Therion - Beyond Sanctorum

Enviado por dHt el Mar, 10/11/2020 - 22:24
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01. Future Consciousness (5:00)
02. Pandemonic Outbreak (4:22)
03. Cthulhu (6:12)
04. Symphony Of The Dead (6:49)
05. Beyond Sanctorum (2:36)
06. Enter The Depths Of Eternal Darkness (4:47)
07. Illusions Of Life (3:20)
08. The Way (11:06)
09. Paths (2:03)

Álbum completo primera edición (49:59)

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Canciones extra
10. Tyrants Of Ohe Damned (3:44)
11. Cthulhu (Demo Version) (6:11)
12. Future Consciousness (Demo Version) (5:07)
13. Symphony Of The Dead (Demo Version) (6:13)
14. Beyond Sanctorum (Demo Version) (2:30)

Álbum completo (70:03)

Edición reseñada: Beyond Sanctorum (Nuclear Blast, CD, Álbum, Reissue, Remastered, 2000)

No fue difícil verme atrapado por la Bestia (en griego θηρίον – theríon) cuando me topé con su “bella en negro” en aquella compilación de videos que promocionó el sello Nuclear Blast allá por 1996: Beauty In Darkness. Con videos de bandas tales como Celestial Season, Lacrimosa, Tiamat, Sentenced, etc. El que más me impresionó con diferencia fue aquel video tan majestuoso que mezclaba voces de soprano, con otras limpias, y a su vez, metal del oscuro con orquestaciones. Poco tiempo después, la misma persona que me prestó el VHS, se hizo con el álbum que los suecos Therion publicaron aquel mismo año, Theli (Nuclear Blast, 1996) y mi estupefacción al escucharlo fue total. Desde entonces, la banda de Estocolmo se ganó para siempre mi gratitud y simpatía.

De tal modo que se volvió casi una obligación devorar todos los trabajos que fueron publicando, pero también había que rastrear sus raíces, más aun cuando supe que esa primera canción que escuché de los suecos estaba en su álbum, Lepaca Kliffoth (Nuclear Blast, 1995), y que antes de éste, sacaron otros tres elepés. Tiempo después, en el año 2000, Nuclear Blast nos regaló una chapucera reedición de esos tres cedés en un solo pack: The Early Chapters Of Revelation, por supuesto, tan irresistible oferta no dejé pasar… pero confieso que no era muy consciente de lo que me iba encontrar. Y es que para todos aquellos que conocimos a Therion en sus arrebatos más sinfónicos, escuchar sus dos primeros discos, Of Darkness.... (Deaf Records, 1991) y éste que nos ocupa, publicado un año después, resultó una experiencia no muy digerible precisamente. Pero con el devenir de los años uno no sólo acaba apreciando su calidad, sino que, analizando en profundidad aquellas primeras obras, uno siente un hilo conductor que emerge de las profundidades y que se va arraigando con cada trabajo en un enfoque mucho más progresivo y sinfónico… Veamos si soy capaz de hacerme entender.

Tras un par de años de actividad, la banda de Estocolmo, asentada ya con el nombre reducido de Therion (durante un breve lapso de tiempo se hicieron llamaron Megatherion, ya se imaginarán por qué) se ganó un contrato con la discográfica Deaf Records. En su primer álbum, no se complicaron en exceso y regrabaron varios temas de sus demos y de su 12” EP Time Shall Tell (House of Kicks, 1989). Pero la cosa se ponía sería y ya para éste Beyond Sanctorum (bajo un nuevo sello, Active Records) la banda escribió nueve temas donde empezaron, a dar forma a su sonido desde la cima del death metal, de cuyas cumbres empezaron a desprenderse ligeras trazas de espesa nieve rodando montaña abajo.

