Suicidal Tendencies - Suicidal Tendencies

Enviado por Kaleidoscope el Sáb, 21/10/2017 - 03:58
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1. Suicide's an Alternative / You'll Be Sorry (02:44)
2. Two Sided Politics (01:03)
3. I Shot Reagan (01:51)
4. Subliminal (03:08)
5. Won't Fall in Love Today (00:59)
6. Institutionalized (03:50)
7. Memories of Tomorrow (00:59)
8. Possessed (02:07)
9. I Saw Your Mommy... (04:52)
10. Fascist Pig (01:17)
11. I Want More (02:28)
12. Suicidal Failure (02:55)

Disco completo

Agarremos las pinzas, pongámonos el caso de seguridad y el traje anti-radioactivo. “Suicidal Tendencies”…no estamos hablando de un disco solamente, estamos hablando de un ícono para una generación, uno de los pilares de la estética Skater y en definitiva, uno de los puntos más altos del Hardcore Punk. Los americanos SUICIDAL TENDENCIES ha sido una banda mayormente conocida por su etapa Thrasher/Crossover, al menos en los círculos metaleros y es lógico, pero su disco debut fue su grito de guerra más fuerte y agresivo, después de su homónimo nada jamás fue lo mismo. Esto no significa que no hayan sacado más discos buenos, al contrario, luego vendrían un puñado de discos no buenos, excelentes, pero la magia y la actitud Punk Skater iría desapareciendo paulatinamente.

Se formaron en 1981 y con sus dos primeras demos ya empezaron a hacer algo de ruido. Seguidores del sonido de bandas como MINOR THREAT, continuaron con su travesía para situarse bien arriba ¿Lo lograron? Vaya que sí. Cierto es que para 1983 el sonido que proponían no era innovador, los mismos MINOR THREAT o BAD BRAINS por citar grupos, ya habían explorado estas coordenadas, pero SUICIDAL TENDENCIES eran frescos, más frescos que una brisa de menta y eucalipto. Los americanos en pleno 1983 (mismo año del debut de METALLICA) presentaron elementos prototípicos del Thrash, siendo uno de los pioneros del Crossover. Aún estaba en estado embrionario el Crossover, sé que hay quienes ven esto como Hardcore y San se acabó, pero yo soy de los que veo algo más en “Suicidal Tendencies”.

“Suicidal Tendencies” es un álbum muy especial. Pocos, muy pocos discos, representan tan bien el desastre hormonal que se pasa por la adolescencia. Un debut que, increíblemente, te puede hacer retroceder a los mozos años del acné y la rebeldía. No estamos hablando de un disco cualquiera, del montón, es un disco realmente singular, un canalizador de la rabia pre-púber, se palpa que los chicos no saben muy bien qué diantres están haciendo y es absolutamente conmovedor y admirable. En el Punk siempre se ha hablado de la Libertad, no solo de expresión, también compositiva: de tocar como se te venga en gana, mal o bien, poco importa si se transmite el sentimiento. Este aspecto es algo que admiro profundamente del Punk, cierto es que muchas bandas se escudan tras esta ideología y hacen mierda, pero hay otras que aprovechan esa línea difusa del género, que parece casi no tener límites y hacen auténticas maravillas. El metal en cambio, es más cerrado, por otra parte, esa rigidez forma parte de la naturaleza metálica y sin ella el género perdería toda la gracia, ojo, esto no significa que en el metal no se experimente, al contrario, se hace y BASTANTE. Pero, sin poner ningún género por encima del otro, el Punk siempre ha sido el cabeza de lanza, adelantado a su tiempo, el más burro, loco, sin el menor escrúpulo ni vergüenza a la hora de soltar un maldito escupitajo en el suelo.

Es bien sabido que el Metal Extremo no sería nada sin el Punk. Si vamos a uno de los gérmenes: MOTÖRHEAD, podemos ver una notable influencia de la corriente Punk. El desarrollo del Crust Punk y Hardcore fue vital para el nacimiento de bandas como BATHORY o CELTIC FROST, grupo ALTAMENTE influenciado por CRUDE S.S. por no decir que tomaron su sonido de ahí. Y la lista sigue. El endurecimiento y radicalidad nació primero en el Punk, pero después de todo esto no es una carrera, lo importante es que el Punk y el Metal, como hermanos (algo peleones) se han enseñado mutuamente a lo largo de décadas.

