Varios Artistas - Party San Open Air 2019

Enviado por Witchfyre el Mié, 28/08/2019 - 02:17
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Lo confieso, mi interés personal por hacer una crónica de un festival a estas alturas de la vida es escaso, pero esto es algo que tengo que hacer por puro compromiso. Así que, aquí queda para quien tenga algún tipo de curiosidad acerca de mis impresiones y mi personal selección de bandas en el Party San de este 2019. Para los que no, ningún reproche, a pasar a lo siguiente, prometo castigaros con otra clasicada a la mayor brevedad posible.

Mi retorno a tierras germanas tras más de 10 años sin pisar recintos festivaleros de aquellas latitudes no se produjo de la forma idónea. Tras un problema con los aviones (que no compete explicar en este momento), el colega a quien tenía que esperar en el aeropuerto de Frankfurt llegó con tres horas de retraso, lo que provocó que llegásemos al aeródromo de Schlotheim pasada la medianoche y nos perdiésemos las bandas que teníamos pensado ver ese día. Así que tan sólo alcanzamos a escuchar a HYPOCRISY desde la zona de acampada mientras nos instalábamos y tuvimos que conformarnos con el reporte que nos hizo la gente sobre los conciertos de Ascension, Belphegor y Hellhammer. Reconozco que Belphegor no me interesaba lo más mínimo, es una banda que ya he visto en directo y me aburre sobre manera, pero sí tenía una genuina curiosidad por ver en directo a Ascension y la nueva aventura financiera de Tom G. Warrior rescatando su pasado más remoto. Así pues, nos limitamos a abrir nuestra primeras cervezas al son de unas Fractured Millenium, Pleasure of Molestation, Osculum Obscenum, The Fourth Dimension, Roswell 47 y compañía que sonaban de lujo desde la lejanía, según todos nuestros colegas, mejor que dentro del propio recinto del festival. Tras el bolo de Hypocrisy nos dirigimos a alcolizarnos a una carpa del festival que, por desgracia, tenía una hora de cierre más temprana a lo que estamos acostumbrados por nuestras tierras y nos dejaba huérfanos de juerga pasadas las tres de la mañana.

Mi primer día de festival propiamente dicho empezaba con la descarga de THE CROWN. La última noticia que había tenido de estos suecos era la del retorno de su vocalista de toda la vida, Johan Lindstrand, después del corto paso de Jonas Stalhammar, pero debo llevar más de 15 años sin escuchar nada nuevo de lo que sacan. Correctos, no puedo decir mucho más de una banda que, a día de hoy, despierta en mí poco interés. Me gustaban bastante sus dos primeros álbumes como Crown of Thorns, pero hace ya mucho tiempo que les he perdido la pista.

El primer plato fuerte del día llegaba para mí de la mano de los británicos SOLSTICE. Comandados por un voluntarioso Felipe Plaza Kutzbach (el mismo de Possession, Deströyer 666 y Nifelheim), se esforzaban en hacer sonar sus épicas odas a eso de las tres de la tarde, sin embargo, como viene siendo habitual, esta no es una banda para disfrutar bajo un sol de justicia. No estuvo mal el concierto, pero la caraja del respetable pareció trasladarse a la banda que, incluso, se vio obligada a parar un tema (no recuerdo cual era) una vez comenzado. Cuestión de voluntad, supongo, los disfruté bastante ya que himnos como The Sleeping Tyrant suenan bien en cualquier momento y cualquier lugar, pero me emplazo a verlos en condiciones más adecuadas en el futuro… si me surge la oportunidad.

Acto seguido empezaron MIDNIGHT y dieron uno de los conciertos del festival. Gústandome ambos estilos por separado, nunca he sido yo amigo del híbrido entre black metal y heavy de los 80, pero a la gente parece encantarle, y no les culpo. Dudo mucho yo que me ponga un LP de estos tres encapuchados en casa, no obstante el nivel de intensidad que despliegan sobre un escenario sólo es comparable al que vi en Nifelheim en este mismo festival (en otra ubicación) hace más de 10 años. Por cierto, una de las pocas bandas de este estilo de cuyas andanzas en estudio sí disfruto. Hiperactividad total, buen dominio de sus instrumentos y, sobre todo, actitud, mucha actitud. Aún sin gustarte el estilo, no te pueden dejar indiferente.

