Sigh - Heir To Despair

Enviado por MetalPriest el Dom, 18/11/2018 - 23:39
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1. Aletheia
2. Homo Homini Lupus
3. Hunters Not Horned
4. In Memories Delusional
5. Heresy I: Oblivium
6. Heresy II: Acosmism
7. Heresy III: Sub Species Aeternitatis
8. Hands of the String Puller
9. Heir to Despair

Mirai Kawashima lo pintaba mal. No paraba de decir: “A nadie salvo a mí le va a gustar esto”. Y cuando sus seguidores le decían que venga ya, que se dejase de gilipolleces, insistía en que Heir To Despair era un álbum hecho únicamente para contentarse a sí mismo, que no se parecía a nada de lo que otrora había compuesto con Sigh. Lo pintaba mal. Como si fuese a ser una especie de The Ways Of Yore de Burzum a la japonesa: mezclando ambient, folk patrio y electrónica. Parecía que Sigh iban a sacar su álbum “oveja negra” y nos tenían intrigados con el posible resultado. Algún aguililla se preguntó que si estos comentarios eran una estrategia de marketing, y Mirai no dejaba de insistir en lo antes expuesto. “¡Que va en serio! ¡No le va a gustar a nadie!”. Fue la campaña de promoción más surrealista y absurda que pude vivir jamás en mis carnes. Aunque… debo decir que siendo una estrategia o pura falta de confianza, lo que fuera... creó el ambiente preciso para abordar este álbum. Y eso tratándose de Sigh… ya es un logro tremendo.

Cuando Heir To Despair salió el día 16 de Noviembre, ya en Facebook y presuponiendo que muchos nos lo habríamos bajado ilegalmente (¡hombre, la duda ofende!), Mirai preguntó directamente que qué opinábamos del disquito. Y… como no podía ser de otro modo, las legiones de Sigh cerraron filas, formaron, y se inclinaron hacia Mirai con devoción ¡nanai tío! Que aunque te lo propongas, todo lo que vas a cagar va a ser oro, de mayor o menor pureza, pero oro al fin y al cabo. Y es que para mí este Heir To Despair es un álbum cojonudo. No hacen falta muchas escuchas para darse cuenta de ello. Porque si por ejemplo el Graveward se me hizo raro en un principio y luego de infinitas escuchas posteriores los árboles me impidieron ver el monte y fui incapaz de calificarlo con objetividad como lo que era (un disco notable tirando a poco original), este Heir To Despair ofrece otras sensaciones más reconfortantes. Porque veréis: desde la primera escucha no pude evitar sentirme complacido. Acababa de volver a casa, en moderado estado de embriaguez, lo confieso, y me puse manos a la obra con Sigh a pesar de que ya debían ser como las dos de la madrugada. Sabía que me desvelaría la curiosidad y dormiría como el culo si no lo hacía. Una vez escuchado este Heir To Despair, me cepillé los dientes, me metí en cama y dormí como un bendito ¿Por qué? Pues porque sabía que Sigh lo habían vuelto a conseguir.

Ahora, con unas cuantas vueltas más dadas al álbum, he sacado dos conclusiones que aunque son muy distintas es obvio que tienen que ver: la primera, es que yo quiero esta mierda (a ser posible en vinilo), y la segunda, es que este álbum superó toda expectativa preestablecida. Y para explicarme tengo que volver a dar la turra con el Graveward, pero no sólo con mis propias palabras y apreciaciones, sino también con las de Kawashima: Por aquel entonces, Mirai estaba atrapado con la música sinfónica, y siguiendo un impulso totalmente pasional, decidió sacar un disco muy neo-clásico. Incluso las guitarras querían sonar a Malmsteen y similares. Cuando la fiebre de la música orquestal bajó poco después de grabar el Graveward, la insatisfacción invadió a Mirai. Él no quería esto, pero ya era tarde. Y por encima, su nuevo guitarra You Oshima, quien se habría encargado de la masterización, en la mesa no pudo evitar la tentación de subir las guitarras un montonazo, por encima de todo lo demás; haciendo que Graveward acabase pareciendo más un disco de Rhapsody, Luca Turilli, Malmsteen o Iron Mask antes que el enésimo álbum de una de las bandas más famosas del avant-garde black metal del multiverso. Ante esto, Mirai Kawashima se sintió muy molesto y aunque no despidió al hacha de pelo-tazón, apuesto que algún rapapolvo le metió para que no volviera a pasarse de listo en la mesa de mezcla.

