Stratovarius - Enigma: Intermission II

Enviado por Marcapasos el Dom, 07/10/2018 - 22:18
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1. Enigma (04:21)
2. Hunter (03:30)
3. Hallowed (05:53)
4. Burn Me Down (03:43)
5. Last Shore (05:33)
6. Kill it with Fire (04:52)
7. Oblivion (03:51)
8. Second Sight (04:26)
9. Fireborn (04:46)
10. Giants (05:28)
11. Castaway (04:41)
12. Old Man and the Sea (04:15)
13. Fantasy (versión orquestal) (04:24)
14. Shine in the Dark (versión orquestal) (04:27)
15. Unbreakable (versión orquestal) (04:45)
16. Winter Skies (versión orquestal) (06:00)

La historia de Stratovarius ha llevado a esta, una de las bandas más importantes del Metal finlandés, por lo más alto y lo más bajo de nuestro feudo. Cuando Timo Tolkki tomó el timón de la banda primeramente fundada por Tuomo Lassila, John Vihervä y Staffan Stråhlman en 1984 bajo el nombre de Black Water, y sobre todo con la llegada de Timo Kotipelto (actualmente reconocido como una de las voces más emblemáticas del Power Metal), Stratovarius, en esa década de los 90’ tan especial para el Metal Melódico, logró alcanzar la cima del género.

De la noche a la mañana, discos del nivel de Episode (1996) y Visions (1997) llegaron a rivalizar con otros mastodontes del –entonces joven– género, como Imaginations from the Other Side, The Time of the Oath o Land of the Free. Sin darse cuenta superarían en ventas en Japón a grupos como clásicos y consagrados como X Japan, Deep Purple y Black Sabbath y alcanzarían la fama mundial, dando conciertos a lo largo de todo el mundo y sirviendo de inspiración y vital influencia para futuras bandas de todo el planeta.

La formación liderada por Tolkki, asimismo acompañada, además de Kotipelto, por Jari Kainulainen, Jens Johansson y Jörg Michael (la mejor alineación que se haya visto en toda la carrera de Stratovarius) era prácticamente imparable. Sin embargo, como se suele decir, la única forma de derrocar a una bestia indestructible es hacer que se destruya ella misma. Destiny (1998) es un disco que supo mantener bien el tipo y defender el glorioso título ante un gigante exitoso como Visions. Por su parte, Infinite (2000), aun mostrando el acostumbrado sonido contundente y muy buenos temas de Power Metal Neoclásico, ya mostraba signos preocupantes, y la consiguiente saga Elements (2003), a pesar de ganarse el favor de un single con potencial como Eagleheart, indicaba con su pobreza que algo iba realmente mal en Stratovarius. Ya ni hablamos del homónimo Stratovarius (2005). Aquello fue un desastre del que cuanto menos se hable mejor.

¿El primer gran agravante de todo esto? El propio corazón de la banda. Aparte de un bajo nivel de inspiración cada vez más notorio y dificultades para tocar, Timo Tolkki pasaba por serios problemas de alcoholismo que, junto a la pésima relación entre los miembros del grupo, les llevó al principio del fin. Tolkki despidió a Kotipelto y a Jörg Michael, se habló con algún que otro cantante para intentar llevar el buque a buen puerto, pero no hubo solución.

En 2008, Tolkki abandonó el grupo que otrora él levantara con sus propias manos, dejando con él sus preocupaciones y sus problemas; la banda estaba definitivamente rota. Pero, ¿muerta? ¡En absoluto! Tolkki, en lugar de disolver la banda, decidió vender los derechos de autor de la marca de Stratovarius. Enseguida, Kotipelto y Johansson vieron su oportunidad de oro y hacerse a los mandos de un proyecto que debía resucitar. Y vaya si lo hizo. Con nuevo logo, un nuevo y más que competente guitarrista como es Matias Kupiainen y Polaris, su duodécimo álbum de estudio, en ciernes, Stratovarius ha gozado de todo un renacimiento que, sin llegar a saborear aquello que nos hizo sentir su edad de oro, les ha hecho vivir toda una edad de plata con todas las palabras. Los siguientes Elysium, Nemesis y Eternal corroboran el magnífico estado salud de una banda que logró resurgir de sus cenizas y vivir para contarlo.

