Thanatos - Realm of Ecstacy

Enviado por Cuericaeno el Jue, 17/04/2014 - 01:29
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1. And Jesus Wept (6:03)
2. Tied Up, Sliced Up (3:16)
3. Realm of Ecstacy (3:28)
4. Mankind's Afterbirth (5:09)
5. In Praise of Lust (4:17)
6. Perpetual Misery (4:01)
7. Human Combustion (4:21)
8. Reincarnation (2:26)
9. Terminal Breath (6:34)

Pestilence, Gorefest, Asphyx, Sinister… Sin necesidad de ser un fiel rival de lo venido de Escandinavia, Holanda fue muy buena exportadora de Death europeo, sabiendo de alguna forma estar a la altura al provenir de ella grandes monstruos del género como los citados anteriormente. Pero en el tintero nos dejábamos una pieza clave, la primera banda extrema de los Países Bajos, los brutales Thanatos.

Contaba su líder fundador Stephan Gebédi que entre el ’90 y el ’91, durante la presentación de su álbum debut que fue su clásico Emerging From the Netherworlds, entre show y show la banda fue escribiendo el material para su siguiente disco. Volvieron a Alemania y, aunque llevaban semanas sin ensayar se metieron en el estudio. Las sesiones fueron tan espontáneas por decirlo de alguna manera que Remo grabó en un solo día todas sus pistas de batería. El resultado está ahí, que no está nada mal, y si no dedicaron demasiado tiempo a la grabación sí emplearon más del mismo en el proceso de mezcla según palabras del líder. Aunque él hoy se reconoce demasiado monótono al micro, yo veo que Gebédi estuvo certero en lo que tenía que ser y cómo debía sonar esta segunda entrega de la pútrida saga Thanatos, que tras su aclamado estreno, definitivamente ya volvían con la metamorfosis completa, despojados de esa hibridación Death-Thrash con la que se dieron a conocer para pisar con más confianza la senda del Death Metal, con todas sus letras y toda su fétida enjundia.

El segundo vástago de los de Rotterdam se llamaría Realm of Ecstacy, y como apunte mínimamente curioso por ahí nos encontraremos ese ‘ecstacy’ bien como yo lo he escrito o como ‘ecstasy’, con ‘s’ (que es como se escribe esa palabra), ya que lo que ocurre es que el dibujante al que le encargaron la portada, que era más de colorear sin salirse que de la ortografía y esas cosas de niños grandes, cuando “talló” el título del disco en el dintel de ese portal de piedra que cruzan los macarras del artwork, se confundió y puso ‘ecstasy’ con ‘c’ (su bronca se llevaría). Para mí en este caso ese “ecstacy” debe ser y será como reza la carátula, con ‘c’ de ‘cueva’ y de ‘costra’, pues siempre dije que en lo de bautizar al disco la portada es la máxima autoridad, es la que manda, bien con erratas o sin ellas. Podríamos abrir un debate sobre ello, lo que pasa es que deberíamos estar muy aburridos para hacerlo.

Poniendo a funcionar el disco, esa entrada tan primitiva y terrorífica del inicial And Jesus Wept nos prepara de cine para lo que acontecerá en los próximos cuarenta minutos, ese preludio tan ritualista con esa marejada de timbales y esos gritos dando “ambiente” dispararán la primera salve. Este primer corte nos devuelve a los Thanatos cavernosos de siempre, con esa praxis que no es ni demasiado tosca ni demasiado técnica, sino que domina el equilibrio perfecto que necesitaba el Death clásico, el que abre tumbas, para que muestre sus más primigenias facciones.

Los musculosos cortes de Tied Up, Sliced Up son magníficos, como púgiles en continua defensa-ataque, noqueándonos las guitarras con esos resortes tan propios del estilo y que Thanatos trabajaban tan bien. Y ya que hablamos de cortes, los que talla a machota el inicio de Mankind's Afterbirth son de órdago, ese rocoso strumming y sus múltiples formas de moler nuestras sienes. Pero no nos saltemos el tema-título, que tiene su importancia más allá de ser la canción que da nombre al trabajo, con esos tan metálicos adornos del bajo de Ed Boeser en esa parte tan Doom, que no es la única reminiscente de esa rama cuando recordamos a In Praise of Lust, donde los aquí confesos “sirvientes de Lilith” nos alternarán espesísimas lentitudes con las sacudidas propias del género Death.

Adictivo el riff de cerca del final de Perpetual Misery, aunque no como los que presenta de forma más trabajada Human Combustion (lindo título) alrededor de su primer minuto. Después todo es una grata salvajada que no da tregua ni cuando baja marchas para recibir el solo de Erwin, el artífice de prácticamente todos los punteos del trabajo. Muy aconsejable buscar este tema en su versión de pre-producción, pues las partes lentas, sobre todo las primeras, adoptan una profundidad abismal. Y es que el Death, cuanto más crudo más bien sabe.

De Reincarnation adoro su taladrante riffeo, impagable en sus distintas manifestaciones, o la tenebrosa parsimonia de Terminal Breath, páramos que no impiden que en algunos instantes vivamos terremotos al más puro estilo old school, aunque casi toda ella viene a ser el perfecto peregrinaje al cementerio de elefantes para terminar esta obra con el deforme pero solemne gigantismo que merece. Y de vuelta a la tumba a descansar.

Si bien no goza del interés que merece al lado de la alargada sombra de su predecesor, Realm of Ecstacy (sí, con ‘c’) es el disco más Death de los dos, dos que son los únicos que conforman la etapa clásica del combo antes de su retorno en el año 2000, y por ello dos caras en materia de estilo que ambas son imprescindibles, bien si quieres disfrutar de los Thanatos más thrashers o, en este caso, los más deathers. En la variedad está el gusto, aunque en este caso, sobre la mesa el líquido en las copas siempre será el mismo, la sangre que baña ambas portadas, la del barco sobre la catarata y la del portal de la eterna errata.

Visiten el Reino del Éxtasis, no tiene pérdida.

Stephan Gebédi: Voz, guitarra rítmica
Erwin de Brouwer: Guitarra solista
Ed Boeser: Bajo
Remo van Arnhem: Batería

Sello
Shark Records