Slayer - Repentless

Enviado por Marcapasos el Jue, 10/09/2015 - 21:39
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1. Delusions of Savior (01:55)
2. Repentless (03:20)
3. Take Control (03:14)
4. Vices (03:32)
5. Cast the First Stone (03:43)
6. When the Stillness Comes (04:21)
7. Chasing Death (03:45)
8. Implode (03:49)
9. Piano Wire (02:49)
10. Atrocity Vendor (:02:55)
11. You Against You (04:21)
12. Pride in Prejudice (04:14)

No cabe duda de que la consagrada banda estadounidense Slayer es una de las más veteranas guardianas del Thrash Metal más crudo, extremo, agresivo, rudo, ese Thrash que consigue helarte la sangre hasta la sien, y zarandear todo tu cuerpecillo, reducido a polvo en una tormenta, cual insignificante plumilla.

Como otros viejos mastodontes (véanse Kreator, Dark Angel o Exodus), así son Slayer. O, más bien, lo eran, pues, a pesar de seguir manteniendo un alto nivel en directo, como a agrupación musical propiamente dicha se refiere, no están pasando por su mejor momento, precisamente (y me aventuro a intuir que no soy el único que piensa así).

Tras seis años de espera, ya está a la venta el nuevo álbum de los californianos, el cual mantiene el título de ”Repentless” (curioso para tratarse de Slayer).
Y ciertamente, el álbum ha sido manufacturado bajo muy duras circunstancias. La más importante (y más dura) de ellas es la trágica muerte de Jeff Hanneman, quien siempre ha estado dándolo prácticamente todo, desde los sacros tiempos del “Show No Mercy”.
Como si no fuera suficiente con la terrible pérdida, otro importante integrante de la banda, Dave Lombardo, abandona su mítico puesto de baterista.

Ambos han sido sustituidos prontamente por Gary Holt (Exodus) y Paul Bostaph , quien ya había participado antes con los de la gran ‘S’ en discos como “Divine Intervention”.

Y todos sabemos cómo están ya los señores Araya y King, muy lejos quedan ya esos tiempos en el que te metían escarpias en la mente con un “Postmortem”, ya ni hablemos de un “Angel of Death, o “Hell Awaits”… pero esta es una historia que todos conocemos. Slayer, simple y llanamente, no han tenido la gracia de pervivir en el tiempo como otras sí lo han hecho (dígase AC/DC, Iron Maiden, Kreator, Sodom…).

Y, aún así, continúan sacando LP’s cada cierto tiempo, lo cual es dignamente encomiable.
Y, a todo esto, ¿qué nos deja “Repentless” una vez escuchado e, inclusive, analizado? Por mi parte, me ha dejado totalmente indiferente una buena parte de los temas que conforman el undécimo lanzamiento de Slayer.

Atendamos el asunto.

El álbum comienza de una manera única, una jamás vista en un trabajo de Slayer: una introducción enteramente instrumental. "Delusions of Savior", oscura, paciente y con carácter. No son los primeros minutos del “Hell Awaits”, pero no están mal para comenzar, sobre todo si te hacen conectar con el tema título, "Repentless", sin duda, lo mejor que presenciaremos en toda la obra. Es pura furia, un auténtico desenfreno, Thrash atronador de la vieja escuela y, lo mejor de todo, 100% Slayer. Con sonidazo, además (me gusta mucho cómo suena la batería de Bostaph, quien no lo hace nada mal).
Proseguimos con otro trallazo, "Take Control", tema que ofrece justo lo que queremos: tralla y destrucción, muy al rollo de “Public Display of Dismemberment” (es más, sus comienzos son casi idénticos). Y cómo nos mueven Holt y King con sus múltiples cambios de ritmo, riffs y solos. Araya también demuestra que, pese a ser un actual Santa Claus, también es capaz de atronar de forma manejada al micrófono.

La siguiente, "Vices", es algo diferente, y nada mala en absoluto, todo lo contrario. No es tan veloz y explosiva como los dos tracks precedentes, pero sí muestra cierto esfuerzo por apuntar bien alto, y sus constantes riffs asesinos convencen de sobras, sin ser maná del diávolo.

Y es aquí cuando comienza lo que el escuchante anda temiendo… la bajada cuesta abajo. Una bajada que da rienda suelta con "Cast the First Stone", un tema tan flojo que incluso acojona. Tiene un auténtico sabor al “God Hates Us All” y al “Diabulus in Musica” que no me gusta un pelo… Poco inspirado, de relleno, una terrible ausencia de poderío y fiereza y queda patentada la ley del mínimo esfuerzo por parte de la banda… Terrible.
Y vamos a peor, poneos los cinturones y los analgésicos, damas y caballeros, porque esto no os va a gustar. ¿Recordáis uno de los primeros adelantos que la banda dio a conocer? Exactamente, "When the Stillness Comes". Tema verdaderamente flojo, insulsamente oscuro, desganado, con unos músicos que suenan hasta cansadod… Suena a muchas cosas, pero no a Slayer. Muchos quedamos aliviados al saber que varios temas, entre los que se contaba éste mismo, habían sido regrabados, de tal manera, que eran prácticamente temas nuevos en la edición final del álbum. Bueno, señor King… pocas veces me habían despachado tal mentira en toda la jeta de forma tan pancha. Nada diferente veremos en esta versión final (subrayables, eso sí, el sonido de los gruñidos de las guitarras del minuto 1:57). Lo peor del tema, sin duda, es que es un magnánimo vacile. Insultante cómo, después de ese desfile de lentitud, el tema va recogiendo caña y mecha, preparando ya los tachones y barricadas para un duelazo de solos y griteríos como Dio manda y… el tema acaba. En fin, poco más que comentar de este tema, indignante.

