Trauma – Rapture and Wrath

Enviado por TenzaZangetsu el Mar, 20/10/2015 - 06:34
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1. Heart of Stone - 3:49
2. When I Die - 5:25
3. The Long Way Home - 6:02
4. Pain - 7:24
5. The Walking Dead – 5:25
6. Kingdom Come - 5:15
7. Egypt - 4:27
8. Under The Lights - 4:57
9. Don’t Tread On Me - 4:48
10. Too Late - 4:58

Mucho se ha dicho acerca del proceso de modernización y de progreso tecnológico que se ha fraguado en los últimos años en nuestra música. Ustedes saben a lo que me refiero: las descargas ilegales, la caída en picada de las ventas de álbumes, la falta de ingreso de las bandas y cómo ahora las diferentes idiosincrasias del internet permiten que cualquiera consiga álbumes gratis sin el menor esfuerzo cuando era ese trabajo lo que, en cierto modo, te hacía valorar más la obra en sí. Eso se ha hablado hasta la saciedad e incluso aquí hemos tenido una infinidad de debates acerca del tema; pero no siempre se dice que también, como casi todo, trajo sus aledaños positivos. Y pienso que uno de los aspectos positivos de hoy en día es que cualquiera es su propio jefe como artista y no tiene que rendirle cuentas a nadie.

Cierto: es más difícil que nunca conseguir recompensas monetarias como músico hoy en día y es aún más complicado vivir de ello. Pero para aquel que simplemente quiere hacer música, la modernidad y globalización de nuestra sociedad actual nos permite promover nuestro trabajo de manera independiente. Mírenme a mí compartiendo mi opinión de este álbum desde las profundidades de la península de Venezuela y es probable que personas de España, Argentina, Chile, México y muchos otros países terminen leyéndome. Es una sensación extraña, pero fascinante. Y gracias a eso, muchos grupos que en el pasado no consiguieron trascender en el mercado y sufrieron una muerte tempranera en sus carreras ahora han podido resurgir, ir de girar e incluso despacharse muy buenos trabajos de regreso. En un momento en que casi todos nos quejamos de que las leyendas ya no están haciendo álbumes nivel, ¿no es refrescante escuchar a bandas de una extensa trayectoria publicando trabajos que no solo estén a la altura de su legado, sino que también dejen entrever que todavía tienen un presente y algo que decir? Un servidor piensa que sí.

En ese orden ideas, debemos retrotraernos a 1.984 y a un momento bastante singular: la publicación del debut de los californianos de Trauma llamado Scratch and Scream. La banda, que había nacido de las vivencias del movimiento extremo de la Bay Area, nunca capitalizó de su primer trabajo y se disolvieron rápidamente luego de la publicación de su ópera prima. La mayoría de los miembros que hicieron ese álbum dejaron el negocio de la música y solo el baterista, Kris Gustofson, pudo continuar por esos derroteros. El trabajo se convirtió en una obra de culto por lo difícil que era de conseguir –una suerte de objeto de coleccionista- y no fue hasta hace un par de años que remasterizaron el mismo; eso derivaría en cosas muy buenas para los devotos del grupo porque gracias al interés renovado de ciertos sectores del público, la banda se reformaría y volvería a la carga. Lo que condujo a la elaboración y publicación del sucesor de Scratch and Scream, que es éste Rapture and Wrath. 31 años después, Trauma había regresado.