Todo esto viene a matizar, la fluida libertad con la que nadan los “peces suicidas”, es algo difícil de creer, pero al escuchar “Suicidal Tendencies” se oye pura transparencia. Pocas veces he visto yo a músicos completamente desnudos. Expresan lo que son, sea una estupidez o no. La música no siente forzada, siquiera premeditada, en ningún momento. Da la sensación de que estás hablando con Mike Muir echándote unas cervezas. Hasta los gallitos le oyes, no hay nada que ocultar, ni arreglos, ni apariencias falsas, es hablar cara a cara con alguien recién despertado, despeinado: espléndido. Son escasas las veces que vemos ese lado de las personas, cuándo lo hacemos nuestra percepción cambia, la relación se hace más íntima y en general, mejora. “Suicidal Tendencies” es un elepé muy íntimo, extrae de la memoria todos esos recuerdos de los años dorados, del liceo, de las chorradas que hiciste a esas edades, de cómo pusiste chinchetas en la silla de la profesora o de aquella vez que te escapaste del colegio saltando un muro y te pilló el director al otro lado de la calle y qué decir de aquella vez que una llamativa cabellera verde llamó la atención de los profesores en una intensa persecución camino a la expulsión. Esto es “Suicidal Tendencies” y más.
Evidentemente, hay un fuerte valor sentimental y nostálgico sobre este disco, pero ello no me ciega ni me hace “inflar” el contenido del plástico, porque ESTE sonido, inexplicablemente me hubiese impregnado con su ímpetu juvenil así tuviese 50 o 60 años. Aun dejando a un lado el corazón el debut se hubiese llevado los cinco cuernos de calle porque es uno de los discos que mejor representa un género y un espíritu generacional de rebeldía adolescente: el movimiento Skater.

“Suicidal Tendencies” es mi disco favorito del Punk. Lo he escuchado incontables veces, en bachillerato lo ponía con mis altavoces y con un par de amigos cantábamos “I saw your mommy and your mommy is dead” entre carcajadas al ver las caras perplejas de los demás muchachos alrededor de nosotros. Con los gritos y gallos de Muir pasé varios de los momentos más alegres de mi vida y al final la música es un sentimiento y el valor que le otorguemos debe ser el sentimental, más allá de la supuesta “objetividad musical” porque seamos sinceros, yo puedo reconocer que equis disco de BOB DYLAN es un hito musical, una obra maestra, darle un 10.00 deshonesto para no quedar mal y listo, pero NOOOOO, de esto no se trata la música, qué hago yo con ese valor histórico si me deja más frío que un témpano o no me trae ningún recuerdo grato: NADA, NADA DE NADA. La música es una caja que abrimos, con ella creamos momentos, recreamos momentos y VIVIMOS. El arte es la puerta a la reflexión, a las entrañas de la naturaleza humana, es lo que nos diferencia de un primate o un perro, sin ella, el avance sería nulo y es triste ver como el arte hoy en día está en un estado paupérrimo, como una puta, las nuevas generaciones no saben ni para qué sirve el arte.

Podría habría hablar canción por canción, ponderar cada tema y con una fórmula, promediar la nota, pero hoy no estoy para eso ¿Cómo califico yo esto? ¿Le pongo números a mis emociones, a mis vivencias? No lo creo. No he visto al primero que diga que su viaje a Francia fue un 8/10.
Se pudiera hablar de cómo “I Shot Reagan” es una crítica atrevida al gobierno del presidente Ronald Reagan o de cómo el disco entero es una declaración de principios contra el gobierno americano muy corrosiva, sin edulcorantes, también podría destacar minutajes o canciones, pero es absurdo.

La música sirve, entre tantas cosas, para drenar. “Suicidal Tendencies” drena todo el plomo en sangre y hace sentir liviano, casi como un renacimiento. Se pudiera hablar de los datos de siempre, de que “Institutionalized” salió en unas cuantas películas y videojuegos o de que fueron uno de los primeros grupos de Hardcore en aparecer en MTV, pero poco importa, de hecho, nada importa.

“Suicidal Tendencies” se tiene que vivir, se tiene brincar, corear, transpirar, respirar. Uno de los discos más maravillosos a la hora de desconectar con las agobiantes responsabilidades esclavizantes que restan raudamente nuestros años de vida.

Uno de ESOS discos, de esos que llevas contigo, incluso discrepando en algunas cosas que predica, como es mi caso, porque esto va más allá del mensaje, es la pura libertad echa música. Si todos fuéramos libres, transparentes y sinceros, les aseguro que seríamos más unidos.

Puntuación: ¿Me están jodiendo? Creo que queda clarísima ya.

En mi cerebro llevo tatuadas las inexistentes partituras de “Suicidal Tendencies”.

Grant Estes: Guitarras
Louiche Mayorga: Bajo
Mike Muir: Voz
Amery AWOL Smith: Batería

Sello
Frontier Records