Por suerte, "Chasing Death" mejora un poco el asunto. Tema innovador al 0%, una especie de “Cast the First Stone” parte II, eso sí, con las botas bien puestas y atacando con más actitud.
Seguimos con "Implode", el cual ya conocemos todos. Al igual que “When the Stillness Comes”, “Implode” no ha sufrido ningún cambio significativo en su haber. Sin duda, es uno de los tracks con los que me acabaré quedando bien grabado de este “Repentless”. Con un comienzo pesado y lento, no acaba tomando el mismo fallo de aquél fatídico sexto track y recoge carrerilla muy rápidamente, desembocando en los Slayer más crueles y destructores.
Quepa como curiosidad que, uno de los tracks del disco, "Piano Wire", ha sido totalmente compuesto y escrito por Jeff Hanneman, y apuesta fuerte por el medio tiempo. Tema perfectamente olvidable, salvo el aspecto del responsable de su composición.

A continuación avanzamos con buen talante a través de un riffeo heavy e intenso, conllevándonos a "Atrocity Vendor", picantón y seriote, otro tema que nos apuntamos de esta nueva colección. Una pena pensar que uno de los mejores temas es un descarte del “World Painted Blood”. Se acepta, ergo, la oferta con los brazos abiertos (tampoco nos queda mucha opción...).
Por otra parte, tenemos a "You Against You", cuyo comienzo resulta bastante curioso, unas guitarras que ensamblan un interesante ritmo y un Araya cuya actuación vocal les es afín. Más adelante, el tema avanza como debería, Thrash directo y caótico, y, como plus, varios de los mejores instrumentales del disco.

Sea como fuere, el disco no termina como debería. Justo cuando deberíamos poner punto y final con un track que lleve el Thrash Metal tatuado en cada nota (con otro “Not of this God” me conformaba, sinceramente). En lugar de eso, "Pride in Prejudice" no es una canción que, digamos, resulte ser digno de desenlazar un plástico de estudio firmado por una leyenda viviente como es Slayer. Otra pieza con los tempos aminorados, no creo que haya sido la elección más sabia, pero, tal y como están las cosas, y a falta de pan…

No cabe duda de que nos llevaremos un buen tocho de temas para zarandear y agitar sin descanso el coco, y muchos funcionarán realmente bien en vivo. Otros, sin embargo, te ayudarán para ganar dosis necesarios de bostezos incontenibles, perfectos para ir pillando ese dichoso sueño para, al día siguiente, y de camino al curro, escucharse otras muy superiores propuestas de Thrash Metal que sí han coseguido dar la talla este 2015 (Ultra-Violence, Bio-Cancer, Angelus Apatrida, Atomik Destruktor, Distillator, etc.).

Buena producción musical por parte de Greg Fidelman y Terry Date, aunque, a mi gusto, empequeñece ante sonidazos como los expuestos en “World Painted Blood” y “Christ Illusion”. Se nota mucho la ausencia de Dave y Jeff, tristemente…

“Repentless” no es un disco malo, aunque sí flojo al tenerlo como nuevo pretendiente bajo las legendarias filas de Slayer. Vamos, no estamos hablando de uno de sus mejores discos, pero tampoco del peor. Lo que está claro es que no conseguirá sobrevivir al paso del tiempo. Si ese es el precio para que la banda continúe girando y destrozando estadios (en todo su grado actual, claro está), pues así sea.

Eso sí, antes de la sentencia, expondré a continuación lo que, sin duda alguna, es lo mejor del álbum: su portada. Infernal como el propio nombre de la banda y su historia, aterradora, intimidante… Para mí, la mejor ilustración de toda su discografía, después de la del “Reign in Blood” (sí, con Ecce Homo incluido). Resulta irónico cómo se puede apreciar el suceso antitético que acontece una observación a esta portada y una consecutiva escucha al álbum en cuestión.

La hornada de Tom Araya y Kerry King ataca con bajo grado para, seguidamente, guarecerse bajo una noche sin lluvia… y sin sangre.

Creo que tres cuernos medio bajos, un 6.5 bien ajustado, le sienta bien a la nueva ofrenda de los más oscuros, sombríos y demoledores de los cuatro grandes del norte americano, una de las novedades más ansiadas y esperadas y, a la vez, una de las más decepcionantes. A la espera quedemos por un regreso más a la altura de lo que su nombre, verdaderamente, implica.

Kerry King / Guitarra
Tom Araya / Voz, bajo
Paul Bostaph / Batería
Gary Holt / Guitarra

Sello
Nuclear Blast