Vixen - Vixen

Enviado por Txondo el Lun, 12/08/2013 - 19:32
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Estados Unidos, años 80, lentejuelas, laca y cardados extremos. Es lo que se llevaba por aquella época en lo que horriblemente se denominaría como "Hair Metal". Toda una legión de bandas inundaban el panorama hardrockero del momento con su almibarado y artificioso estilo, que tan cojonudamente enganchaba y sabía hacer disfrutar al personal.
Muchos son los grupos que despuntaron en su día, pero sólo unos pocos estaban compuestos íntegramente por féminas de rocoso carácter.

Uno de todos esos fue el formado a principios de dicha década por Jan Kuehnmund y sus aguerridas zorras. VIXEN, así de explícito es como la citada señorita bautizó a su banda, la cual no lanzó su primer LP hasta 1988, tras un continuo cambio de formaciones. Junto a la vocalista y guitarra Janet Gardner y con Share Pedersen y Roxy Petrucci haciéndose cargo del bajo y la batería respectivamente, comenzó a caminar un proyecto, que si bien empezó con un notable éxito, posteriormente no siguió por los mismos derroteros. Pocos álbumes editados y excesivo vaivén de integrantes, para una banda que todavía hoy sigue en activo, un tanto alejada ya de sus prometedores y "glamies" primeros años.
Pero centrémonos en el disco que aquí nos ocupa, que no es otro que el de su homónimo debut en el mismo año en que "Savage Amusement", "New Jersey" o "Out Of This World", cobraban vida también.

"Edge Of A Broken Heart" es sin lugar a dudas el auténtico himno de esta obra y posiblemente de toda la carrera de estas rockeras tordas. Típico sonido AOR ochentero, que atrapa desde su progresivo comienzo hasta su pegadizo estribillo, luciendo una poderosa línea de bajo acompañando el melódico y a la vez intenso canto que Janet Gardner le imprime, y en la que Jan Kuehnmund se despacha a gusto un estupendo solo.
La verdad que tiene todo lo que se le puede pedir a un tema de este género, convirtiéndose así en una perfecta carta de presentación del combo.

Le seguirían dos cortes que guardan bastante diferencia tanto con este primero como entre ellos mismos. "I Want You To Rock Me" nos trae unos contundentes golpes de guitarra y bajo en su inicio, elaborando un potentísimo medio tiempo con una considerable dosis de fuerza en contraposición a toda la melodía que encierran las dos piezas que lo "emparedan", ya que en "Cryin'" vuelven a mostrarnos ese lado armonioso con el que comenzaban, pero enfatizando más esa cualidad. Un corte que vendría a ser la balada de esta obra y del que su atrayente estribillo, entre otros aspectos, lo conseguiría colocar junto a los mayores éxitos del grupo.

Hasta aquí todo marcha sobre ruedas, como si estuviésemos a lomos de la motorizada bestia bajo la que se encuentra este trabajo y condujésemos a todo cisco por la autopista del Rock, sin reparar en lo que marcase la aguja del velocímetro. Todo transcurre por donde uno se espera, con unas estupendas formas y un perfecto equilibrio entre caña y belleza compositiva. Y no es que lo que siga, no contenga buenas dosis de todo esto. Es simplemente que no termina de estar tan bien rematado.

Porque tanto "American Dream" como "Hell Raisers", pese a estar dotados de unos enérgicos y pegadizos estribillos, no acaban de seducirnos debido a las simples estructuras de las que hacen gala en el resto de su contenido.
Al igual que "Desperate", que aunque guarda similitudes con "Cryin'", nunca llega a enganchar como esa. Quedándose además a mitad de camino entre una balada y un medio tiempo, pero sin profundizar en ninguna de las dos formas. Y en la que colabora el mismísimo Vivian Campbell a las seis cuerdas, sin que esto llegue a hacerla despegar por completo.