Ahora, en lo que concierne a este trabajo, debo decir que es muy difícil contextualizar la naturaleza de este trabajo y la calidad del producto final porque la banda estuvo tres décadas suspendida y eso es como haber cambiado de mente cuatro o cinco veces, en la vida de un artista. De la alineación original solo sobreviven Donny Hillier (vocales) y el ya acotado Gustofson, por lo que podemos agregar la inclusión de dos instrumentistas nuevos como otra variable en el sonido de la banda. Lo que podríamos decir es que Rapture and Wrath es el sonido de los Trauma con un punto de madurez mucho más concentrado y que aquí se muestran más conscientes de sus capacidades. Porque, al final del día, Scratch and Scream es un gran trabajo de Metal y muy disfrutable, pero que peca de ser muy deudor de otras bandas y contaba con una producción cruda que no dejaba disfrutar las ideas de los compositores al 100%. Aquí solventan eso último con una producción moderna y que no satura o aburre como las millones de producciones repetitivas y digitalizadas que se escuchan hoy en día; suenan modernos, pero de manera muy orgánica.

Entonces, con todo lo dicho, podemos concluir que este trabajo es una suerte de segundo debut; una segunda intentona de la banda en el mundo de la música. Ciertamente, ya nunca van a llenar estadios ni nada por el estilo; pero pueden montarse una carrera respetable y entregando buen material, ¿no? Pasamos tanto tiempo discutiendo del tema monetario que no disfrutamos con estos obreros de la música que, en este punto de sus vidas, presentan material nuevo al mundo por el mero hecho de que eso es lo desean. Así que valoremos eso y vayamos al meollo del asunto. Vamos a lo que nos gusta.

La portada del álbum es un poco decepcionante; me parece muy moderna y sin mucho encanto –no es una que vaya a detallar en el futuro y pienso que la ilustración se beneficiaría de un diseño menos digitalizado. Es un paso en falso, un amague. Escuchemos esto a ver si nos topamos con una joya para la eternidad o un bodrio sin parangón. No han estado en esto desde más hace de treinta años; pueden estar algo oxidados.

Heart of Stone es la que inicia todo el asunto y resucita esa propuesta de Heavy Metal afilado americano que bebía mucho de los Diamond Head; los riffs son muy deudores de toda la movida NWOBHM y los ritmos de la canción guardan reminiscencias a lo hecho en el debut –al menos en este primer tema hay similitudes. Irónicamente, lo que más dista de la primera encarnación de la banda son las vocales de Hillier quien ya no tiene la estridencia y beligerancia del primer trabajo, pero ahora se le escucha más melódico y más ganchero –podríamos decir que ahora tiene una forma más “normal” de cantar. Lo único malo de eso es que sufre de lo que yo llamo “Síndrome Geddy Lee”: sus vocales pueden llegar a tardar para que uno se acostumbre a ellas. Pero a mí me han gustado. Heart of Stone es una buena forma de abrir el álbum; un tema directo que vive, come y respira Heavy Metal clásico.

El single del trabajo, When I Die, es un corte galopante con más participación del bajista Marcel Eaton y con un ritmo acojonante donde Hillier se despacha una performance vocal bastante buena; no tiene voz para alcanzar notas altas, pero se enfoca en tonos más melódicos. Como siempre, Gustofson no ha perdido un ápice de su capacidad en la batería y eso se debe al hecho de ser el músico más “en forma” de toda la cuestión. El primer alejamiento del estilo de Metal duro y directo se muestra en The Long Way Home con sus tonos de balada que transmutan a unos riffs entrecortados que ganan y ganan enteros con el pasar de los escuchas; es una canción bastante contundente, pero que aúna la melodía –algo que me trae remembranzas de la pieza The Flight of the Raven de su primer trabajo. Hay símiles y guiños a su ópera prima, pero aquí todo suena más concreto y consolidado –probablemente sea por la producción que hace sonar todo con mayor claridad. Una canción que desborda feeling y transparencia; como todo el trabajo, vamos.

La siguiente es Pain y su estructura es bastante similar a la de The Long Way Home con su cambio de ritmos apaciguados a más portentosos y pesados. Llámenme loco, pero alguno de los riffs de esta canción me recuerda a los de los Paradise Lost del Icon. Más riffs imperiales y entrecortados se muestran en The Walking Dead -cómo se ha vuelto popular esa serie, en serio- y que va progresando hasta convertirse en un tema un poco más movido. Inspiradísimos en el sonido de la banda de Brian Tatler, Kingdom Come parece homenajear a la vida y obra de los Diamond Head; un Heavy inglés muy marcado y que emocionará a los de la vieja escuela.

