Taake - Noregs Vaapen

Enviado por Hammer el Vie, 03/04/2015 - 10:51
3385

1. Fra Vadested til Vaandesmed (06:47)
2. Orkan (06:17)
3. Nordbundet (05:25)
4. Du Ville Ville Vestland (06:51)
5. Myr (05:35)
6. Helvetesmakt (05:37)
7. Dei Vil Alltid Klaga og Kyta (10:16)

No puedo venir hoy a decir que los metalheads no somos nostálgicos; si algo nos diferencia de los que gustan otros géneros es el gozo y amor que tenemos por la música de otros tiempos. Tenemos la creencia que todo tiempo pasado fue mejor y en muchas ocasiones no nos equivocamos, hay bandas que adoramos que llevan décadas sin publicar un trabajo decente y otras que llevan sacando el mismo álbum durante años (pocos como AC/DC o Motörhead lo han hecho bien, pero eso es otra historia). Por eso parece increíble que en un género tan grande como el black metal haya una banda que actualmente pueda mirar por encima de las otras y publicar un álbum que sea atemporal, un disco que a pesar de la época de su lanzamiento pertenezca a otra línea de tiempo. Espero no ser malinterpretado; hay nuevas bandas de thrash, death o black que intentan sonar como en los ochenta o noventa y más que demostrar originalidad solo se vuelven una especie de copia absurda de otras bandas. ¿Por qué querría escuchar yo algo que suena a Swallowed in Black si puedo escuchar Swallowed in Black? ¿Por qué quiero escuchar algo que suena a Pure Holocaust si puedo escuchar realmente Pure Holocaust?

Todo el mundo sabe que el black metal de mejor factura y composición fue el desarrollado en tierras escandinavas allá en la década de los noventa. Sabemos que la escena noruega se convirtió en el mayor acontecimiento musical del país y que no pocas bandas pasaron de ser unos completos desconocidos a moverse con los grandes del movimiento metalero no precisamente por sus composiciones sino por un trasfondo que nada tenía que ver con la música en sí: el Inner Circle, Euronymous y sus amiguitos, quema de iglesias, escándalos judiciales, letras satánicas, paganas, vikingas y astrales. Eso es el black metal señores. O al menos eso fue.

Durante años la escena se ha llenado de bandas y discos que realmente no aportan nada al negro universo metalero, solo ayudan a sepultar el nombre de lo que alguna vez fue el terror del movimiento. Hay numerosos discos tan repetitivos e intrascendentes, bandas que no se acercan ni de lejos a lo que alguna vez gente como Emperor, Enslaved, Arcturus, Mayhem, Burzum, Darkthrone, Thorns (incluso Gorgoroth o Satyricon en sus inicios) aportaron a la escena blacker. Yo no pido quema de iglesias, ni asesinatos a tus camaradas, no pido crucifixiones en vivo ni escándalos públicos, pido una mediana cuota de originalidad, esa originalidad que lamentablemente se está perdiendo. Y con sinceridad puedo decir que bandas como 1349, Keep of Kalessin, Tsjuder, Carpathian Forest, han venido publicando discos que en mi opinión no aportan mucho a la escena, quedan en el olvido, en la caja de los recuerdos metaleros y pocas veces volvemos a encontrar de nuevo su fría presencia. Vamos, lo último de Mayhem tampoco está mal pero de lejos será igual a sus discos de antaño, incluso Chimera parece una obra maestra si nos ponemos en plan hijo de puta.

Así es como en el 2011, llega Noregs Vaapen. No es la placa salvadora de la escena ni convertirá de nuevo el black metal en el fenómeno cultural que fue en 1992. Pero puedo poner la mano en el corazón y decir sin miedo que es probablemente el mejor disco de black metal de los últimos diez o quince años. ¿Será apresurado?, ya lo veremos. Taake tiene discos muy buenos y otros que si bien no dan pena, no dejan el listón muy alto. No hace falta mencionar que precisamente Stridens Hus, es en comparación a su sucesor (el disco que nos ocupa) un álbum bastante flojo.

