Van Halen - Diver Down

Enviado por El Marqués el Sáb, 19/02/2011 - 14:49
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Suena a paradoja, pero no siempre las mejores canciones hacen el mejor Lp de un grupo. Afirmar que “Diver Down” es el mejor disco de los Van Halen de David Lee Roth sería una salida de tono, eso que los franceses llaman una “boutade”. Ahora bien, dentro de las virtudes de esta banda destacó siempre su imprevisibilidad, la alegría y luminosidad de las canciones, y el hacer en cada momento lo que les apetecía.

En todos esos sentidos, el quinto trabajo de Van Halen, totalmente atípico dentro de su trayectoria, se lleva la palma. No es difícil entender que en 1982, tras haber publicado cuatro discos impresionantes y haber girado sin parar hasta alcanzar el status de estrellas, los cuatro componentes de Van Halen decidieran tomarse un respiro para hacer algo diferente.

David Lee Roth, un hombre que siempre había integrado en la puesta en escena de sus canciones elementos de campos alejados del Hard Rock como son el Vodevil o los musicales de Broadway, llevaba tiempo barajando la idea de grabar versiones de temas antiguos, que poco tenían que ver con lo que el cuarteto había ofrecido hasta entonces. Sugirió a Eddie Van Halen una canción de rhythm & blues del grupo Martha and the Vandellas, llamada “Dancing in the Streets”, pero el guitarrista no lo vio del todo claro.

En todo caso, a Eddie no le desagradaba la idea de dar un giro parcial a sus grabaciones, y se inclinó por una versión mucho menos arriesgada, la popular “(Oh) Pretty Woman”, de Roy Orbison, que la compañía discográfica vio como un futuro hit single.

Con el proyecto en marcha, Diamond Dave llevó al resto del grupo a su terreno, y terminaron grabando un disco en el que se alternaron las versiones mencionadas junto a otras incluso más extravagantes, y varios temas nuevos originales.

Con estos antecedentes, no es extraño que “Diver Down” sea el disco más sorprendente de la primera etapa de Van Halen, y que a menudo sea considerado como una obra menor, una excentricidad de unos divos que se veían en el derecho a tomar la dirección que quisieran, aunque ello implicara dar pasos en falso.

Escuchándolo detenidamente, evitando comparaciones con la magistral discografía anterior del cuarteto, tenemos un escueto trabajo que se disfruta del tirón y que está lleno de momentos aprovechables.

Todos los temas tienen su encanto, y la variedad es la mayor virtud de este disco. Entre las canciones propias, tenemos unas cuantas cantadas, y una serie de ensayos instrumentales comandados por Eddie Van Halen. Se nota que tuvo tiempo para experimentar con sonidos y recrearse en el estudio con su guitarra, mientras su compañero Roth afinaba banjos y ukeleles, y se repasaba viejas piezas de Ragtime y bandas sonoras de westerns arcaicos para completar el racimo de versiones.

Así, tenemos varios divertimentos instrumentales de escasa duración, con un Eddie protagonista absoluto, que sorprende como sólo él sabe tocando la guitarra española en la intro de “Little Guitars”, que experimenta y extrae sonidos abruptos en “Intruder”, y que se anticipa a la música new age en esa joya llamada “Cathedral”.

Y entre las nuevas cantadas disfrutamos de la trallera “Hang´em High”, la infecciosa “Secrets”, la parte cantada de “Little Guitars”, y sobre todo esa soberbia “The Full Bug”, donde el solo de guitarra de Eddie da paso a una arrolladora intervención a la armónica del polifacético showman que tenían como cantante.

De las covers que finalmente incluyeron, aparte de las dos ya mencionadas, tenemos la inicial “Where have all the good times gone?” de los británicos The Kinks, y dos temas más donde se quedan con todos nosotros y que además les quedaron de maravilla:

“Big Bad Bill (Is Sweet William Now)” es un descojone de canción, cortesía de una pareja de compositores de música para películas de los años treinta, con intervención al clarinete de Jan Van Halen, padre del guitarrista y el batería, y suena a lo que estará pensando alguno: Una coña pasada de rosca, imposible de escuchar sin sonreír, que recuerda a la música que interpreta Woody Allen con su grupo de jazz, o al ambiente de esas películas de fugas carcelarias por los pantanos de Louisiana tipo “Oh Brother” de los hermanos Cohen.

La última, “Happy Trails”, aparece firmada por la cantante y actriz tejana Dale Evans, y es más bizarra todavía: Apenas un minuto con los cuatro músicos entonando unas beodas líneas vocales, aquel “bom ba di roo, bom ba di roo…”, hasta que el vocalista interviene y cierra el disco con otra melodía vocal que completa la canción.

“Diver Down”, atípico, un capricho en la discografía de Van Halen, el peldaño anterior al ascenso absoluto a la cima con el siguiente y mítico “1984”. Se lleva tres cuernos por las canciones y un cuarto por la originalidad de la propuesta.

No os perdáis el vídeo que adjunto donde se enlazan “Intruder” y “(Oh) Pretty Woman”, con Michael Anthony disfrazado de samurai, Eddie Van Halen de cowboy, su hermano Alex de indio, y David Lee Roth…bueno, mejor que lo veáis vosotros mismos.

David Lee Roth: Voz, armónica, sintetizador, guitarra acústica
Eddie Van Halen: Guitarras eléctrica y acústica, teclados, coros
Michael Anthony: Bajo, coros
Alex Van Halen: Batería

Sello
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