Tallah - Matriphagy

Enviado por Dieguitoacdc el Lun, 05/10/2020 - 15:49
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[redacted]
No One Should Read This
Kungan
Overconfidence
Placenta
L.E.D
The Silo
We, the Sad
Too Quick to Grieve
Cottonmouth
Murder Seed
the borderline of pain
Red Light

Se me ha antojado empezar la semana presentando en sociedad a un grupo que, personalmente, me ha gustado muchísimo y al que auguro un futuro grande. Hablo de los americanos Tallah, grupo formado por Max Portnoy, hijo del mismísimo Mike Portnoy de Dream Theater (de tal palo tal astilla como veréis), el peculiar Justin Bonitz a la voz, así como la fenomenal base de guitarra y bajo que conforman Derrick Schneider y Andrew Cooper (guitarra y bajo respectivamente).

Su estilo sonoro, basándome en lo escuchado en este álbum, me gustaría definirlo como Nu-Core ya que encuentro numerosas referencias al Metal noventero tras estas canciones. “Matriphagy” es el curioso título (como muchos sabréis, la matrifagia es la acción por la cual una madre es devorada por sus hijos) de este primer, y suculento, LP que comienzo a analizar ya mismo.

Tras la mística introducción “[redacted]”, las hostilidades de verdad comienzan con los baquetazos de Portnoy junior que dan la bienvenida “No One Should Read Is” y su propuesta de Nu con numerosos matices de Hardcore. Bonitz, desconocido para la mayoría, se presenta en sociedad jugando con agudos e hirientes gritos que, personalmente, me encantan. La guitarra y el bajo van ganando presencia con el paso de los segundos, llegando a derivar en alguna ocasión en pequeños “breakdowns”. Prometedora banda, ¿no? Pues si todavía te queda alguna duda al respecto, espera a escuchar “Kungan” y su despliegue de guturales con grandes dosis de instrumentales corrosivos y con especial fuerza en la batería (¡qué bueno es Max!). Aquí entran más en juego los efectos de DJ propios del Nu.

La cosa no para de mejorar, o al menos mantener el nivel, con “Overconfidence” y su sólida combinación de riffs muteados y un omnipresente bajo que cabalgan tras una pieza de batería de locos. Una vez más resulta necesario destacar lo que Bonitz vuelve a hacer con el micrófono, desgañitándose al mismo tiempo que parece dramatizar durante otras líneas vocales. Simplemente espectacular lo que el grupo ha mostrado hasta este momento de la escucha.

Si no recuerdo mal, “Placenta” fue la primera canción que llegó a mis oídos de este grupo y que suena fiel a los cánones del Nu-Metal. Tema accesible dentro lo que llevamos escuchado y que sigue convenciendo.
Junto a “Overconfidence” es probable que “L.E.D.” y “The Silo” sean los mejores sencillos lanzados. El primero podría definirse como una dosis de Metal con claro regusto a Korn, pero con esa voz tan personal de Justin que le da una personalidad propia. Curiosos los efectos de distorsión que aparecen en algunos instantes sobre la batería de Max. Por otro lado, la otra composición suena dura, aunque también algo más accesible (lo veo tal vez más en una onda propia de los más contemporáneos Slipknot por instantes).

Un ritmo más explosivo reinará en “We, The Sad”. Que esa introducción algo melódica no os engañe, porque Tallah vienen con especial fuerza en un corte lleno de agudos (el primer grito de Justin es pura fantasía) y que con el paso de los minutos va creciendo en lo que a demolición se refiere. Aquí sí que emerge un monumental breakdown que hará las delicias de todo metalero. Muy en la onda también encontraremos la fresca, aunque peligrosamente hiriente, “Too Quick To Grieve” (los amantes del extremo van a sonreír de lo lindo). En esta ocasión tengo que rendirme ante la guitarra, la batería y los acongojantes guturales.

“Cottonmouth” no llega a los tres minutos y se presenta como un auténtico terremoto sónico que hará sangrar tus oídos sin piedad. Por otro lado, la batería de un demencial Max Portnoy liderará otra pieza nacida de la rabia como es “Murder Seed” (ese juego de pedales es pura fantasía). El desenlace final llega de la mano de “Red Light”, antes precedida por la breve pieza instrumental “the borderline of pain” (nada que destacar de esta última), y su curiosa pista vocal en la que Bonitz termina de cuajar una grandiosa interpretación con ciertos tintes dramáticos, mientras en la base instrumental es Max quien se lleva el gato al agua.

Aunque del conjunto de músicos sean Justin y Max quienes atraen más atención, hay que tener muy en cuenta a los otros dos miembros de Tallah ya que su presencia es más que necesaria para que el resultado final sea tan bueno como este “Matriphagy”, una carta de presentación más que convincente para una banda que está llamada a seguir creciendo en los años venideros. Este Nu-Core tan personal que tienen me ha dejado realmente satisfecho.

¡4 cuernos altos!

No One Should Read This

Overconfidence

We, The Sad

Justin Bonitz: Voz
Max Portnoy: Batería
Derrick Schneider: Guitarra
Andrew Cooper: Bajo

Sello
Earache Records