Sodom - In The Sign Of Evil

Enviado por Garfunkel el Jue, 18/08/2011 - 15:42
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“In The Sign Of Evil” fué uno más de los incontables bastardos surgidos al amparo de las tinieblas de Cronos y compañía; editado en 1984, este EP de cinco temas se adelantó a la mayoría de futuros competidores en el mundillo del thrash metal y el “proto-black”. Tiempo antes de que Possessed, Kreator y Destruction lanzaran sus respectivos y seminales pepinazos, “Angelripper” parió el primer capítulo de su larga y diversificada trayectoria, así como también sentó catédra a la hora de responder de forma efectiva a los sucios y degenerados Venom. Y es que, ¡gloriosa época fueron los '80, pardiez! Mientras escribo estas líneas acerca de los germanos Sodom, no puedo evitar acordarme de sus primos suizos Bathory, de “gentuza” como Celtic Frost o incluso de los brasileños Sarcófago, de los cuales parece nadie acordarse a pesar de que el black tiene con ellos una cuantiosa deuda de gratitud. Tamaño cúmulo de coincidencias y blasfemias musicales no vuelve a ocurrir, para bien o para mal.

Sodom inició su andadura en 1981 como una arriesgada apuesta de “Angelripper”, más le valía triunfar si quería alejarse indefinidamente del insalubre trabajo en las minas de carbón de su ciudad natal Gelsenkirchen. Y uno todavía no comprende si fué cosa de la casualidad o por “Deus ex machina”, pero lo cierto y verdad es que Sodom se convirtieron, de un día para otro, en dioses intocables que portaban la llama de una nueva era. “Witching Metal” (1982) y “Victims Of Death” (1984) fueron las cartas de presentación del Lemmy germano, pero hasta que no llegaron los primos de Zumosol de la familia(“Obssessed by Cruelty”, “Persecution Mania”), “In The Sign Of Evil” se encargó de romper a martillazos los tímpanos de muchos oyentes y se encargó de concentrar toda la maldad posible, teniendo la lección bien aprendida de los californianos Slayer y el nunca bien ponderado “Show No Mercy”. Tan sólo hay que observar su “simpaticona” portada, un encapuchado ejecutor con cara de pocas amistades blandiendo una convincente espada. Reconozco que no es tan intimidante comparado con lo que vendría después, pero los principios siempre son durillos.

La producción no es, desde luego, plato de buen gusto para todos los oídos. Pero...¡Oh, Satanás! ¡Qué diabólicamente ominosas suenan las guitarras de Grave Violator! ¿Y porqué no hablamos de los infernales pejíos y gruñidos de “Angelripper”? Y eso sin mencionar la labor del “manco” de Chris Witchhunter, el cual no era “Hellhammer”, pero se bastaba y se sobraba él solito. No les quepa duda de que estamos ante un clásico, no sólo de Sodom, sino de todo perverso oyente que se deleite con estos sonidos. Todos los temas suenan tremendamente compactos y coherentes. Cada uno de ellos contribuye a crear una ambientación perversa a la par que gamberra y, siempre que un servidor rescata este EP, se da cuenta de que este tipo de grabaciones surgen gracias a la impetuosidad del momento y en el deseo de pasarse por el forro todo lo que hasta ahora se había conseguido. ¡Obvio! Si fuese de otra manera, jamás podríamos haber disfrutado de este primitivo cruce entre la rapidez brutal de Slayer y la simpleza de Venom; ahí está la palabra, “primitivo”, y si a ella le arrejuntamos la mencionada actitud proletaria, no le quiero ni contar a usted...Las letras tampoco se alejan de ese espectro caótico de inmadurez (“My life begins at midnight twelve, masturbate to kill myself"), pero inevitablemente nos caen simpáticas y tampoco empañan un trabajo que resulta elemental al fin y al cabo.

La maldad queda bien patente desde el primario “Outbreak Of Evil”, un genuino despertar(con intro incluido) que acude raudo a maldecir con su espíritu thrasher con esos tappings de Grave Violator y la distorsión de Angelripper a modo de intro, sirviendo de breve antesala a este primer trallazo. "Blasphemer" y "Witching Metal" son la contraparte más blacker del disco y se personan ante el oyente indefenso como brutales sonidos venidos de otro mundo que parecen profetizarse aquí, donde dos o tres riffs componen la estructura principal y dejamos que la batería y los gruñidos se ocupen del resto. Es fácil dejarse atrapar por el encanto y la rapidez de canciones como "Witching Metal", uno no puede dejar de encariñarse con esa brutalidad primeriza mostrada en estas canciones "thrasher" de toda la vida. "Sepulchral Voice" es condenadamente rápida, pero sin duda, la palma se la lleva ese mastodonte que es "Burst Command 'til War"...Se dejaron lo mejor para el final los germanos...Contando respectivamente con su propia "intro" y "outro"...¡Menudo pedazo de infierno desatado en menos de cuatro minutos!

Sinceramente, me cuesta destacar una canción sobre otra, es harto difícil. En eso admito mi derrota como reseñista, pero lo importante es lo que este disco pueda dejarles a ustedes los oyentes. No hay ninguna canción que se pueda menospreciar o echar la basura de forma directa. Todas ellas son perfectas tal y como son, es un error entra a juzgarlas por cómo suenan o cómo deberían haber sonado. Eso son meros aditivos prescindibles. Si nos ceñimos a lo que verdaderamente importa, este EP de Sodom es el "signo de la maldad" personificada: Un auténtico despliegue cruda y brutal perfección.

Quizás esto no fué casualidad y, efectivamente, "Angelripper" sabía lo que hacía al decidir ser el primero de la clase en lo de replicar la propuesta de Venom. Será por eso que todavía sigue en la banda y es el único que ha sabido mantenerla a flote a pesar de las adversidades. Junto con las grabaciones de Hellhammer y el debut de Bathory, esto es lo más extremo que se puede conseguir durante los primeros días del thrash.

"Copypasteando" a Stalker: Consíguelo en vinilo y también CD o muere.

Tom Angelripper: Bajo, Voz
Chris Witchhunter: Batería
Grave Violator: Guitarra

Sello
Steamhammer/SPV