Heir To Despair es precisamente consecuencia directa de Graveward. Una fuerza contraria e igual a la inicial ¿Que Graveward era rápido y poweroso? Pues Heir sería predominantemente lento e inquietante ¿Que Graveward era muy sinfónico? Pues el Heir es más folk oriental, exótico y electrónico ¿Que Graveward era más guitarrero? Pues en Heir la guitarra es un mero acompañante. Y así todo. El resultado final si me preguntan es como una especie de continuación del In Somniphobia, en todo caso… tiene más que ver con esa opus que con el disco del 2015, vaya. Noto muchos arreglos del estilo de In Somniphobia y también pequeñas pinceladas del Gallows Gallery, Imaginary Sonicscape y de Graveward (en Homo Homini Lupus, precisamente el adelanto). Otro detalle que me gusta de este álbum, es el retorno al redil de los artworks de Eliran Kantor, quien otrora creó los arts de Scenes From Hell e In Somniphobia. Y es que una vez más, vuelve la magia a las portadas de Sigh. Porque… el cuadro es priceless: la chavala toda happy-casual regando unas flores (muertas), con la ropa hecha un asco, la casa llena de roña y cristales rotos y papeles arrugados pegados a las paredes. De esas situaciones absurdas que atrapan y crean intriga… predisposición.

Nuevamente tenemos a los Sigh que queríamos escuchar: los más eclécticos, variados, enfermizos y a su vez naturales. Porque sí: No me vengáis ahora aquí a negarme que no hay una naturalidad inexplicable que va uniendo y enlazando perfectamente los múltiples pasajes variopintos que por aquí se escuchan: música tradicional japonesa, metal (black, power, prog), electrónica, ambient y guiños de otras cosas como blues, musique concrète, pasicodelia… Todo vale, pero a la vez quiere sonar cohesionado, compacto… elegante. Orgulloso… como la mujer de la portada, que aunque todo a su alrededor está hecho un asco, parece que tiene una armonía que difícilmente se podría explicar sin ser un artista intelectualoide.

¡Esto es Avant-Garde Metal, hostia! ¿Y sabes qué más, chato? Que no te voy a dar la vara con una sola canción. Ni una sola. Es que paso ¿Para qué? ¿Para aburrirte y confundirte? Nah… lo que hay que hacer es ponérselo y escucharlo con la mente abierta a cualquier cosa. Diría “predisposición”, y es más: lo preferiría. Pero es que Sigh es una banda que NO está hecha para la predisposición. Simplemente hay que ponérselos con la idea de que nada de lo que va a sonar a continuación te debe escandalizar. Ahí es cuando uno disfruta de ellos. Los que conocen a Sigh conocen de qué hablo. Y para aquellos que siguen a Sigh pero aún no se pusieron el Heir To Despair… sólo deciros que si vuestra única noción proviene de la canción adelanto Homo Homini Lupus, podéis coger esa sensación, hacer una bola con ella y arrojarla por la ventana, porque no representa NADA de lo que realmente es el colectivo total del álbum. Y aclaro que no es una canción que quede incoherente o inconexa con el resto. Pasa que es una canción que cobra más significado en su sitio dentro del tracklist que por solitario.

Así que… nada. Sinceramente con muy pocas escuchas (por primera vez en AÑOS) tuve suficiente para tener claro que este álbum es genial tal como es. Tras una decena de álbumes de estudio, difícilmente pueden sacar un disco trascendental que influya a nuevas generaciones, pero sí que puede ser un trabajo totalmente a la altura del legado más clásico y magnífico de la banda. Y este Heir To Despair lo es. Hubo miedo, inseguridad e impaciencia… como antes de un examen o una entrevista de trabajo, pero ha sido… no se. Esa sensación de salir y saber que todo ha ido bien ¿me entendéis?

Escuchadlo. Si os motiva la música experimental escuchadlo. No tiene precio.

Un 8,5.

Mirai Kawashima: voz, teclados, taishōgoto, flauta y piccolo.
Satoshi Fujinami: bajo.
Junichi Harashima: batería.
Dr. Mikannibal: voz y saxofón alto.
You Oshima: guitarras.

Músicos de Estudio:

Phil Anselmo: voces adicionales en track 2.
Kevin Kmetz: shamisen.

Sello
Spinefarm Records U.K.