Uriah Heep - Sweet Freedom

Enviado por ChrisJiménez el Mar, 25/08/2020 - 17:16
448

1. "Dreamer" - 3:41
2. "Stealin'" - 4:48
3. "One Day" - 2:46
4. "Sweet Freedom" - 6:37
5. "If I Had the Time" - 5:42
6. "Seven Stars" - 3:50
7. "Circus" - 2:44
8. "Pilgrim" - 7:11

(9. "Sunshine" - 4:47
10. "Silver White Man" - 3:40
11. "Crystal Ball" - 4:07
temas adicionales
)

[Full album]

En 1971, el año del rock por excelencia (nunca se editaron tantos álbumes del género durante la década como en aquel año...), Uriah Heep imprimieron su genio y sello característico en "LOOK AT YOURSELF", pilar absoluto de su discografía, pero fueron las incorporaciones del batería Lee Kerslake (que ya militó en Toe Fat junto a Hensley) y del bajista neozelandés Gary Thain las que iniciarían una etapa de mayor reconocimiento y gloria, pues el grupo se mostró más sólido y compenetrado con la unión de sus nuevos integrantes, lo que daría como resultado esa maravilla del género llamada "DEMONS AND WIZARDS", el cual les aupó definitivamente a las listas de éxitos.

Más tarde, tras su primer gran LP en directo, los británicos no tardaron en acometer un nuevo trabajo, el cuarto con la misma agrupación y, dicho sea de paso, uno de los preferidos de quien estas líneas escribe. Para ello dejarían sus habituales estudios y marcharían a tierras francófonas para instalarse en el mítico Chateau d'Herouville, de donde salen anécdotas tan divertidas como las de aquellas nefastas sesiones de Jethro Tull, cuyos temas Ian Anderson publicaría en "THE CHATEAU DISASTER TAPES".
Pero aun con los equipos fallando a cada dos por tres, un escenario inapropiado para asegurar la calidad de la grabación, la drogadicción de Thain que poco después le costó la vida y los supuestos fantasmas que por allí pululaban, Heep lograrían uno de sus esfuerzos más sólidos y exitosos...es lo que tiene ser un genio, que hasta en el Infierno se puede crear arte. Cada uno de los integrantes se reparte las composiciones, aunque Hensley es el que más autoría se lleva, pero una idea fluye en conjunto: desligarse ligeramente de lo anterior y facturar un álbum de sonidos frescos y directos y letras más realistas en detrimento de la épica, perfección y fantasía que llevaba dominando durante un tiempo en sus obras.

Este cambio de dirección se aprecia desde el primer tema, que abre Kerslake con sus baquetas anunciando un ritmo bastante animado. En efecto, "Dreamer" abre enérgica el disco a través de convulsos y afilados "riffs" mientras la dominan retazos funkies apoyados por la chulería que destila Byron en sus formas y letras, quien habla esta vez de los sueños (tema por excelencia de la banda) sin rastro de lírica fantasiosa; Box rasguea desquiciado las cuerdas en el solo y la voz queda atrapada en ese repetitivo estribillo, intentando salir de él a fuerza de intensificar los gritos. De la oscuridad emerge Thain seguido de unos tímidos teclados cuando la voz entra con decisión pidiendo ayuda en una huida desesperada; el hombre nos cuenta entonces su gesta, entre el acompasado estruendo de los instrumentos, sobre cómo las mujeres, el alcohol y las malas formas le han llevado a la perdición.
En agudos gritos clama al Cielo antes de que Box nos brinde un solo lleno de rabia y melodía que predice las futuras artimañas del dúo Tipton/Downing; al final, con el estrépito aumentando, Byron se divierte en su eterna huida y "Stealin'" acaba poderosa y triunfal, y así permanece como un "single" emblemático de los británicos y uno de los más intensos temas de hard rock que se han compuesto. Operísticos coros abren "One Day", corte que retorna levemente a la vena más clásica de Heep, recordando su ferocidad, ejecución y omnipresencia de los teclados a los tiempos de "VERY 'EAVY, VERY 'UMBLE", aunque la melodía y acidez en los "riffs" marcan este distanciamiento.