Volvamos a atrás en el tiempo y hablemos de un disco que necesita ser, al menos, comentado. Intermission fue el título de un CD recopilatorio publicado a principios del verano de 2001 en el que se incluyeron descartes de Infinite y Destiny. Éstos podrían no ser de los trabajos más aclamados de los finlandeses, pero lo cierto es que presentó canciones inéditas que merecen su atención por parte de cualquier seguidor del grupo, imposible que fuera de otro modo con canciones tan memorables como Will My Soul Ever Rest in Peace?, Cold Winter Nights, Keep the Flame o Why Are we Here?. Además hicieron su aparición covers de clásicos de Rainbow y Judas Priest, así como alguna grabación en directo. Vamos, estamos hablando de un must have para cualquier completista de la discografía de Stratovarius.

Este breve recordatorio pretérito viene a colación por el nuevo lanzamiento que Kotipelto y cía han presentado recientemente, que no es otro que una secuela de aquel álbum: Enigma: Intermission II, un disco que ofrece rarezas traídas de ediciones limitadas de sus últimos cuatro LP’s, tres temas completamente nuevos y algunas sorpresas más por descubrir.

Aparte de su gran calidad, algo que caracterizó a Polaris, Elysium, etc. fueron unos bonus tracks geniales, tan buenos que perfectamente podrían haber pertenecido a sus álbumes originales inclusive más que algunas canciones que sí lo han hecho, sin exagerar, sobre todo en lo referente a Nemesis. De ese álbum no faltan aquí temas tan geniales como Hunter, Fireborn (adoro ese estribillo tan hermoso y sentido) y, sobre todo, Kill it with Fire (una auténtica golosina de Metal Neoclásico que transmite magia en cada nota de teclado).
Tampoco faltan a la cita otras como Giants (de Eternal, que nos devuelve a los Stratovarius más épicos); Second Sight (tema de Power Metal directo y lleno de melodía originario de Polaris); y Castaway (pieza de Elysium en la que parecen resurgir los Stratovarius de Visions).

Primordial es señalar la aparición de canciones (tres para ser exactos) que por primera vez pueden escucharse en formato físico. Ello es toda una suerte, Hallowed y Last Shore ni siquiera las conocía un servidor. Son temas de lento proceder, pero que, al final, entran muy bien, especialmente Hallowed. No podía faltar cierta joyita llamada Old Man and the Sea, igual que el libro homónimo del autor estadounidense Ernest Hemingway (El viejo y el mar, en español). Se trata de una preciosísima balada protagonizada tan solo por una guitarra acústica y el melancólico y triste canto de Kotipelto. Impresionante.

Mención aparte merecen los temas nuevos, todos ellos muy buenos, por cierto. Enigma es precisamente el que abre el recopilatorio, ejerciendo el Power Metal potente y enérgico marca de la casa; Burn Me Down es también muy fiero y de guitarras con garra y mucha fuerza; y, por su parte, Oblivion parece básicamente sacado de Eternal (hasta recuerda lo suyo a Shine in the Dark).

Para finalizar, los últimos tracks que escucharemos presentan versiones orquestales de algunas de las canciones más aclamadas de las últimas obras de Stratovarius, a saber: Fantasy, Shine in the Dark, Unbreakable y Winter Skies. El resultado de cada una de ellas es alucinante, simplemente maravilloso, sin contar con la nueva y novedosa perspectiva que a priori aportan a sus respectivas composiciones. Este último apartado deja ver todo el trabajo que hay detrás, y que sin duda gustará muchísimo a los aficionados.

Enigma: Intermission II, al igual que su primera parte, es un recopilatorio de rarezas y material de primera de gran valor (que para muchos será territorio aún inexplorado) y muy completo dedicado a todo fan de Stratovarius. Todo queda dicho, en esta obra en la que hacen gala los buenos tiempos que la formación de Helsinki está viviendo hoy en día tenemos Stratovarius para rato.
Obligatoria adquisición, claro está, aunque eso no hace falta ni decirlo, ¿cierto?

Jörg Michael / Batería (tracks 3, 5, 8, 11, 16)
Timo Kotipelto / Voz
Jens Johansson / teclado
Lauri Porra / Bajo
Matias Kupiainen / Guitarra
Rolf Pilve / Batería

Sello
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