Pero entremos en materia señores. Noregs Vaapen, traducido del nynorsk o nuevo noruego significa “arma de noruega” o “arma noruega”, tal vez una referencia al Norges riksvåpen , el escudo de armas noruego. Impresionante título porque precisamente nos encontramos ante un armamento de black metal directo, cruel y feroz. Hoest, líder solitario e indiscutible de la banda nos escupe una declaración de guerra en siete tomos, suficientes para materializar uno de los mejores trabajos en las ya casi tres décadas de la escena. La originalidad no significa tocar black metal con instrumentos no comunes (como lo escucharemos adelante) sino transmitir tu talento y tus sentimientos en un tema salvaje pero compacto, no repetir el riff blackmetalero promedio de los últimos 15 años, como lo hacen otros. Este Noregs Vaapen suena fresco pero como dije antes, te dicen que se publicó en 1993 y te lo crees.

La portada no es nada del otro mundo, ha sido común a lo largo de los discos de Taake mostrar a Hoest en cierta pose, ésta vez el infeliz nos mira con una inusual ira y extraña seriedad, memorable. Noregs Vaapen me parece la evolución natural de su anterior placa, Taake, de 2008, el cual suena menos elaborado pero muy brutal también, ya tendremos la oportunidad de hablar de esa obra en alguna oportunidad.

Pero esta bestialidad inicia con un riff de esos que quedan en grabados en tu mente como un tatuaje en tinta sangrienta. Fra Vadested til Vaandesmed (Algo así como “Del vado al desconsuelo del herrero”) abre el álbum con fuerza, black metal de buena factura. Los guitarreos se mezclan bien con unos veloces blast beat que dan paso a los berridos demoniacos de Hoest y Nocturno Culto, uno de los tantos músicos invitados en esta obra. Me hechiza el manejo de guitarras y los medios tiempos a lo largo de la canción, las líneas de bajo son sensacionales, el uso moderado del mellotron es escalofriante y ni hablar del martilleo de la batería, no pudo existir mejor pista para abrir el álbum; pocas veces se puede escuchar últimamente una pista de black metal que fusione tan inteligentemente la melodía y la severidad sin necesidad de tocar las puertas del black melódico.

La apertura de Orkan (“Huracán”) es un tenebroso riff, de esos pasajes que inhalan furia y exhalan maldad, machacón y certero, nos encontramos ante una pista que hasta la mitad no cruza los límites del black metal clásico, del black metal puro, blast beat a tope, velocidad y eficacia. Esta vez Hoest chilla violentamente en contra de las religiones semitas (“til helvete med Muhammed og muhammedanerne”: al infierno con Mahoma y los musulmanes; una clara y rabiosa crítica al programa abierto de inmigrantes existente en Noruega; Hoest despotrica acerca de sus costumbres y los señala causantes de la caída de la cultura pagana). Entrada la mitad de la canción la guitarra conduce a un destacado intermedio instrumental que introduce un nuevo riff para finalizar el tema con toda la artillería en su punto.

Nordbundet (“Ligado al norte”) empieza pesada y determinante. Con tintes de himno, mucho riffeo clásico y medio tiempo, ésta vez con la colaboración de un viejo conocido en las voces; Attila Csihar y en las seis cuerdas Radek “Lava” Nemec (guitarrista en Aeternus, Amok entre otros) quien ya participó como músico de sesión en otra placa de Taake; Hordalands Doedskvad. El medio tiempo de la canción dura hasta la mitad, porque luego se libera el caos y la velocidad con mucho riffeo afilado, blast beat y solo de guitarra incluido. Un buen homenaje al norte y cierto pellizco del culto a la muerte al que nos tiene acostumbrados Hoest, sinceramente es uno de los mejores temas de la banda, muy elaborado y con pinta de clásico indiscutible (el video no es nada del otro mundo, imágenes de la banda en vivo y paisajes noruegos durante el invierno, casi nada).