No se aprecia, sin embargo, en una composición tan épica como "Sweet Freedom", tema título que Hensley abre con sus teclas hasta encontrarse en perfecta armonía con Thain y Kerslake; pretendidamente evocadora, densa y elegante, esta extensa pieza adornada de pinceladas soul no es sino otro gran alarde de los chicos dentro del progresivo que llevan años practicando, y que, sin contar con espectaculares cambios de ritmo, no se aleja en esencia de otras composiciones más conocidas como "Circle of Hands" o "Shadows of Grief". Vuelta a las oscuras raíces con "If I Had the Time", que brota desde la profunda brecha de una atmósfera psicodélica donde conducen su desarrollo los espaciales teclados hacia una sonata contundente y de delirios "blueseros" a lo Purple; el bajo resuena grave y crea un gran contraste con las cálidas y decididas inflexiones de Byron...
Aunque en general causa pocas sorpresas debido a su ritmo y ejecución pausados y bastante invariables, por eso con rabia y potencia llega "Seven Stars", otro de esos trallazos "rockeros" del grupo; las guitarras y la sección rítmica cabalgan trepidantes quedando en su estela un guiño socarrón a "THE MAGICIAN'S BIRTHDAY". Redondea el espectáculo su vibrante estribillo, y más cuando, llegando hacia el final, un ingenioso Byron sustituye sus letras por las del abecedario. Mientras, extraño y exótico se asoma el corte "Circus", entre guitarras acústicas y bonitos ritmos folk más propios de Jethro Tull, adornado con exquisitos arreglos y melacólicas letras que la aterciopelada voz recita poética e inspirada.

Nada más que un ligero paréntesis antes del torrente progresivo y señorial del cierre, "Pilgrim", otro regreso a las composiciones más clásicas y épicas, y esta vez sí, repleto de ritmos cambiantes siempre con la melodía de los teclados envolviendo la atmósfera con su "magia" característica. Byron vuelve a sus vibratos operísticos y gritos agresivos, y Box sobresale en un solo estridente y vertiginoso, rasgando las cuerdas de tal manera que parecen escupir ácido, presagiando de nuevo el heavy metal que estaba por explotar a mitad de década (y en concreto ese solo de Downing con el que tan recordado sería el "Sinner" de Judas Priest...).
Cara "B" de "Stealin'" fue "Sunshine", lúdico tema netamente "rockero" llevado por una sección instrumental repetitiva junto a un "riff" grueso e insistente para luego desembocar en un veloz estribillo. Otros potentes cortes añadidos en las ediciones especiales de "SWEET FREEDOM" son "Silver White Man", el cual goza también de un estribillo pegadizo y genial, y "Crystal Ball", disponibles asimismo en las de "THE MAGICIAN'S BIRTHDAY". Unos buenos puestos en los "charts" británicos y estadounidenses brindaron otro sabroso éxito a los Heep, quienes supieron combinar a la perfección rabia "rockera", electrizantes melodías y diferentes estilos sin abandonar la maestría en el progresivo que les caracterizaba.

Este trabajo, facturado en el punto álgido de su carrera y discografía, es una ventana en el tiempo a la que asomarse para comprobar la evolución durante los '70 del hard rock hacia los anales del heavy metal, a la que ellos contribuyeron mucho.
De seguro Steve Harris retrocedería a este álbum más de una vez tomando inspiración de las inclementes y dinámicas ejecuciones de Thain al bajo...

Canción favorita: "Stealin'"

David Byron: Voz
Mick Box: Guitarra
Ken Hensley: Guitarra/voz/teclados/órgano
Gary Thain: Bajo
Lee Kerslake: Batería

Sello
Bronze/Island/Warner