Starkill - Shadow Sleep

Enviado por MetalPriest el Mié, 23/11/2016 - 02:00
3100

1. Walk Through Fire
2. Burn Your World
3. Through The Darkness
4. Shadow Sleep
5. Cloudless
6. Piece Of Paradise
7. Ruin
8. Into The Grey
9. Razors Edge
10. No Savior
11. Erase Me
12. Farewell
13. Captive Of Night

No hay manera. Cuando una banda se emperra en vender más, por mucho talento que tenga, no hay nada que hacerle, la va a cagar invariablemente. Parece mentira que estemos hablando de los artífices de Fires Of Life, aquel disco del 2013 repleto de garra, melodía y virtuosismo. Ese mismo disco que me hizo recuperar (fugazmente, según parece) la fe en el death metal melódico. Cuesta creer que, tras un debut tan estable, tan jodidamente sublime, los canadienses Starkill nos la metan así de doblada.

En esta tesitura, uno siempre se siente inmerso en una especie de debate moral interno entre lo pegadizo y lo "trve". Porque sí: este Shadow Sleep tiene estribillos y riffs de lo más pegadizos, y de verdad, hay muchos chispazos que denotan auténtico genio compositivo... verdadero talento. El problema es ver como se pierde poco a poco la identidad. Y no solo la death, sino la de la propia banda. Porque vamos a ver... Starkill nunca fueron los jodidos Immolation o Grave, siempre jugaron en una liga algo más "mainstream", pero aún así se les veía sobradamente dignos en Fires Of Life o el álbum que sacaron cuando todavía se hacían llamar Massakren. Eran jóvenes pero íntegros a pesar de que se olía su ambición en todos y cada uno de sus pasajes. Ahora... es que es demasiado absurdo. Starkill están (hoy por hoy) cómicamente más cerca de grupos como DragonForce o Nightwish que de Children Of Bodom. Sí... se les sigue notando ese deje Arch Enemy que a cada año parece fortalecerse, pero ¿cómo explicamos todos esos pasajes de voces limpias con (lamentable) auto-tune o la colaboración tan ñoña e innecesaria de Sarah Lynn Collier? Ni personalidad tiene la tipa. Que sí... muy buena voz... podría telonear a Mónica Naranjo en su próxima gira, pero no se que pinta en un álbum como este. Que oye, tampoco le echamos la culpa a la chavala, que se quiere ganar el pan cantando y realmente le da un trillón de vueltas a Jameson en técnica en las voces limpias. La culpa es del jebi metrosexual este, que se está encargando de hundir su propio barco con hacha en mano.

Parker Jameson... un auténtico personaje: demuestra ser un compositor fuera de serie, un vocalista (gutural) con mucha magia, un guitarrista increíble y demostrando que podría derrotar fácilmente a Children Of Bodom o a Arch Enemy en su propio terreno, decide meterse en una especie de liga rara que oscila entre el power sinfónico, el melodeath de hoy día y un metalcore con tenues tintes góticos. Sí... Parker, puto genio. Todavía en este Shadow Sleep se le nota al yanki una técnica y buen hacer ejemplares: composiciones que avanzan con naturalidad, melodías pegadizas, riffs sencillos pero potentorros, leads espectaculares... ¿Cómo es que un tipo con tanto talento vende su proyecto de manera tan reprobable? ¿Cómo pasar de ser un súper-Alexi Laiho follable a una especie de teen idol del pop? ¿Por qué? ¿Por qué las únicas opiniones invariablemente favorables que escucho ahora sobre Starkill vienen de quinceañeras que terminan su alegato siempre con: "Jameson is so hot..." ¡venga ya! No ha construido este mundo gente como Chuck Schuldiner para que venga ahora un guaperas a convertir esto en un cortijo de comerciantes.

Arranca Shadow Sleep. Es el momento más esperanzador del álbum con diferencia, el que nos brinda Walk Through Fire con sus poderosos riffs y el arrojo de Parker al devorar el micro. Pero claro, ¿cómo explicar el estribillo? Mejor ignorarlo (si realmente queremos sacar algo positivo de la experiencia y no un completo coma diabético). Burn Your World se rige por las mismas directrices que la opening, así que más o menos bien… si se soportan los coros de auto-tune barato el disfrute está servido. Dos buenos golpes por ahora, sin alardes de ningún tipo desde luego… es más: saliendo del paso trastabillando (en deuda está todo Starkill con los solos de guitarra del pijo). Through The Darkness finalmente tira por tierra todo lo conseguido, centrándose en voces melódicas y líneas de tapping sin sentido.

