Testament - Titans of Creation

Enviado por GLaDOS el Sáb, 25/04/2020 - 07:43
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1. "Children of the Next Level"
2. "WWIII"
3. "Dream Deceiver"
4. "Night of the Witch"
5. "City of Angels"
6. "Ishtar's Gate"
7. "Symptoms"
8. "False Prophet"
9. "The Healers"
10. "Code of Hammurabi"
11. "Curse of Osiris"
12. "Catacombs"

En Vivo en Tokyo (Grabación en directo en el Tsutaya O-East en Shibuya, Tokyo, Japón en Febrero 20, 2017.)

1. "Brotherhood of the Snake"
2. "Rise Up"
3. "Disciples of the Watch"
4. "The Pale King"
5. "Practice What You Preach"
6. "The New Order"
7. "More Than Meets the Eye"
8. "Dark Roots of Earth"
9. "Stronghold"
10. "Into the Pit"
11. "Over the Wall"
12. "D.N.R. (Do Not Resuscitate)"
13. "3 Days in Darkness"
14. "The Formation of Damnation"
15. "Alone in the Dark"

Tras un regreso luego de nueve años de coma creativo con un The Formation of Damnation, TestAmenT, lejos de mostrarse exhaustos y faltos de ideas, se ponían a la altura de combos con los que regularmente eran comparados y vistos como el hermano pequeño como consecuencia de entrar relativamente tarde en el panorama Thrasher, y es que con tanto clásico editado para entonces, debutar en el ’87 los hizo parecer como unos más de los tantos que llegaron tarde a la fiesta. Sin embargo, pelotazos como The Legacy y The New Order los hizo ganarse un lugar en el podio de lo mejor del Thrash Americano por méritos propios, siendo clásicos que podrían ponérsele al tú por tú a cualquier cosa parida por bandas como Slayer o Metallica - al menos en calidad, que no necesariamente en influencia- en esa época.

Estando lejos de “El Big Four” en cuanto a popularidad y ventas, y compartiendo estatus con grupos como Exodus, Death Angel y Overkill, La Reunión en el 2008 les volvería a poner en la mira de los fans del género -aunque es verdad que el álbum estaba por debajo de The Gathering (para muchos -dentro de los que me incluyo- su obra cumbre al lado de sus dos primeros CD's)- continuando con Dark Roots of Earth, en donde bajaban el listón para fulminar con The Brotherhood of Snake, el cual sorprendió a muchos con su osadía al mirar -y no discretamente- al pasado con una calidad que rozaba la perfección de su placa del ’99 (con portada rojiza y serpientes incluidas).

Después de estos tres discos -alguno más mejorable que otro- lanzados en períodos de cuatro años cada uno, anunciaban la grabación de otro nuevo Long Play para 2020, noticia que puso nervioso a más de uno, puesto que la hazaña de repetir la cuota de inspiración alcanzada en 2016 sonaba a cuento chino. Y el caso es que no sólo han compuesto un material de Thrash excelente -y que creo que será inalcanzable por varios años- sino que también han sido capaces de igualar a una de sus mejores obras 21 años después de parirla, utilizando los mismos elementos que los han caracterizado a lo largo de su carrera, con el añadido de algo de melodía y algunos toques extremos.

Adentrándonos en el disco, Titans of Creation es un álbum sin muchos miramientos y directo, que te deja con la boca abierta hasta el suelo desde la primera escucha. Tanto, que vuelves a el como no creyéndote lo que lo acaban de procesar tus oídos, en donde no se puede destacar a ningún músico por encima del otro y en donde todos los temas suenan igualmente inmejorables. Se siente como si fuera una re imaginación de las mejores ideas de sus tres placas previas, pues están los riffs galopantes que la dupla Skolnick y Peterson han desarrollado desde la vuelta del grupo, los interminables y complicados solos, las omnipresentes líneas de bajo de Steve y los difíciles patrones de esa pieza de relojería que es el kit de Hoglan.

Hay que decir que es interesante la manera en la que funciona la base rítmica, con unos Gene y Giorgio que se sienten más comedidos, a la vez que más inteligentes y experimentados a la hora de tocar. No es que se hayan vuelto simplones, sino que a primera instancia se nota una ausencia de secciones que tengan una excesiva complejidad (considerando el nivel que estos dos tipos tienen a estas alturas) evitando el lucimiento personal y eligiendo complementar a sus colegas.

