Tortorum - Katabasis

Enviado por MetalPriest el Vie, 16/07/2021 - 13:02
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1. Descensus
2. The Great Appetence
3. In Nameless Nonbeing
4. Severance and Perseverance
5. As the Light Falls to Slaughter
6. Into the Sixth Coil
7. Open Wide the Gates of Chaos
8. Attributions to the Dead
9. Beyond the Earth and Air and Sun

Una de las mayores sorpresas que tuvo uno al explorar el catálogo del sello alemán World Terror Committee resultó ser el descubrir a la banda de Black Metal Tortorum, que, lejos de ser una agrupación coherente con sus orígenes geográficos históricos (Noruega), podría considerarse como una de las tantas réplicas que fueron dándose en los últimos diez-quince años tras el terremoto que fueron bandas como Watain o Deathspell Omega. Tortorum, al igual que otras agrupaciones como Chaos Invocacion, Dysangelium, Acrimonious, Blaze of Perdition o Balmog, le deben buena parte de su existencia a Erik Danielsson y sus huestes. Y hablo especialmente en referencia a obras seminales como lo fueron Casus Luciferi y Lawless Darkness, pero también de cosas como Si Monvmentvm Reqvires, Circvmspice y en menor medida a Paracletus.

Hoy hablaremos de Katabasis (2014), que es en la actualidad el mayor éxito jamás perpetrado por Tortorum; varios peldaños por encima de Extinctionist (2012) y uno o dos más arriba de su más actual lanzamiento Rotten. Dead. Forgotten (2016). Precisamente, en este lanzamiento que nos ocupa, se hace notar la alargada sombra de aquel Casus Luciferi (2003), editado más de una década antes. Se puede advertir de manera tan simple como contemplando las portadas e incluso el metraje de ambos álbumes, pero no termina ahí la cosa. Es algo que se evidencia todavía más por el enfoque tan oscuro y ortodoxo que practican Tortorum y sobre todo por esa clase de Black Metal tan familiarizado con las melodías… lo mismo que Watain, con la diferencia de que Tortorum por momentos se dejan llevar también por las disonancias que caracterizan a Deathspell Omega y a alguna otra agrupación suelta.

Curiosamente, a día de hoy, los únicos miembros estables de Tortorum son un británico y un polaco, que son respectivamente Barghest (Spearhead) y Skyggen (Terrestrial Hospice, ex-Thunderbolt, ex-Swastika), y tocan el primero voz y bajo y el segundo la guitarra. Luego estaría el otro guitarrista Specter (Gravdal, Aeternus) y un batería de estudio, Erik Hæggernes, original de Aeternus también y que tuvo un discreto y anecdótico paso por Gorgoroth entre ’96-’98. Como se puede advertir, la alineación de Tortorum es variada y eso afecta a la musicalidad de la banda. De hecho, el “sonido Watain” al que hice referencia antes podría justificarse en gran medida al estilo tan ortodoxo que practican en este lanzamiento Skyggen y cía, sumado al factor de haber grabado en los Necromorbus Studios, con todo lo que ello conlleva. Porque como decía, Tortorum toman también influencias de Deathspell Omega e incluso se pueden intuir viejos aromas a lo que fueron Thunderbolt, especialmente en sus últimos años.

De todos modos, aquí no vamos a enfrentarnos al caustico y flamígero material de Thunderbolt sino que lo haremos con su descendiente más maduro, elegante e imponente. Aquí hay llamas pero no tienen como referente a los atroces Marduk del ’97-’01, sino a las agrupaciones ya mentadas con anterioridad. Tortorum aprenden a mezclarnos melodías torcidas, con volumen, ritmos más versátiles y variados, pasajes más espirituales y un apartado lírico profundo cargado de simbolismos no menos poderosos. De ese modo podremos experimentar lo que experimentamos llegados a Descensus y The Great Appetence, o la más abrasadora Severance And Perseverance. Tortorum meditaron cautelosamente lo que aspiraban a liberar en este Katabasis, que viene a significar “la muerte ritual”; un descenso al abismo, la transformación de la vida y el cuerpo físico-mental en aras del conocimiento de otro mundo: el de los muertos, para lo cual Barghest llegó incluso a decir que había sido visitado por entidades no pertenecientes a este mundo. Demonios.

Sonoramente no se puede negar que Tortorum maduraron salvajemente del Extinctionist a este punto. Ya no solo por la espectacular labor de Necromorbus en la mesa de sonido, sino por el propio manejo de Barghest y Skyggen, quienes con voz, intelecto y cuerdas han erigido un templo de lo oscuro y demoníaco muy digno del legado de sus maestros en estas lides. Posiblemente si estos caballeros me leyeran referenciarlos tanto a Watain y DsO, se mosquearían un huevo porque claman haber creado una obra musical completamente original y sujeta únicamente a sus propias voluntades, pero los referentes musicales no pueden ocultarse y en el Metal menos todavía.

Puedes ponerte cualquiera de los nueve tracks que conforman Katabasis, lo único que te toparás será un Black Metal vestido de gala, violento… sí, pero sobre todas las cosas refinado, elegante y portentoso. Puedes arrancar desde la intro Descensus hasta Attributions to the Dead o Beyond the Earth and Air and Sun y no dejar de sorprenderte por lo que esta alianza británico-polaca-noruega fue capaz de ensamblar a pesar de las dificultades que implica tener una banda montada entre personajes de diferentes naciones, aunque que yo recuerde, Skyggen se mudó a Noruega hace años.

No cabe duda que conociendo a los referentes de antemano, la propuesta de Tortorum pierde parte de su gracia, pero no es menos cierto que esta agrupación se puso en las primeras filas con este segundo álbum de estudio. Por supuesto no llegan a la vanguardia pero… sí que arrasan con su propuesta. Black Metal Ortodoxo para fans del susodicho.

Cuatro cuernos. Alrededor de un 8,25-8,5.

Barghest: voz, bajo y letras.
Skyggen: guitarras.
Specter: guitarras.

Músico de Estudio:

Erik Hæggernes: batería.

Sello
World Terror Committee