Shadow Sleep remonta fácilmente tras el tercer track, pero es que es lo que tiene: cuando caes tan bajo es fácil tirar para arriba luego. En esta canción Starkill se mueven por el espectro de las dos primeras canciones, lo que equivale a agradar y valerse de lo pegadizo sin actitud alguna. Cloudless mezcla tecladitos góticos con unas orquestaciones dignas del debut. Luego están los estribillos de auto-tune (todos los estribillos de Shadow Sleep son puro auto-tune… ¡TODOS!) y el solazo de rigor que siempre acompaña para subir un poco el caché. Una vez cuela, dos también… más no Parker… más no. Piece Of Paradise… bueno, creo que el título lo dice todo, absteneos de pincharla sin la insulina a mano.

Parece cachondeo pero no lo es, Son Starkill y van en serio. Ruin por ejemplo… te escuchas su inicio y alguna parte más y te encuentras con una pieza hasta progresiva, muy rica en teclados y orquestaciones, pero una vez más… va mestizada con momentos tan dulces que hasta se nos pone cara de aguantarnos un pedo ¿Pero qué haces macho?¡Coño tronco pero si es que ibas bien! Into The Grey… bueno: DragonForce + Kamelot con un par de estrofas en gutural. Así de claro. Razor's Edge… buen riff inicial, ná más que pueda añadir sin soltar la poca bilis que me queda. No Savior más o menos igual aunque todavía más vulgar y comercialota. Hay cierto momento en que hasta me recuerdan a Muse, cágate lorito.

La tripleta final se inaugura con Erase Me que...por no variar, Starkill deciden joderla con voces limpias tuneadas salvajemente e intentar compensar con más momentos masturba-mástiles. Farewell le sigue… que es power sinfónico directamente, ¿para qué engañarnos? Starkill cierran con Captive Of The Night, la cual tiene algo. Tiene su feeling y tal, a pesar de los leads a lo DragonForce, teclados Dimmu Borgir y voces maqueadas. Le doy un pase por lo tétrica que resulta, que de algún modo me llegó a tocar la fibra sensible.

A esto hemos llegado caballeros. A una de cal y dos de arena… y se supone que debemos dar las gracias. Pues que no cuenten conmigo ¡Que no me lo explico, leñes! ¿Me puede alguien explicar qué me pierdo aquí? Porque repito: las canciones se desarrollan con gracilidad, los punteos son tremendos, los teclados a veces convencen y muchas veces no… hasta las rítmicas tienen algún momento realmente interesante. Entonces… ¿Por qué tenía que sonar tan pueril el álbum? Tan, tan, taaaan comercial, ¿a qué viene ese rollo de las voces? Nada, me siento como un extranjero en estos parajes. Yo me bajo del carro y hago dedo hasta Ulcerate-City o algo por el estilo que le quede de camino a los próximos que me lleven, pero en la carroza de lentejuelas de Starkill no me vuelvo a meter.

En serio, consiento muchas cosas a los grupos que me hacen tilín, pero ver que ponen el culo a las discográficas y le enseñan el dedo corazón a sus viejos fans es algo que me duele, especialmente en los oídos. Les compré su debut, le di un buen montón de escuchas a su segundo álbum Virus Of The Mind y pienso que fui benébolo con él al escribir la crítica, casi eximiéndolos de toda culpa y volcándola sobre las malvadas discográficas, pero esta vez no hay excusa. Por dios... que se salieron de Century Media, hicieron crowdfunding y finalmente se metieron en el sello Prosthetic Records… ¿y ahora no contentos con la mediocridad parida en 2014 van y suben la apuesta?

Dos cuernos pelados. Un 3,0 que se llevan estos mozalbetes de Chicago. Creo que nunca puse una nota tan baja… ¡pero joder, qué merecida está!

Parker Jameson: voces, guitarra solista, teclado y programación.
Spencer Weidne: batería.
Tony Keathley: guitarras.
Shaun Andruchuk: bajo.

Músicos de estudio:

Sarah Lynn Collier: voces femeninas.

Sello
Prosthetic Records