"One Night Alone", "Love Made Me"... dos más que pese a sus subidones rítmicos, los arreglos y buenas labores en el apartado técnico, tampoco enamoran como debieran al igual que "Waiting". Buena melodía, pero poco más. Otra a la que le falta el punto de chispa necesario para, al menos, vislumbrar el paraíso rockero aunque no llegásemos a tocarlo.

Paraíso que se intuye, se nota que debe encontrarse a la vuelta de alguna de las numerosas curvas que han ido apareciendo en nuestro camino tras la gigantesca recta que cruzábamos a toda pastilla, cuando tan bien se nos presentó el viaje al comienzo de esta motorizada andadura. Y que termina apareciendo. Tras unos cuantos giros de diferente ejecución y esfuerzo, se consigue avistar a lo lejos ese Edén que imaginábamos cercano y que se antoja harto difícil de alcanzar ya, puesto que se acerca el final del disco.

"Crusin'" y "Charmed Life". Dos temas con los que se finiquita el álbum de una forma completamente trallera y acelerada. Hard Rock sin concesiones, de enorme factura que sin llegar al nivel de la tripleta inicial, suben el listón de una obra que, a pesar de las pegas que pueda presentar, no deja de resultar un álbum de lo más entretenido y disfrutable. Repleto de fantásticos punteos, un cuidado trabajo en el apartado vocal, así como poderosas líneas de bajo y una dignísima sección rítmica por parte de la señorita Petrucci a las baquetas.

No es que innovase mucho ya que todas sus composiciones siguen los estándares del AOR y el Hard de su tiempo sin aportar demasiada originalidad, salvo el hecho de tratarse de una formación tan atípica dentro de un mundo rebosante de testosterona. Aún con todo logró ser un éxito de ventas en Estados Unidos con el que llegaron a telonear a los mismísimos SCORPIONS, preparándose de las mejores de las maneras el camino para la grabación de su siguiente plástico. Un trabajo que seguiría en la onda de este, pero sin pelotazos como el genial "Edge Of A Broken Heart". Resultando ligeramente inferior al que aquí les acabo de desempolvar y rescatar del olvido en el que seguramente más de uno lo tendríamos.

Y por cierto, tras el hit mentado en el anterior párrafo, se encuentra el consagrado músico y productor Richard Marx, quien además colaboraría en los teclados de todo el disco junto a Derek Nakamoto. Otra emblemática (y ya desaparecida) figura en labores de producción musical como David Cole también se haría cargo de la misma en buena parte de la placa, además de hallarse tras los créditos de "I Want You To Rock Me". Y firmando el resto de cortes, un elenco de músicos y compositores como John Butcher o Marci Levy entre otros, junto a las componentes del grupo aquí reseñado.

Toda una lista de temas que conforman una espléndida banda sonora para el periplo motero comenzado hace unos tres cuartos de hora y que da por terminado con la imponente visión del Elíseo rockero en su horizonte, que de alguna manera resume a la perfección la carrera de esta agrupación cargada de estrógenos y talento.
Apuntaban alto. Mucho. Y alcanzaron un prestigioso nivel. Pero se quedaron sin llegar a formar parte del selectivo grupo de megaestrellas del universo Hard. Codeándose con sus celebridades pero sin obtener ese ascenso que todo el que se inicia en este mundillo, ansía lograr. Ahora bien, cuántos de los que empiezan en esto querrían lo que aquí consiguieron nuestras cuatro heroínas. Tres cuernos bien lustrosos que dan el suficiente brillo a un debut de lo más reconfortante de escuchar.

Janet Gardner: Voz, guitarra rítmica y coros
Jan Kuehnemund: Guitarra solista y coros
Share Pedersen: Bajo y coros
Roxy Petrucci: Batería y coros

Colaboran:
Richard Marx y Derek Nakamoto: Teclados
Vivian Campbell: Guitarra en "Desperate"

Sello
EMI