Ted Nugent - Ted Nugent

Enviado por El Marqués el Sáb, 12/07/2014 - 00:20
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1. Stranglehold
2. Stormtroopin'
3. Hey Baby
4. Just What the Doctor Ordered
5. Snakeskin Cowboys
6. Motor City Madhouse
7. Where Have You Been All My Life
8. You Make Me Feel Right at Home
9. Queen of the Forest

Los seis primeros discos del odiado Ted son tan buenos y tan míticos como los de Black Sabbath, Aerosmith, Uriah Heep, los Ramones, o cualquier institución rockera que os venga a la mente. “Cat Scratch Fever”, “Free for All”, “Weekend Warriors”, “State of Shock”, “Scream Dream”…todos ellos bocanadas de fuego de un dragón que a cada zarpazo contra el mástil de su guitarra arrasa con todo lo que se le ponga por delante.

Por aquello de encuadrar su carrera en décadas, parece como si cuando grabó el “Nugent” en 1982, y de ahí en adelante, ya nada hubiera vuelto a ser lo mismo. Es un caso parecido al de KISS, tres primeros discos maravillosos aunque iniciáticos, un directo legendario, otros tres trabajos en la misma línea pero demostrando mayor madurez, mayor conocimiento de los entresijos del negocio con cada lanzamiento, un nuevo live álbum tan bueno como el anterior, y a partir de ahí los mil y un devaneos y acercamientos a otros estilos. Que si, que ya nunca sería lo mismo, pero lo que en su momento se podía considerar indefinición, con el tiempo ha quedado como la cosecha de unas bandas que podían con todo y no conocían rival. De hecho, es el rodaje que les sirvió para adquirir una preparación que hace que en pleno 2014 sigamos pendientes de cada paso que dan.

A escasas semanas de que el viejo Ted nos regale un nuevo trabajo en estudio, el primero desde aquel gamberro “Love Grenade” de 2007, este es un momento tan bueno como cualquier otro para recordar el debut del kamikaze de Detroit, que ya había dado buenas muestras de su talento junto a los Amboy Dukes durante años, y que se presentó en sociedad como artista en solitario en 1975 al publicar el homónimo “Ted Nugent”, arquetípico ejemplo de su visión del rock and roll, una desenfrenada orgía de trallazos guitarreros directos, lejanos al tinte psicodélico de su primera banda, con voces y ritmos desbocados, que tan pronto acercaban su sedienta garganta a las fuentes del boogie rock, como del rhythm blues o el southern rock, customizado todo ello con la esencia de ese proto heavy metal con barniz punkarra que le llevaría a convertirse en uno de los entertainers más célebres de la escena.

Por mucho que todo dios le asocie hoy día con un pirado integrante de la asociación nacional del rifle, por mucho que se le vea como el amigo íntimo de pistoleros retrógrados como el difunto Charlton Heston, este es un tío que cuando vino a España por primera vez en los 80, se interesó por la incipiente escena rockera local, y manifestó su preocupación ante la escasa infraestructura que teníamos entonces por aquí. Es decir, que en su mente no estaban ni Ronald Reagan ni el Partido Republicano ni las rutas aéreas para bombardear a los árabes al estilo Nelson Muntz, sino el legado de Muddy Waters, Chuck Berry, y los grandes de la escena Soul de Motown, que él había conocido de cerca como buen hijo de la escena de la ciudad de los Motores, al Noroeste de los Estados Unidos.

Y quien quiera quedarse con su imagen de cazador fascista e hijoputa, mejor que le eche humor al asunto, y rescate el Dvd que editó hace algunos años en que iniciaba disparando con su escopeta contra un kit de teclados, “los grandes enemigos de un guitarrista”, en sus propias palabras.

Si eso no es rock and roll, no sé qué puede serlo. “Ted Nugent”, del 75, no es un caso de debut incendiario al que siguen discos más discretos; tampoco el lanzamiento entusiasta y verderón de una banda llena de errores que irá puliendo en el futuro. Es su primer álbum en solitario pero podía ser el tercero, el cuarto o el quinto, porque en todos ellos mantiene sus señas de identidad y suena igual de bien. Se recuerdan los temas que incluyó en el “Double Live Gonzo”, pero de la primera a la última canción son intemporales, y suenan a gloria, aunque el momento emblemático por excelencia siempre será la exuberante jam que se monta él sólo con su guitarra, doblándose en un encendido climax de éxtasis rockero, en la mítica “Stranglehold”, un clásico que ha seguido interpretando hasta nuestros días, junto a las eternas “Motor City Madhouse”, “Stormtroopin´”, “Just what the Doctor Ordered”, y demás.

Y como joyita a rescatar esa gran “Queen of the Forest”, purísimo y exaltado acid turbo rock 70´s, en la que sentimos al Ted que irrumpía en los escenarios colgado de lianas dispuesto a arrasar con todo. Me gustaría que prestarais atención a este documento de imprescindible valor histórico, porque no tiene desperdicio:

http://youtu.be/pEwy9WiEXPw

Ted Nugent: Guitarra, Voz en Track 6
Derek St. Homes: Voz, Guitarra Rítmica
Rob Grange: Bajo
Cliff Davies: Batería

Sello
Epic