Stratovarius - Infinite

Enviado por Hawkmoon el Sáb, 22/12/2012 - 15:04
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1. Hunting High and Low
2. Millennium
3. Mother Gaia
4. Phoenix
5. Glory of the World
6. A Million Light Years Away
7. Freedom
8. Infinity
9. Celestial Dream

Los Stratovarius del 2000, los teóricos Helloween para el nuevo milenio, estaban en un punto envidiable, macho. Todo les salía de puta madre.

Desde el 95, el momento "Episode", todo había sido un camino de rosas. "Visions" y "Destiny", los continuadores, fueron celebradísimos; la banda abarrotaba shows en Alemania, Italia, España o Japón...se vivía una "Stratovariusmania".

El remate molón, ala, el acabar teniendo al mismo mánager que los jodidos Iron Maiden, Rod Smallwood, y el ser fichados por la todopoderosa Nuclear Blast. Cuesta arriba total.

Claro que la banda había sudado sangre para llegar dónde estaba, nadie les había regalado nada a los finlandeses. Premio merecido.

Tesón, calidad, carisma, "helloweenismo" (que siempre viene bien... y más en Europa), toque progre-clásico, un poco de suerte y majestuosidad junto a la pegada. Una fórmula ganadora, sin duda.

El anterior "Destiny", trabajete que ya repetía (y peligrosamente) la fórmula "Episode" (también explotada en "Visions"), acabó convertido para toda una generación, la del Eurometal, en maná divino, en credo.

Gamma Ray, Helloween, Metalium, Iron Savior, Primal Fear, Kamelot, Hammerfall o Angra, los máximos rivales para Tolkki y colegas, que también editaban movidas de cierto empaque, poco podían hacer frente a la "promesa" melódico-norteña. Los que fuímos adolescentes en la era, joder, llegamos a pensar que vivíamos algo similar a lo que vivió la generación anterior al salir los "Keeper" de los alemanes Helloween. Así de grande era el cotarro Stratovarius entonces, hermano. Portadas en Rock Hard, Kerrang, Metal Hammer... iconetes power-saltarines para toda la família.

Te entraban si eras un recién llegado... y te molaban, y al instante, solamente reconocer las molonas influencias (además de Helloween, la onda olía a Fates Warning, a Queensrÿche o a Savatage en plan más speedico-martillo) aunque fueses zorro viejo.

He aquí el octavo trabajo de la banda, esperadísimo en su momento. La transición, el gran paso, el momento en el que una banda metálica quiere abarcar más de lo que nació para soportar, se da ahora. La fuerza, el empuje total con el que la banda despegó desde los comienzos, flipa, se hará trizas ahora mismo... y toda la ilusión, la energia derramada en el camino, agua de borrajas.

Aquí la banda pasó de entregar leñota maja y se conformó con sonar a banda tributo a ellos mismos. Apalancándose justo en el momento de la verdad. Craso error.

"Infinite" (con portada del "maideniano" Derek Riggs) ya deja caer por donde van los tiros. Delfines saltando. Horroroso. ¡Un tiburón o un pulpo antes, coñes! Aún recuerdo la vergüenza que pasé al comprarlo en el Fnac. La banda ya no es una orca muerde-focas, ya no se pone a mil, estratosférica perdida, para hacerse con víctimas. Está claro que las portadas de la banda nunca fueron en plan Sodom o Destruction; poca monja en llamas y poca calavera rockera hemos visto...pero esto clama al cielo. Una cosa es ser elegantón y otra, nada metálica, es parecer un niño repelente de nueve añetes.

Moralina a golpe de riff light. "Cuida del planeta y siente el poder del Power azucarado". Mogollón de mensaje, vamos.

El estilo épico-elegantón de "Destiny", muchísimo más moñas que el taladrante Power mega-épico de "Visions" o "Episode", ya toma el control total de la situación. Metal hímnico, clónico track a track, movidones que recuerdan al pasado... pero sin sal y sin tanto fuelle.

Nos vamos a comer lo mismo que hasta el momento, que no estaba nada mal, pero sin el nivel mágico-místico-elegantón y doblebombero-asesino. Se rebaja el alcohol con agua. Demasiada, coñes. La banda pierde peso, músculo, para ganar dinero. Suerte. Otros que para subir un peldaño pierden los cojones.

