Sigh - Hail Horror Hail

Enviado por MetalPriest el Mar, 29/03/2016 - 01:23
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1. Hail Horror Hail
2. 42 49
3. 12 Souls
4. Burial
5. The Dead Sing
6. Invitation to Die
7. Pathetic
8. Curse of Izanagi
9. Seed of Eternity

Según la leyenda, hay un disco tan extravagante y bizarro que en su contraportada anuncia de manera arrogante: "Cada sonido de este álbum es deliberado y si encuentra que algunas partes del disco son extrañas, no se debe a que la música en sí misma sea extraña, sino que es debido a que su yo-consciente está mal equipado para comprender los sonidos producidos en esta grabación." Así, sin vaselina ni leches... parecería incluso un insulto a todo aquel que es incapaz de adentrarse en su ecléctico muro de sonidos cacofónicos. Pero yo creo que el mensaje es otro; que la finalidad del texto es mucho más ambiciosa y reivindicadora de lo que a priori uno pudiera esperar: pienso que lo que buscan estos misteriosos músicos es que las personas se piquen para abrirse a sonidos más arriesgados, a fusiones, a piezas más elaboradas y variadas… ya saben: a la experimentación, ese tal “avant-garde” que dicen… ¡Qué caray! Igualmente han de estar insultando la inteligencia de todo aquel que no soporte esta clase de música. La soberbia es muy fuerte en los jóvenes artistas ¿o no?

Sacando ya las máscaras de misterio y anonimato, confirmaré (por si cabía alguna duda) que me refiero por supuesto al Hail Horror Hail de Sigh. Cosecha del '97 por cierto. Es en este álbum precisamente, cuando los nipones al fin liberan todo (y cuando digo todo, es TODO) su potencial experimental, y hablamos de su tercer larga-duración nada menos… ya en su Ghastly Funeral Theatre (del mismo año) anunciaban a gritos una decisiva orientación vanguardista, si es que el Infidel Art no apuntaba maneras también. Pero fue llegar Hail Horror Hail y confirmarse todos los pronósticos y aclararnos una cosa: que Sigh a partir de aquí tomarían una órbita más excéntrica respecto a la estrella negra que es el black metal.

Sí… hablamos del punto de inflexión más importante dentro de la discografía de Sigh. Al discutir de la importancia de Hail Horror Hail tenemos que destacar que es el momento en que Sigh deciden hacer de sus discos una especie de película sin imágenes, una “fantasmagoría del celuloide” que avanza de manera desordenada. Se busca, dicho de otro modo, que los álbumes sean en su conjunto como una especie de soundtracks de películas de terror… con momentos inquietantes, otros más espeluznantes y (por supuesto, que nunca falte esto) pasajes orquestales o directamente ambientales. Y así, que como quien no quiere la cosa nos vamos metiendo más y más en lo musical, tenemos que llegar a otras influencias o fuentes de inspiración, como lo son el rock&roll, el rock progresivo setentero, las BSOs de ciertas películas, algo de jazz… música clásica… hay tantos colores y texturas que incluso el factor base del black metal se ve claramente eclipsado. No estamos en absoluto ante un trabajo de black metal que se diga a pesar de todo, esto va algo más allá…

Y me duele reconocerlo, no me gusta desdecirme… pero ciertamente hay algo increíble en este álbum, que aunque se encuentre entre mis menos favoritos de Sigh precisamente por lo complicado que es digerirlo y comprenderlo, hay que reconocer que es uno de los más íntegros y ambiciosos que se parieron en los noventa. Así de claro, y repito: me fastidia reconocerlo porque siempre lo vi como un disco desequilibrado e irregular… un disco menor, joer... Pero es así: Hail Horror Hail está tocado por algo que no es de este mundo, tal es su grandeza. La pega no dejará de ser la misma: la dificultad, lo poco memorizable que es. No obstante su arte, su riqueza… eso es incontestable. Puede que llegue a ser eterno.