De esta manera el grupo consigue sonar compacto -sin dejar de lado su personalidad ominosa- llenado los vacíos instrumentales que dejan las guitarras (la sección final del primer track) y revistiéndolas cuando así lo requieren (el inicio de “WWIII") sin dejar de lado en ningún momento la técnica impoluta. Aquí debo aclarar que si bien acabo de decir que se evita la excesiva complejidad, me refiero a que la sigue habiendo, pero la banda juega a un nivel de entendimiento musical tan elevado que nada suena fuera de lugar, ni gratuitamente interpretado, sino naturalmente fluido y orgánico. Es la técnica al servicio de las composiciones, y no al revés.

Por su parte, el trabajo de guitarras es también otro paso adelante en la carrera de TestAmenT, entregándonos incontables riffs igual de buenos -pero muy diferentes- que los de sus etapa clásica, incluso rizando el rizo a cuotas insospechadas. Hay espacio para arpegios, power chords abiertos, dive bomb’s, shredding imposibles, riffs rapidísimos, digitaciones desgasta ligamentos, algunos punteos a velocidad bastante elevada y una inventiva inagotable para integrar todos estos recursos uno detrás de otro sin saturar en ningún momento.

Esta orgía instrumental podría dejar demasiado empequeñecido a Billy si este no hubiese mejorado para adaptarse al difícil trabajo que significa estar al frente de una panda de músicos tan virtuosos, por lo que ha hecho lo más inteligente y natural, que no ha sido otra cosa más que quebrarse la cabeza para sorprendernos en cada tema sin perder su identidad o entregarnos cosas extrañas. Ha conseguido que los tracks no se sientan igual de fieros en el hipotético caso de que fueran instrumentales.

Con todas estas virtudes el combo logra que cualquier atisbo de repetición y falta de ideas sea inexistente, significando el trabajo más variado del grupo, en donde hay lugar para temas plenamente Groover’s / Thrasher’s ("Children of the Next Level", “WWIII", "Dream Deceiver" y "False Prophet") otros un poco menos rápidos y más extremos con Chuck haciendo gala de su portentosa voz ("Night of the Witch", "The Healer" -en esta con Gene a ritmo de apisonadora- ) algunos ralentizados (para los estándares del disco) en donde Di Giorgio y Hoglan están que se salen ("City of Angels" -con Billy en registro limpio y mesiánico- "Ishtars Gate", “Symptoms" y "Code of Hammurabi" -genial el bajo con phaser de Steve-) una especie de outro (“Cataboms", que pienso que habría sido mejor que abriera el disco, pues como cierre queda extraña) y el tema más atípico del disco “Curse of Osiris” de ritmo nervioso, algunos blast-beats y un Chuck Billy explorando su registro rasgado agudo. Toda una sorpresa.

La producción también es de las mejores que haya recibido un disco de la banda (sino es que es la mejor que hayan tenido) -y cómo no viniendo de la mano de Andy Sneap y los propios Billy y Peterson- con todo en su sitio, sonando moderna pero letal, sin ningún miramiento o atisbo por sonar old-school y con el bajo de Steve inundando la mezcla. Esto beneficia bastante a la percepción general de la placa, pues es lo que demanda un conjunto de tracks tan brutales y maliciosos. Definitivamente la experiencia no sería la misma si alguien más hubiese estado al mando de las consolas.

Una cosa que vale la pena mencionar es que la versión nipona de lujo incluye un disco extra de temas en vivo grabado en Japón en el año 2017 que está muy bien a modo de curiosidad y que seguro le hará bastante gracia a los que les guste el material en vivo. Estos 15 temas no es que sean el mejor registro en directo de la banda, pero sí que están bastante bien, y el setlist es muy completo, abarcando hasta algunos temas de su álbum del 2016.

Así que en definitiva estamos ante un material discográfico que podría ser un equivalente a lo que fue un Tempo of the Damned pero de esta nueva década. Todo un hito del Groove / Thrash que seguirá dando de que hablar en los años venideros y que deja un poco en ridículo a la competencia. Me da a mí que los otros intérpretes del género tendrán que trabajar el triple para siquiera encaminarse a lo que TestAmenT han conseguido aquí. Cinco puntos altísimos para los Titanes del Thrash.

Chuck Billy – Voz, producción.
Eric Peterson – Guitarras rítmica y líder, voces, producción.
Alex Skolnick – Guitarra líder.
Steve Di Giorgio – Bajo.
Gene Hoglan – Batería.

Sello
Nuclear Blast.