Primer momento para visitar el backstage y hacerse cargo de la provisiones necesarias para el bolo de los americanos NIGHT DEMON. Para un heavy trasnochado como yo, esto es un soplo de aire “fresco" (deliciosamente rancio, en realidad) entre tanto gutural y desgarrado alarido. Si ya los conocéis y/o los habéis visto en directo, ya sabéis a qué ateneros. Heavy metal cuidadosamente destilado por auténticos fanáticos del estilo. No hay más pretensión aquí que hacerte pasar un buen rato a base del buen ritmo galopante, el bien ejecutado estribillo y el finamente elaborado solo. Añade una enérgica puesta en escena y su dosis justa de pirotecnia y ya no puedes fallar. No serán la banda favorita de nadie, pero no se puede negar que conocen lo que tienen entre manos. Buen concierto.

A esas horas hizo su aparición el tan inesperado, como habitual, invitado a todo festival teutón que se precie, la lluvia. Corriendo fui a refugiarme de nuevo en el backstage para cargarme de reservas para la actuación de MGLA. Tan interesante era la conversación en la que me encontraba inmerso (por supuesto, sobre hard rock y heavy metal de los 80), y tal la espiral etílica en la que me sumía, que pronto perdí la noción del tiempo y a punto estuve de perderme a los polacos. Cuál epifanía, volví en mí una vez su descarga había empezado y conseguí acercarme a las inmediaciones del escenario cuando debían llevar un cuarto de hora aproximadamente. Sobre el concierto, lo que me esperaba. Buen sonido y un atractivo espectáculo de luces que creaba el perfecto ambiente para las hipnóticas melodías de los segundos encapuchados de la jornada. A ese respecto, nada que objetar. Mi reflexión mientras los veía y cuando mi criterio todavía no estaba totalmente nublado por el alcohol era otra. ¿Cómo es posible que esta gente esté tocando en el Main Stage, en plena noche, entre Rotting Christ y Deicide ante unas 10000 personas totalmente extasiadas? Era consciente del hype que se había generado en torno a ellos, pero hasta este punto. Y más aún. ¿Es algo lógico? ¿Es la propuesta de estos polacos adecuada para todas aquellas personas que inmediatamente antes se habían tragado a Arkona y a los mencionados Rotting Christ sin ningún tipo de escrúpulo?

Dejo de divagar y mejor continúo. Terminando el show de MGLA la lluvia se empezó a convertir en algo preocupante y cuál diluvio bíblico pareció conjurarse contra el concierto de DEICIDE que salían al escenario a continuación. El joven metalhead que yo era hace 12 años vio frente a este mismo escenario y ante un aguacero de proporciones similares a Immolation y Nile sin que las condiciones climatológicas le importasen. Ahora, con 39 años, ya no me encuentro en la misma forma física ni mental y, cual cobarde, hui para buscar cobijo en el backstage y perderme por enésima vez a la banda de Glen Benton. Curiosamente, en ese mismo Party San del 2007, Deicide cancelaron su show, ocasión que vino a sumarse a otras en las que por una razón una u otra me los perdí. No obstante, teniendo en cuenta que el señor Benton nos ha regalado ya 19 años desde su supuesta fecha de suicidio, tengo la sensación de que volverán a cruzarse en mi camino en un futuro no muy lejano.

Permanecí por tanto agravando mi estado de embriaguez hasta que el escenario fue asaltado por TESTAMENT. Y digo bien, porque menudo bolazo. Ya he perdido la cuenta de las veces que los he visto en directo, pero creo que pocas como esta última. Las dos primeras canciones me dejaron un poco frío porque no las conocía, pero la que nos cayó encima a partir de The More than Meets the Eye fue sólo comparable a la ducha que regó al respetable durante Deicide. D.N.R., Low, The Preacher, Into the Pit, The New Order, Over the Wall, Disciples of the Watch... Vaya palizón nos pegaron. Una buena forma de dejar en pañales a todos los que les precedieron sobre el escenario a lo largo del día. Sólo eché de menos que los solos de Alex Skolnick se escuchasen bien a ambos lados del escenario, obviando ese dato, demoledores. Tras Testament nos dedicamos a otros menesteres menos musicales pero, igual que en la jornada anterior, la formalidad teutona nos cortó el rollo antes de lo necesario y poco después de las 3 de la madrugada nos quedamos sin mucho lugar a donde ir más que a nuestros lujosos aposentos.