Egypt es un corte hímnico y que emana una sensación de marcha victoriosa; un corte que podrían haber parido los de Judas Priest en su época más gloriosa con un cierto tinte de la siempre presente esencia de la NWOBHM. Trauma suenan a su pasado; pero siguen tomando cosas de los maestros y de las leyendas –que hay cosas que nunca cambian. Under The Lights es un Hard ‘n’ Heavy entretenido que en su segunda mitad transmuta a un tema más acelerado e inquieto; un cambio que hace toda la cuestión más interesante. El actor principal de la obra es Kurt Fry porque hace todo en la guitarra y, como podrán escuchar, las canciones se basan mucho en eso.

Una de mis favoritas en todo el álbum es la magnífica Don’t Tread On Me -nada que ver con el corte de Metallica- con sus poderosos riffs y un Hillier que se faja en las vocales con un tono que me recuerda a un cantante en particular que no termino de precisar. Tal vez el mayor pecado del álbum es que no tiene muchos momentos rápidos donde se dejen llevar como en aquel temazo incendiario que era The Day All Hell Broke Loose; la que cierra todo el asunto, Too Late, trata de solventar eso y lo hace de muy buena manera puesto que es una canción realmente entretenida y que termina el álbum dejando un buen sabor de boca. Si me permiten ponerme quisquilloso, puedo decir que me hubiera gustado que cerraran con un corte más épico o algo más arriesgado, pero eso es ya exagerar.

¿Qué podemos concluir del retorno de Trauma a la escena con este Rapture and Wrath? Que se despacharon un trabajo muy directo de Heavy Metal, que no arriesgaron mucho en su propuesta y que se enfocaron más en entretener al oyente que en cualquier otro motivo ulterior. Lo que podemos criticar es la escasez de variedad del trabajo porque a veces se puede tornar un poco pesado al tener varias canciones con estructuras similares; muchos cortes de medio tiempo y pocas veces suben las revoluciones –cosa un poco impropia de un grupo curtido en la Bay Area a comienzos de los ochentas. Creo que ése es el problema de Rapture and Wrath: un trabajo que hace bien lo suyo –ofrecer Metal clásico a lo NWOBHM-, pero que no arriesga y no trata de ir un poco más allá. Todo depende de la óptica en la que se mire, supongo.

Trauma no es una banda de innovadores o de vanguardistas musicales –lo demostraron en 1.984 y lo han vuelto a hacer en este 2.015. Así que no esperen nada de inventiva o innovación que lo de estos muchachos es ofrecer Metal primigenio. Pienso que necesitamos de estas bandas para que nos recuerden lo que una vez fue el género y cómo se comenzó a desarrollar en la que fue tal vez su década más importante, aunque eso último es un tema de debate extenso. En definitiva, Rapture and Wrath es un retorno de la banda en la que una vez tocó Cliff Burton –no me gusta mencionarlo porque el grupo es más que eso- y que puede significar un nuevo comienzo para que estos señores puedan retomar una carrera que terminó demasiado pronto. Y eso no se hubiera logrado en otros tiempos, así que debemos apreciar cuando surgen estos grupos de la nada a intentarlo una vez más. Que a diferencia de muchos, éstos no ganan ni un centavo y lo hacen por la pasión de esta música. Y eso vale.

Tres cuernos (altos) para Rapture and Wrath. Tanto hablar de modernización y pareciera que a éstos el tiempo no les afectó tanto.

• Donny Hillier – Vocales, voces de fondo
• Kris Gustofson – Batería
• Kurt Fry – Guitarras
• Marcel Eaton – Bajo

Sello
Pure Steel Records