La primerísima y rockanrolera Hail Horror Hail es la primera de todas las piezas en hacer su aparición. Y es curioso, porque mostrándose inicialmente bailonga y vacilona, luego, pasados los dos minutos llega a ser mucho más profunda e incluso dramática. Quizá sea el problema ¿no? Que esperas algo que aterrorice, y la primera melodía que te ataca es tan fiestera e informal que luego no sabes como digerir nada de lo que sigue. Pero calma: aquí nada es lo que parece, ni tampoco hay que tener una idea exacta de lo que va a suceder, básicamente, porque la equivocación es inevitable, y luego vienen las quejas y decepciones. 42 49 va mejorando más y más la situación, llegando hasta límites casi psicodélicos, frenéticos… solo queda seguir ciegamente la voz de Mirai y rezar por salir del desvarío con la salud mental intacta.

12 Souls prosigue, arriesgando al poner gran parte de la letra en japonés, detalle que a mí al menos no me termina de convencer. Por contrapartida, tenemos muchos momentazos distintos a lo largo de la canción dignos de recordar, como el cuarto minuto (y es un ejemplo ¿eh?). Burial da solemne paso a The Dead Sing, donde Sigh pasan a un plano más… normal, tirando al sinfónico pero sin prescindir de sus desvaríos vanguardistas. Podría ser mi pieza favorita del disco, pero para eso, tendría que no existir Invitation to Die. En este sexto capítulo del Hail Horror Hail, los nipones nos ofrecen un track muy relajante, con acústicas, teclados de diversos sonidos haciendo las veces de violines, otras de flautas u órganos y por supuesto, la incansable voz de Mirai Kawashima, arquitecto y creador de la música de Sigh.

La instrumental Pathetic nos ayuda quemando minutos con una épica composición que acaba estrellándose contra los nudosos riffs de Curse of Izanagi. Atentos a la sección que viene tras el minuto 2:20 aprox. o el solo que ronda el minuto y medio… son tantos los momentos y pasajes… siempre hay algo que destacar, y (en serio) nos podemos extender hasta el infinito con los numerosos arreglos o detalles que van saliendo de canción en canción.

Como colofón final, suele suceder que en estos discos tan ambiciosos y cargados de pretensiones se deje una auténtica obra de arte al final, y obviamente Sigh no van a ser menos: Seeds of Eternity sorprende y engancha desde sus primeras melodías de laúd. Los riffs de eléctricas, las secciones de teclados; que parecen cubrirse unos con otros, formando una atmósfera inexpugnable y arrebatadora. Así va pasando, a lo largo de sus más de nueve minutos ¿y cómo acaba este último capítulo del disco? Como sólo pueden acabar los grandes: con el redoble de una campana de iglesia perdiéndose en el espacio. Razonable por otro lado, viendo la letra de esta canción (y de las demás), la muerte es el argumento principal del disco como quien dice.

Sin ánimo de querer parecer repetitivo, está clarísimo que Hail Horror Hail es un disco muy complicado incluso para los más fieles seguidores de Sigh. Digamos que… el salto que se da entre el Infidel Art y este HHH es de gigantes. La propuesta cambia sustancialmente aunque los pasajes de teclado sigan siendo bastante del mismo estilo, sobre todo en sus momentos más sinfónicos. El trabajo de producción es algo mejor… Mirai Kawashima canta de manera más profesional… muchos, muchos cambios. Pero por contrapartida está esa complejidad. Además que comienza de una manera algo inadecuada, tal vez habría venido mejor que Hail Horror Hail abriese con un 42 49 o un The Dead Sing por ejemplo. Algo más “promedio” por así decirlo, no se si me explico, y dejar el track homónimo para más adelante, ya que es la “canción comercial” si es que se la puede llamar así...

En fin: poco más que añadir. Un disco incomprendido y la mar de rico en diversidad musical. Los que conocen a Sigh saben perfectamente de lo que estoy hablando, conozcan o no al Hail Horror Hail, y los que no escucharon antes a los nipones… bueno, solo queda recomendarles a los más “exploradores” y “buscadores de rarezas” que se animen a darle unas cuantas vueltas (¡una no vale, perros!). Cuatro cuernos merecidos: 8,5 para este disco clave del avant-garde black metal.

Mirai Kawashima: voz, bajo, teclados, piano, sintetizadores, vocoder, órgano y sintetizador.
Shinichi Ishikawa: guitarras, bajo.
Satoshi Fujinami: batería, percusión y aplausos.

Sello
Cacophonous Records