Static-X - Wisconsin Death Trip

Enviado por MetalPriest el Mié, 15/05/2019 - 13:48
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1. Push It
2. I’m With Stupid
3. Bled For Days
4. Love Dump
5. I Am
6. Otsegolation
7. Stem
8. Sweat of the Buf
9. Fix
10. Wisconsin Death Trip
11. The Trance Is the Motion
12. December

Una de las agrupaciones que a finales de los noventa y sobre todo a inicios de los 2000’s lo petó muy fuerte en los Estados Unidos, fue Static-X. Y con petarlo, me refiero a pasar de la nada a la fama en un intervalo temporal estrechísimo. Y es que en Estados Unidos, en la década de los noventa e inicios de los dosmiles, el Rock/Metal era un universo en constante cambio: Triunfaba el grunge, el industrial, el metal y rock alternativo, aparecía el nu metal pegando fuerte, y en la rama más “trve”; el death metal tomaba fuerza también en detrimento del heavy, speed y thrash. El metal cambiaba y ya era mainstream. Ya había tocado techo en popularidad en los ochenta y al llegar a la década siguiente… tocó reinventarse. Muchos grandes se tambalearon, algunos incluso cayeron. Pero de todo aquel potaje en ebullición, surgían nuevas generaciones también. Generaciones cargadas de actitud y ansiosas de cambiar y modernizar un género que corría peligro de “apolillarse”. Y de ahí, de entre todos esos jóvenes histriónicos y apasionados, surgen estos Static-X. Comandados por el icónico e inconfundible Wayne “Static” Wells.

Procedentes de las cenizas de Deep Blue Dream (Chicago), agrupación fallida en la cual Wayne tocaría junto con Billy Corgan (Smashing Punpkins), surgiría el proyecto Static-X. Esto sucedería concretamente cuando Wayne y Ken Jay se marcharon de Chicago a California y crearon otra banda fichando a Tony Campos (Ministry, Prong Soulfly) y más adelante Koichi Fukuda. Tras la llegada de este último, la agrupación pasó a llamarse Static-X, y Wayne a partir de ahí, sería conocido como Wayne Static. Esto sucedería a alturas de 1994, y a partir de ahí comenzarían a componer juntos lo que hoy conoceríamos como el Wisconsin Death Trip (1999).

Pero… ¿de qué palo iban Static-X? Pues del palo que se llevaba por aquel entonces en USA: En su caso, pues un industrial metal con sus dejes nu y groove. Porque: “Si peña como NIN, Marilyn Manson, Ministry o White Zombie estaban triunfando… ¿por qué no nosotros?” debió pensar Wayne frente a su tropa. Y lo mejor de esto, es que se nota con claridad que los tipos no se estaban subiendo a una ola “por oportunismo”, como sí hicieron ciertas bandas como Halford (2wo, Fight), Metallica o los putos Slayer. No no no… Static-X llegaron para lograr codearse con los grandes iconos del Industrial Metal americano. Y sobre todo digo esto, a consecuencia de su debut Wisconsin Death Trip.

Porque veréis, concurrencia. Esto no se trata de que un grupo de chavales que grabase un disco y tuviese potra, se trata de un grupo de músicos que hicieron su máximo esfuerzo por llegar lo más lejos posible en el menor tiempo. Fijaos que tras una demo en el ’97, demostraron ya su talento logrando firmar con el sello Warner Bros nada menos. Un año más tarde grabaron el Wisconsin Death Trip y a comienzos de 1999 lo sacarían al mercado, resultando este un éxito. Éxito apoyado con una extenuante gira (alrededor de 300 conciertos) a lo largo de un año. Y sin pasar siquiera por casa. Enganchando como teloneros de diversas agrupaciones de éxito una tras otra, a lo largo de los Estados Unidos. Con lo que… una vez terminada la gira de su álbum debut, Static-X se habían consagrado en el mainstream del metal americano.

Lo tenían todo: una estética muy personal, un estilo moderno, vitalidad… y garra, mucha garra. Porque si bien Static-X se ven influenciados por Ministry o Nine Inch Nails, hay que decir que lo estuvieron también por Pantera, los primeros Korn y los Deftones más burros. Y es que el industrial de Static-X es cortante, potente, con empaque y... mucho efectismo, vaya. La mayoría de las canciones son cortas y tienden a carecer de solos o grandes breaks, pero… es que la cosa va precisamente de eso: De taladrar y mazar, de ser contundentes a golpe de riffs crujientes, baterías marciales y unas voces que desprenden energía y temperamento por los cuatro costados. Son los Static-X clásicos. Los grandes. Es exactamente eso, lo que tenemos en este Wisconsin Death Trip. Un poco de lo mejor del metal americano “modernete” de la época (como ya venía diciendo desde hace rato).

Si tuviera que señalar con el dedo las mejores canciones de este álbum, de las que yo diría que son clásicos de la banda, pues mentaría las primeras cinco canciones del álbum y Sweat of the Bud. Vamos, la mitad del tracklist. Y las otras seis, todas notables. Esto sería lo más básico, pero ya a nivel personal, recalcaría la esquizofrénica opening Push It (puro nervio), La elaborada e hímnica Love Dump, la ultra-silábica Bled For Days o la desquiciada y abrasiva I’m With Stupid (otro clásico). Todas ellas muy catchy, rifferas y marchosas. El Wisconsin Death Trip es un disco que arranca de manera apoteósica tocando techo y sin bajar el nivel casi la mitad del metraje, para luego, descender sutilmente con temas algo menos carismáticos hasta un final electrónico/astral que nos despide con una clase tremenda. Es un trabajo sin relleno, ni alardes innecesarios y que mantiene un ritmo conjunto bastante coherente y cómodo para el receptor. Sobre todo para el simpatizante del industrial metal más cafre y riffero, of course.

Para mí, esto son cuatro cuernos altísimos, casi cinco. Un 8,75. Este es, a juicio personal, el momento de mejor forma de Static-X. Luego, se irían encerrando en su propio estilo y gradualmente, perdiendo calidad en posteriores entregas. Que, aunque sin llegar a sacar discos tediosos… sí que llegaron a ser mediocres. Recomendado pues para los que simpatizan con el industrial y no tienen miedo a los ramalazos modernos que puedan tener estos Static-X. Por otro lado, honrar y recordad al finado Wayne Static, que, aunque no llegase a ser leyenda, sí que llegó a ser un personaje icónico de su escena.

Wayne Static: voz y guitarra rítmica.
Koichi Fukuda: guitarra solista, teclados y programación.
Tony Campos: bajo y coros.
Ken Jay: batería y percusión.

Sello
Warner Bros.