Lo habitual es que si eres de los que conoció a la banda en sus trabajos posteriores a Vovin (Nuclear Blast, 1995), éste disco te deje un hedor a putrefacto death metal que difícilmente tus sentidos vayan a soportar. Por el contrario, si eres un viejo amante del género, temas como Future Consciousness o Pandemonic Outbreak van a ser dulce y correosa putrefacción escurriéndote por los tímpanos. Pero, si superas el azote de los desquiciados platos y de esos primeros blast beats de pestilencia grindcore, acompañados del poco convencional “riffeo thrasico” con el que se despachan al inicio, a medida que avanza la primera pista, podrás disfrutar también de guitarras solistas y teclados que se irán adueñando de la atmósfera concluyendo con un sorprendente solo de guitarra muy melódico, incluso “floydiano” (3:51). Algo similar ocurre con Pandemonic Outbreak, mucho más oscura y dramática gracias al choque de líneas vocales polifónicas y con riffs que se zarandean al ritmo de la batería muy dinámica y más variada. Tal vez no sea lo más técnico y sorprendente que hayáis escuchado nunca, pero Oskar Forss se desempeña a la maravilla en todos los temas. Como curiosidad, de ésta canción se hizo el primer videoclip promocional de la banda… nada que ver con sus clips posteriores, por supuesto.

Más cavernosa y mórbida se presenta la “lovecraftiana” Cthulhu, como no podía ser de otra forma, inspirándose en el dios Primigenio que aparece en distintas obras del autor H. P. Lovecraft. Referencia que va muy en consonancia con la magistral portada de la mano, una vez más, del genial Kristian Wåhlin, impregnando sus creaciones de esa tonalidad tan sumamente opaca, de trazo difuso y tosco, que imprime un enigmático halo de misterio y misticismo a sus creaciones. Sorprende que sea la única canción con una estructura tradicional de estrofa y estribillo.

En alguna entrevista Christofer Johnsson comentaba que en esta etapa de iniciación de Therion tuvo que bregar con sus colegas debido a que éstos tenían una orientación más “académica” en lo que al metal de la muerte se refiere y siempre le conminaban a embrutecer más los temas… Pero he aquí, en el cuarto tema, que el jovencito Johnsson debió sorprender a Peter Hansson y Oskar Forss en compañía de Morfeo y aprovechó para agenciarse el estudio de grabación para él solo y experimentar. Es ahora cuando tú, fiel seguidor de la etapa sinfónica del grupo, identificarás un montón de elementos que te serán familiares: los teclados etéreos, las voces limpias, un tufo muy sinfónico y… ¡ups! ¡Incluso una melodía de tonalidades persas! ¡Vaya! ¡Parece que ya no estamos tan lejos de esos Therion que todos conocemos! … Pero Peter y Oskar despertaron de su siesta a mitad de la composición, y apartaron de un empujón al “pequeño” Chris : “Dejate de payasadas y vamos a darle caña a esto”,-debieron decirle- ejecutando un break y cambio de registro brutal tornando este Symphony Of The Dead en un caótico y mortal descenso a las profundidades del averno, si bien se aprecian ya aquí algunos riffs galopantes más propios de épocas posteriores de los de Estocolmo. La canción cuenta ya con la participación de varios músicos invitados: Anna Granqvist y Fredrik Lundqvist en las voces y como guitarrista solista, Magnus Eklöf, de los que ninguna información más ni biografía he podido extraer.

Con permiso de Celtic Frost, tenemos aquí el germen de lo que sería el metal sinfónico que los propios Therion inventaron. Pero no creáis que su incursión en los terrenos sinfónicos llegó por inspiración divina, se construyó paso a paso, yendo un poco más lejos en cada álbum a base de dos pilares fundamentales: progresión y experimentación.

