Tank - This Means War

Enviado por Witchfyre el Lun, 30/09/2019 - 00:42
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Pido disculpas de antemano a todos los “diehards” del Filth Hounds of Hades pero, para mí, el estatus de banda legendaria de Tank viene por lo ofrecido en este This Means War y el siguiente Honour and Blood, y no tanto por el icónico debut de 1982. No tiene nada que ver con que el canino LP no me guste, más bien es una cuestión de pura afinidad personal. Conecto mucho mejor con la intensidad metálica de estos dos álbumes que con el alma rockera del debut y del también recomendable Power of the Hunter. Curioso dato teniendo en cuenta que lo habitual es que encuentre mucho más interesantes los primeros ofrecimientos de estas bandas de la NWOBHM y no tanto las obras en las que sucumbían a las modas que los circundaban y prostituían su sonido en aras del éxito o la simple vigencia artística.

Tras esa dupla de 1982 (¡qué no hay ni seis meses entre ambos, vaya huevos tenían estas bandas de los 70 y 80!), incorporan a Mick Tucker y todo se vuelve más grande, ambicioso, épico y vehemente. La actitud rockera sigue estando ahí, pero cede el paso a una auténtica apisonadora de puro heavy metal a base de inolvidables riffs, melódicos solos y memorables estribillos. Un futurista teclado abre fuego para esa monstruosidad de ocho minutos y medio que atiende al nombre de Just Like Something From Hell. ¡Joder, es sencillamente extenuante! Y lo mejor es que no le sobra ni un segundo. Con muy pocas canciones tengo esa sensación de ir a tope durante todo su metraje y quedar absolutamente exhausto. El riff principal sigue siendo deudor de esa identidad macarra tan “motörhediana”, pero llevado a una grandeza de épicas proporciones, y la sencillez del estribillo, donde cada guitarrazo esta puesto en su sitio, es embaucadora. Menudo comienzo.

Hot Lead, Cold Steel pisa el freno, pero no rebaja la calidad de forma notoria, ahora bien, el tema título es estratosférico. Ese riff, por favor. Es una auténtica locura, una mezcla de actitud, melodía, sencillez y pura creatividad. Esta es la gran aportación de Tank al mundo del heavy metal, esa innegable habilidad para resumir que significa esta música en apenas cuatro acordes. Filth Hounds of Hades y Power of the Hunter eran divertidos, agresivo y rockeros, pero ninguno de los temas allí contenidos resuena en mí de esta forma como si de un eco interminable se tratase. ¡Y qué solo, qué estribillo! Algy Ward puede, y debe, ser de lo cantantes mas limitados de su generación, pero la convicción con la que vocifera esa arenga guerrera es envidiable. No voy a rellenar un párrafo completo con adjetivos calificativos. Si ya lo han escuchado, saben de que hablo. Si no, no saben lo que se están perdiendo. Y por si fuera poco, Laughing in the Face of Death. Otro riff mastodóntico, más solazos y otro estribillo antológico. ¡Bravo señores Brabbs y Tucker, que bien lo hacen y que fácil parece!

Si la cosa continuase de esta forma, no bajaba esto de los cinco cuernos ya que estos cuatro temas son sencillamente apabullantes. Una demostración de poder que sí, debio recibir más atención. Pero era complicado mantener este ritmo y las canciones de los paréntesis no lo hacen. No es que (If We Go) We Go Down Fighting y I (Won't Ever Let You Down) sean ni remotamente malas, pero no están a la misma altura, cosa que no era difícil. Mas tontorronas y rockeras, pero sin la mala leche de un Shellshock o un Turn Your Head Around, bajan el nivel de intensidad del comienzo. Afortunadamante el broche de oro no puede ser mejor con Echoes of Distant Battle (¡qué puto don tenían estos tíos para titular los temas!), que nos devuelve a la intensidad épica del primer cuarteto con ese colosal “riffaco" cerrando este notabilísimo trabajo como se merece.

No sé hasta qué punto la entrada de Mick Tucker tuvo una influencia directa en la enorme evolución de Tank, pero es muy fácil deducir que esa versatilidad que aportaban las dos guitarras fue clave, al menos, para su enriquecimiento musical. Siempre hablamos de las grandes parejas de la historia, Tipton/Downing, Murray/Smith, Denner/Shermann... Pero la habilidad para intercambiar solos de Brabbs y Tucker, como si de dos pújiles enrabietados se tratase, es digna del mejor combate por el campeonato de los pesos pesados.

This Means War cambió para siempre el sonido de Tank, aunque no tuviese tanta continuidad a lo largo de la década como a muchos nos gustaría. Eso sí, pavimentó el suelo, mejor dicho, arrasó con todo a su paso para el siguiente golpe que sobrevendría sólo un año después, Honour and Blood, que ayudó a cimentar el legado de la banda por años venideros. Legado clave para el desarrollo del speed y thrash a lo largo de los 80 y que Mick Tucker y Cliff Evans se están encargando de arrastrar por el fango, mientras el pobre Algy Ward continúa grabando trabajos desde un estudio casero. Una pena porque hubo un día en que está gente funcionaba al unísono como el más devastador de los ejércitos. Cuatro cuernazos como cuatro misiles tierra-aire. ¡Esto es la guerra!

- Algy Ward: bajo y voces
- Peter Brabbs: guitarras
- Mick Tucker: guitarras
- Mark Brabbs: batería

Sello
Music for Nations