptual sobre un alienígena que avisa a los terrestres de la invasión inminente de otro marciano. Quizás se trate del de la portada, magnífica por otra parte, que encierra toda la gloria nostálgica de esos comic books de ciencia ficción que los no tan mayores recordarán.

The Outer Limits es, quizás, el disco más profesional y más pulido de toda la trayectoria de la banda. Un trabajo donde la banda, no sólo siente la música que realiza, sino que se divierte con ella. Llevando las bizarras propuestas de ciencia ficción de la banda a un nuevo nivel gracias, sobretodo, a la excelente composición y al empleo de sonidos ambientales, otorgando la sensación de estar ante una auténtica película. En suma, un trabajo de luthier profesional, perfecto en su mecanismo como el mejor reloj de cuco de un consagrado artesano. Fresco y creativo, es a día de hoy, mi favorito, y el que mejor aúna todas las cualidades de este fantástico grupo.

No esperen a que se lo cuenten otros. Compre ya mismo este billete de ida y vuelta hacia la Andrómeda más próxima y luego vuelven y me lo cuentan.

Denis Bélanger "Snake": Voz
Denis D'Amour "Piggy": Guitarras
Michel Langevin "Away": Batería
Pierre St.Jean: Bajo (músico de estudio)

Sello
MCA Records