Pero continuemos con el disco y pasemos a momentos tan espeluznantes como la apertura del tema homónimo, Beyond Sanctorum, con otro buen aporte en la melodía principal a las seis cuerdas del desconocido Señor Eklöf. En Enter the Depths of Eternal Darkness encontraremos múltiples cambios de ritmo y una elaborada mezcla entre partes espesas y arrastradas de tendencia más doom y elementos de clara influencia grindcore, tanto en el sonido de las guitarras como en los parches. En ésta pista encontramos también ciertos elementos que parecen invocar a los Carbonized de su álbum debut (For The Security, Thrash, 1991). No en vano, Christofer Johnsson fue el encargado de grabar las guitarras y las voces en ése primer elepé de Carbonized. Se entiende por tanto que, en una época donde Christofer compatibilizada ambas bandas, algunos riffs y estructuras debió llevar en su cabeza a la hora de componer éste álbum… o viceversa… Ésta triada de temas concluye con Illusions of Life, canción repleta de riffs poderosos de estilo thrash combinados con los ritmos medios, más sosegados y melódicos.

Algo que destaca sobremanera es el estilo narrativo que se desarrolla en cada canción. Éstas no se basan en una historia vomitada con guturales con un acompañamiento musical. No, aquí las letras toman un papel secundario (algunas apenas tienen un par de estrofas) y es la música la que genera su propia historia, con su principio, nudo y desenlace, a través de numerosos cambios de ritmo, progresiones, clímax y “downtempos”, diversidad de riffs (asesinos, galopantes, melódicos y armónicos, incluso disonantes), diferentes gamas de sonido, variedad de tonalidades vocales, etc.

Del mismo modo, otro aspecto muy reseñable de éste elepé es el protagonismo indiscutible de la guitarra. Todo se construye a partir de riffs y de las melodías de guitarras, pero otorgándole un nuevo sentido a las mismas. El “rifeo” suele ser similar al de la mayoría de bandas oriundas de Estocolmo, pero aun así se evidencia una clara influencia de la escena de Florida… E incluso, ese toque de guitarra más melódico recuerda vagamente al sonido de bandas de death metal melódico que surgiría años después con epicentro en Gotemburgo. Todo se proyecta hacía la melodía con un sentido muy armónico, incluso alguno de los riffs tienen esa orientación. Sin ir más lejos, tomad esa melodía de guitarrista solista que hay en el minuto 2:26 de Enter the Depths of Eternal Darkness o, incluso, el riff de guitarra de The Way en el 3:34, cerrad los ojos e imaginaros esas melodías tocadas por un arco frotando las cuerdas de un violín. No se puede negar que la vena melódica y sinfónica que desarrollarían posteriormente ya era aquí muy incipiente.

Riffs y melodías que crecen serpenteantes, descubren su propio camino, siguen sus propias sendas y nos conducen, de cualquier modo y manera, a la dupla final de temas, The Way y Paths. En el primero de ellos, nos encontramos en la máxima expresión del concepto que está más allá del sanctasanctórum de Therion. Una epopeya de once breves minutos de aventura, misterio y experimentación que representa la ambición y el singular concepto narrativo y estructural de la banda. Como solemos decir, esta experiencia mejor vivirla por uno mismo, que no te la cuenten (aunque presta atención a esa melodía que surge en el minuto 4:24 o ese sonido de guitarra tan… “suave”… que emerge inmediatamente después del break del minuto 8:16). Pocas veces once “minutacos” se te harán tan divertidos y provechosos si te consideras un amante del metal. Y atentos porque el creador de ésta magna composición no es otro que… Peter Hansson. Así es, sorprendente que de la unión de músicos con conceptos tan diferentes a la hora de entender la música surja algo tan excepcional. Es algo que siempre reivindicaré, la comunión de ideas diferentes en una única expresión artística puede crear obras magníficas. ¿Qué clase de evolución hubiera seguido ésta agrupación si Hansson no se hubiera retirado por problemas de corazón al igual que Forss por su adicción al alcohol? Nunca lo sabremos.