El ataque de furia continúa con Du Ville Ville Vestland (“Tu, salvaje salvaje Vestland”, Vestland es la costa occidental de Noruega, a la cual pertenece Hordaland, provincia natal de Hoest), un corte blackmetalero, correcto técnicamente hablando. Tras una larga y poderosa introducción, la velocidad no descansa y la brutalidad sónica vuelve al ruedo. Esto es así, no hay descanso ni pausas, “este acto es unilateral, vamos a martillarte la cabeza durante 46 minutos, en nombre de Satán, Mefistófeles, Baphomet, Varg Vikernes y su puta madre”. Los pasajes instrumentales son de lo mejor de la escena actual, como dije con anterioridad, Taake puede tener momentos técnicos, musicalmente bellos y elaborados y puede seguir siendo black metal de corte tradicional, poca cosa no es mis lectores. No debemos dejarnos engañar por las guitarras acústicas, los punteos y los medios tiempos; la caña continúa. Cabe destacar la colaboración de Demonaz y Ørjan “V’Gandr” Nordvik en las voces.

Myr (“Pantano”) se presenta como una de las joyas del álbum. El ataque sónico no parece dar tregua, buen trabajo a seis cuerdas y notables líneas de bajo. Es sin duda una de las pistas más pesadas del álbum, maneja tiempos y pasajes densísimos; un tema sofocante que poco deja a la interpretación, black duro y vertiginoso, hasta la mitad…

Lo que viene después de uno de los tantos cortes de Myr es algo difícil de explicar, ¿qué mierda acaba de pasar aquí? ¿Es lo que creo que es? ¿UN PUTO BANJO? ¿UN BANJO EN TAAKE? ¿BANJO EN UNA CANCIÓN DE BLACK METAL? Sí. Hoest requirió la colaboración de Gjermund Fredheim para incluir un solo de banjo en la canción. Debo admitir que la primera vez que lo escuché me pareció de mal gusto, grotesco y cacofónico; sin embargo he llegado a adorar la canción y el puto banjo hace de ésta pista uno de los experimentos más atípicos en la historia de la música extrema.

La artillería noruega sigue devastando todo a su paso; Helvetesmakt (“Poder del infierno”), grita Hoest con salvajismo para dar inicio a una cruda y densa pista, tal vez la canción más orientada al black melódico, con mucha armonía y trabajo instrumental pero sin dejar la oscuridad de lado la atmosfera que emana todo el álbum. Bjørnar Nilsen colabora con las voces y el mellotrón, dejando un aura sepulcral, el fin está cerca.

Así llega Dei Vil Alltid Klaga og Kyta (“Ellos siempre se quejarán y se lamentaran”). Un tema de poco más de diez minutos, la pista más extensa de Noregs Vaapen y una bestial forma de cerrar el álbum. Hoest no descansa torturando los oídos de los que no están acostumbrados a tal nivel de crueldad sonora. Y es que si hay algo que señalar es que el tipo se sale por los cuatro lados en lo que a batería respecta, cada tanto hace unos cortes colosales y tiene tiempos muy correctos, no solo se limita a los blast beat; un gran músico sin duda. El álbum cierra con los frenéticos solos y guitarreos a manos de Thurzur (uno de los tantos colaboradores all-star) y Hoest que desembocan en un par de pasajes muy ambient, la atmosfera densa se va apagando, la pesadilla parece haber llegado a su puto final.

Sin duda nos encontramos ante un futuro clásico de la escena. Noregs Vaapen no puede sino merecer cinco cuernos bajo mi análisis. Sé que hay muchos que no les produce una mierda escuchar Taake; respetable, pero creo que más allá de muchas cosas Hoest ha forjado una carrera con sangre y sudor. No tiene el éxito de Dimmu Borgir o la fama de Mayhem pero tiene las ganas de seguir haciendo música comparadas a las de Fenriz en Darkthrone. Sabe que poca ganancia dejará un disco de black metal puro estos días, pero aun así se las ingenia para componer y producir un álbum cada 3 o 4 años (máximo). Cinco cuernos entonces para esta placa, si nos va el black metal de antaño es un deber escucharlo, excelentes colaboradores, mucha caña desencadenada y anti-melodías que espero recordemos de aquí a cincuenta años.

(Viernes santo, santo sepulcro… ¿algo de black metal no puede caer mal un día como hoy no?)

Hoest: Voz, Guitarras, Bajo, Batería.

Colaboradores: Nocturno Culto, Attila Csihar, Skagg, Lava, Demonaz, V'gandr, Gjermund Fredheim, Thurzur, Bjørnar Nilsen.

Sello
Svartekunst Produksjoner