Strapping Young Lad - Alien

Enviado por Betrayer el Dom, 16/06/2013 - 23:28
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Y seguimos con el tito Devin en plena etapa visceral, el canadiense tiene un apetito voraz y no contento con su primera trilogía aplasta cráneos, y su devastador directo “For Those Aboot to Rock” de 2004, decide seguir pateando culos en 2005 con este impresionante “Alien”. Más veneno ardiendo que en vez de a azufre huele a cosmos e industria siderúrgica. Los patrones (por suerte) no cambian, y seguimos incapaces de aunar toda su propuesta en una sola etiqueta, ¿Death-Thrash-Industrial-Progresivo-Futurista?, igual sería lo que más se le acerca. Lo dejamos en “Devin Townsend y sus locuras” y así nos ahorramos explicaciones.

Pero en este “Alien” ya se vislumbra algún ligero cambio que se acabará haciendo más evidente en el magno “The New Black”. El disco atruena como de costumbre, las atmósferas industriales y futuristas siguen invadiéndolo todo, pero los temas se me antojan más “perfectos”, más “estándar”, más “bien hechos”, va a costar de explicar pero lo intento. Esto no quiere decir que lo que el genio Devin venía haciendo hasta ahora fuese una anarquía musical, pero sí que en ocasiones algunos cortes parecían idas de olla monumentales. Aquí todo suena más estudiado y profesional. La rabia y mala ostia siguen a la orden del día, pero Devin ha aprendido mucho de música en estos años, y se nota. Dentro de su particular universo caótico ahora hay algo más de cordura. Todo suena preciso, los empalmes entre diferentes riffs son sublimes, aquí saltamos de un ritmo revienta estómagos a un coro de niños con una maestría que acojona, y el resultado final es un disco que hace una verdadera escabechina energética pero que a la vez suena distinguido. Curiosamente quizás sea uno de los discos a los que se le ha dado menos importancia de los cinco de Strapping, pero eso no quiere decir que no merezca las mismas alabanzas, que el resto de su obra.

“Alien” arranca partiendo piños de inicio, ni intro ni ostias, Gene Hoglan a todo trapo y a darle. Este es el proyecto burro de Devin por antonomasia y la tralla es el factor principal. Pero tranquilo, los sintetizadores y las voces limpias también tienen su espacio en los escasos dos minutos de corte. Realmente esto solo ha sido un calentamiento, “Skeksis” entra dura y oscura, con un buen puñado de potentes riffs que se van pisando los unos a los otros, aquí no hay tegua, todos quieren ser el protagonista. A partir del minuto 2:20 comienza lo bueno, Hoglan inventándose un ritmazo con base latina que te deja perplejo y en breve aparece un xilofón (o algo muy similar) que nos acaba de rematar. Devin no cesa en su progresión e inventiva y como de costumbre no tiene miedo “del qué dirán”, si te gusta lo compras y si no cambia de cadena.

Aun más sociópata y esquizofrénico se presenta el siguiente corte “Shitstorm”, menuda salvajada! Suerte que hacia medio tema el tío se calma un poco, aparecen los teclados y esos coros infantiles (2:47), que solo alguien como Devin podría intercalar en un tema tan aplastante y hacer que queden como si tal cosa. Allanamos el terreno con “Love” uno de los cortes más conocidos en la carrera de Strapping, aunque no por ello el mejor, un tema machacón que dentro de su sencillez consigue atrapar, tanto por su martilleante base rítmica como por las voces limpias de los coros. El careto de “locario” de Devin en el vídeo oficial vale su peso en oro, un vídeo que acaba molando pese a su pobreza en recursos. Y es que en ocasiones lo más sencillo es lo que más llega, en este sentido me recuerda mucho al genial vídeo de “I’m Broken” de Pantera.

Seguimos con la velocidad “thrasher” “We Ride” y su solo paranoico, la machacona y futurista “Possessions”, donde vuelven a aparecer esos coros con voces infantiles que suben hasta el infinito y le ponen a un servidor los pelos de punta. Después de tanta locura toca algo de relax y “Two Weeks” lo consigue y de qué manera, con un corte precioso, etéreo, transcendental, una jodida balsa de aceite dentro del tortuoso océano de Townsend, sin demasiadas complicaciones, pero que cumple su cometido a la perfección. “Thalamus” se mantiene en un medio tiempo continuo donde lo más destacable son sobre todo los excelentes registros vocales de Devin, y nos va allanando el terreno para la genial “Zen”. Temazo que entra algo dubitativo con esas guitarras más cercanas a un videojuego que al metal, hasta que en (0:45) decide atacar a lo salvaje, tralla burra sin concesiones hasta el final de tema. Una gran remontada para dejar otra vez la sensación de sangre hirviendo en el cuerpo, después del bajón de revoluciones de los dos temas anteriores.

Y para un servidor el disco acaba con esta pedazo de “Zen”, pues la posterior “Info Dump” es un tema de “Atmospheric-Ambient”, de casi doce minutos, bastante sudado. Tema que encajaría mucho mejor en “Devin Townsend” que no en Strapping, pero bueno, la banda es suya y el tío hace lo que le sale de los mismísimos. Genialidad para unos, relleno para otros, en este caso yo soy de los segundos. Mi mente abierta da para muchos pasajes atmosféricos, pero “Info Dump” es muy pobre. Claro, supongo que los fans de “The Hummer” no estarán de acuerdo conmigo, pero es lo que hay.

Dicho esto yo valoro el disco hasta “Zen”, y me salen diez temazos en su onda habitual con algún que otro momento de bajón, de ahí que hoy la calificación sea de cuatro cuernos medios, un 8,5.

Jed Simon: Guitarra
Gene Hoglan: Batería
Byron Stroud: Bajo
Devin Townsend: Voz, guitarra, teclados, samplers

Sello
Century Media Records