Como epilogo, si eres de los privilegiados que conserva una de las copias de la única edición en vinilo que existe de éste álbum (y que ahora se puede conseguir en el mercado de segunda mano por un módico precio de 90 euritos), la cosa no puede acabar mejor con esa breve pieza de apenas dos minutos que da otra muestra de todo lo que ya se barruntaba en la cabeza de estos genios. He de confesar que antes de escribir este texto me propuse averiguar de qué película de terror antológica se habían sacado ese tema… pero no, he aquí mi sorpresa al descubrir que es una composición original creada por Christofer Johnsson en la que participan a las voces corales de nuevos los invitados, con especial mención al espeluznante canto que se marca la señorita Granqvist en ese tramo final que pone los vellos como escarpias.

Para terminar, en el resto de versiones en cedé de Beyond Sanctorum, nos regalan como canción extra Tyrants Of The Damned. Tema que en sí no aporta nada, similar en concepto al grueso de temas y que rompe la magia con la que se redondeaba el elepé. Además, entendemos por el concepto lírico de éste último tema que la canción debió escribirse en una etapa más temprana debido a la temática política y concretamente antifascista de ésta composición alejada del resto de letras donde (salvo Cthulhu) giran todas alrededor del concepto de la vida más allá de la muerte y la liberación del alma, de alcanzar la clarividencia y la auténtica verdad cuando abandonemos el mundo terrenal.

Así que, ya que nos ponemos reivindicativos, alcemos nuestras pancartas y manifestémonos proclamando bien alto y claro: “¡Fuera reediciones mierder!”, “¡No más explosiones nucleares!” “Contra la reedición ¡reimpresión!” “¡Vivan Epi y Blas! ¡Fuera Nuclear Blast!”… Porque, en serio, es infame que un trabajo como éste no tenga una reimpresión con su portada original desde 1994 (¡!) y que el resto de reediciones remasterizadas se basen en la de Nuclear Blast del año 2000, sin librillo ni letras de las canciones, solo una hoja con una escueta frase que alguna vez suponemos dijo el Sr. Johnsson. Para colmo, la portada, tanto de éste disco como de Of Darkness.... y de Symphony Masses: Ho Drakon Ho Megas, del paquete de The Early Chapters Of Revelation es exactamente la misma cambiando solo el color de la estrella de Qliphoth (también conocida como “star of Seth”). Y aún con todo, se dignan en “regalarnos” cuatro versiones demo cuyo único interés son las variaciones en las liricas fruto del desajuste inicial de las primeras versiones de los temas. Todo ello hace que el disco se extienda innecesariamente hasta los 70 minutos, algo que deriva en una tediosa reproducción completa del aporte.

A pesar de su juventud, Therion se proyecta desde sus inicios como una banda inquieta y creativa sin perder la fuerza y misantropía visceral propias de su edad. Algo que me reafirma en la creencia de que realmente en éste nuestro metal existen dos tipos de artistas: los unos, de retaguardia, los que viran siempre allá donde insuflan los vientos de Njörðr, dejándose arrastrar por la marea de las tendencias de moda; y los otros, aquellos artistas de vanguardia, los que se arriesgan, experimentan, crean tendencia y marcan su propio camino. Así que queda claro en cuál de aquellos queda englobado Therion. Entiendo que tal vez a algunos nos dé vergüenza ajena ver al Christofer Johnsson de nuestros días con su sombrero de copa, sus gafitas redonditas y su traje de corte decimonónico, pero pocos, muy pocos, artistas pueden mirarte desde lo alto de la atalaya mientras te aferras al precipicio y clamar:

“¡Yo soy tu padre!”

Oskar Forss - Batería
Peter Hansson - Guitarra, bajo,teclados
Christofer Johnsson - Guitarra, bajo, voces
Magnus Eklöf - Guitarra principal (Temas 3 y 4)
Fredrik Lundqvist - Voces (Temas 4 y 9)
Anna Granqvist - Voces (Temas 4 y 9)

Sello
Active Records