Como los hombres entraditos en años que somos en la actualidad, decidimos que ya habíamos tenido suficiente de comida basura en el recinto del festival y decidimos ingerir alimentos de calidad en la cercana localidad de Schlotheim. Por tal motivo, nuestra jornada metalera comenzó a eso de las 16:45 para ver a SATAN, pero no al señor de las tinieblas, sino a la fantástica banda de la NWOBHM que me había dejado boquiabierto hace unos años en el Metalcova Fest de Barcelona. La primera impresión fue decepcionante, ya que los británicos se presentaban en esta edición del Party San como cuarteto debido a la ausencia de Steve Ramsey aquejado de problemas de espalda (esta gente ya va teniendo una edad y el lumbago no perdona). Quien esté versado en su música sabrá que las melodías y juegos entre ambas guitarras son una de las bases de su sonido, por lo que la actuación quedó bastante deslucida por tal motivo. Nada se puede reprochar a Brian Ross, que a sus 65 años conserva una voz envidiable, y a sus compañeros, quienes hicieron lo posible para salir del envite con elegancia. Lo consiguieron, pero no puedo evitar pensar en lo que habría sido de su descarga de haberse encontrados en plenas facultades.

Tras Satan, IMMOLATION y DESTRUCTION subieron a escena e hicieron exactamente lo que me esperaba de ambos. Dos conciertos tremendamente profesionales y enérgicos, pero que no consiguieron conmoverme como es posible que lo hubiesen hecho quince años atrás. Especialmente destacable la nueva naturaleza de cuarteto de Destruction con una auténtica garantía tras los parches como es el canadiense Randy Black, pero poco más puedo decir de ambos.

NAGLFAR fueron para mí la gran decepción del festival, pero supongo que debería habérmelo esperado. Es muy posible que el recuerdo que tengo yo de aquella banda que perpetró dos buenos trabajos de black/death sueco como Vittra y Diabolical hace más de 20 años diste mucho de lo que son en la actualidad. Tuve la sensación de estar viendo a cualquiera de las mediocres bandas de black melódico alemanas editadas por Last Episode a finales de los 90 así que, tras tres o cuatro temas, decidí ocuparme con tareas más interesantes, de nuevo, en el bar del backstage.

LEGION OF THE DAMNED me pareció la típica banda facilona al son de la que gustan danzar las hordas de alemanes ebrios a estas horas de la noche, lo que supongo que justifica su posición en el cartel, así que me entretuve haciendo tiempo para la clausura con otro de los platos fuertes del festival, BLOODBATH. De nuevo, exactamente lo que me esperaba, cumplieron las altas expectativas que en ellos tenía depositadas. El sonido era tremebundo, la puesta en escena de lo más trabajada (luces, pirotecnia…), la banda suena tremendamente compacta y Nick Holmes abominable con su purulento bramido con el que, afortunadamente, suple su absoluta carencia de presencia escénica. Hay que reconocer que, con un estilo muy diferente y, a mis oídos, más apropiado para la musica de la banda, el cabrón hace justicia al material de sus dos ilustres predecesores. Desataron una auténtica tormenta para cerrar el festival que nada tuvo que envidiar a la del día anterior.

Con esto quedó clausurada la edición de las bodas de plata del festival alemán con la única ausencia de los rumoreados Dismember que, por lo que he visto, han sido una de las primeras bandas confirmadas para el año que viene. A partir de aquí, poco más que contar. Me gustaría decir que la fiesta continuó hasta altas horas de la madrugada, pero los años no perdonan y la perspectiva de pasar la noche viendo a cientos de alcoholizados germanos bailando al son de Abba no era demasiado halagüeña. Así que, hasta otra ocasión Party San Open Air.

Hypocrisy, MGLA, Satan, Bloodbath, The Crown, Night demon, Solstice, Testament, Immolation, Destruction, Midnight, Naglfar, Deicide...