Venga, sin más dilación, a saltar tras los bichejos.

"Hunting High and Low", la que más me cunde de la obra, abre con esmero, con arte. Asistimos al típico track de apertura de Stratovarius. Rollete "S.O.S" con "Black Diamond", dándole buena cera al bombo, poniéndosela dura al quinceañero recién llegado. No está nada mal. Casi trece años después de conocer el temita me sigue entrando muy bien. Un buen comienzo.

Más: "Millennium" (speedico-corera, tipicorra, muy "Paradise"), "Mother Gaia", (tostón en plan "Years Go By", aburrídisima, cansina, más larga que un día sin pan) y "Phoenix" (rollete Malmsteen en las teclas + leña "Visions" + rifferío Power bien candente... aunque recargada en exceso). Ya lo notamos. La banda ya está quemada. Lo típico que se podía esperar. Sonido parodia, vamos. Speed y buen rollete astral. A años luz de la intensidad de un "Visions".

"Glory of the World" (con rollete Hammerfall, casposo-velocista y vende-cromos, tan dulce que se te pudrirán los piños al primer bocado, que trata de ser un nuevo "Will The Sun Rise?"), "A Million Light Years Away" (mega-Queensrÿche, la más comercial de la obra), "Freedom" (más carrerones a toda mecha... pero de cartón piedra. Erre que erre con el rollete parodia) e "Infinity" (un "Kiss of Judas" de casi diez minutos, operístico, dinámico en su parcela final, con momentos para darle al mechero y con otros para resguardarse de la lluvia), letales para el amante del Power de auténtica calidad, para el buen degustador de candela mágica, ya nos dejan K.O. Del todo. Nos rendimos. La banda, que no toca nada mal, pues siempre han demostrado una calidad técnica bien molona, parece pasar de todo. Sirven platos de mierda, recalentados en el micro-ondas.

Antaño, gourmets de primera. Ahora, trabajadores de Mcdonald's (con todos mis respetos para el colectivo).

La producción es envidiable, la mejor de su historia, pero la desaprovechan preocupantemente. Stratovarius era un nombre que lo dejaba todo claro. "Strato...", por el poder de las Telecaster, el llanto metálico, la pureza villanesca del buen Speed mata-moscas; y "...varius", por el rollete del violín, el sentimiento clásico-elegantón que pocos supieron, en el momento, hacer mejor que ellos. Ahora, justo cuando menos la deben cagar, nos salen con un trabajo sin elegancia (pues todo es pura moñería) y sin potencia real de fuego (aquí solamente hay Power de saldo). Decepción total.

Si "Destiny" ya no escondía cierto amaneramiento, joder, ahora los finlandeses se ponen pelucas, rimmel y bragas. De guerreros cimmerios a curas apalancados. Qué sopor. Si "Destiny" ya presentaba fracturas, flipa ahora con el hundimiento. A nada de hacerse trizas.

"Celestial Dream", baladita de andar por casa (aunque el trabajo vocal tiene fuelle), cierra el trabajo. El título ni pintado, colega. Infinito, joder. Parece que hace milenios que le dí al puto play. Eterno, joder, se me ha hecho todo desde que comenzó.

Nunca debí de meterme, a lo Aquaman, trás los putos delfines. Un viaje que te puedes ahorrar.

Una banda que lo tenía todo para triunfar, para llenar el hueco que dejaron Helloween y Queensrÿche, alejados ya del sonido que los hizo grandes. Un disco decepcionante. Mega-decepcionante.

2 cuernos (altos) para "Infinite".

Bien tocado, bien producido, pero sin alma.

Una tragedia total. Cuatro años antes, dioses... ahora, peleles power-capullos. Vergüenza.

Una banda por la que sentí mucho...pero que trás este mazazo, a mis ojos, ya lo perdieron todo.

Timo Kotipelto: Voz
Timo Tolkki: Guitarra
Jari Kainulainen: Bajo
Jörg Michael: Batería
Jens Johansson: Teclados

Sello
Nuclear Blast