Sepultura - Morbid Visions

Enviado por Hawkmoon el Sáb, 25/12/2010 - 13:54
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1. Morbid Visions
2. Mayhem
3. Troops of Doom
4. War
5. Crucifixion
6. Show Me The Wrath
7. Funeral Rites
8. Empire Of The Damned

1985 fue el año del despertar discográfico de Sepultura (nombre en honor del tema de Motörhead, "Dancing on your Grave"), uno de los combos sudamericanos que más daría que hablar en años venideros en el feudo extremo.

La formación, creada a medias entre los hermanos Cavalera (Max a la guitarra y a la voz e Igor, a la batería), ya había estampado en un E.P, de nombre "Bestial Devastation", su furioso mensaje Thrash-Death, sus formas primitivas de composición, y ante todo, una dosis, como no se había visto nunca, de maldad y mala leche que los convertía en unos alumnos aventajados (y puramente esquizofrénicos) de nombres como Slayer, Kreator, Death, Possesed, Venom, Celtic Frost, Discharge o Metallica.

La escasez de medios hizo mella en la producción del debut, y a pesar de que la escena empezaba a verlos como algo competente, Max no estaba contento con el trabajo y quería llevar un poco más allá su mensaje violento, directo, nihilista y salvaje.

"Morbid Visions" se debía convertir, con todas las de la ley, en el primer gran trabajo de Sepultura, y desde luego, los cariocas lo iban a intentar.

La pasión, desde sus inicios, demostrada por los hermanos Cavalera (que tocaban con instrumentos prestados, se hacían cinturones de balas con frutos secos, no cobraban en muchos shows e imitaban la actitud de las bandas británicas, alemanas y americanas que tanto amaban) no parecía tener fin, y a pesar de que muchos no creían que una banda de Belo Horizonte pudiese lograr mucho en la comunidad metálica, lo cierto es que un par de años después de la creación del combo, un buen número de fans ya seguían, en todo el planeta (a través del intercambio de maquetas, algo muy dado en los ochenta) a la banda, aún por pulir, del futuro icono del Metal, Max Cavalera.

Es obvio que Celtic Frost, Kreator y Slayer, eran las influencias más palpables en el sonido de Sepultura, pero la banda no asimiló dichas bandas y se dedicó a copiarlas, no, la banda, que para nada contaba con un bagaje técnico de calidad, ni medios, ni madurez musical, se lanzaba a la piscina, con esas influencias como salvavidas, pero se dedicaban a nadar libres, para no ahogarse. El material de Sepultura, en 1986, era tan inocente, tan rudimentario y tan inclasificable (lo catalogaban de Death, o de Thrash, o de Punk, o de Hardcore) como demoledor, voraz e incontestable. Eran como un perro rabioso, con mucho poder, pero con poca capacidad para conocerse a si mismos. La energía desbocada de la juventud, junto a una actitud ruda y un amor incondicional por el Metal, aupó, a la banda, en su país, a un nivel de lo más aceptable, y el mundo quería saber de esos brasileños, que copiando a Slayer o Kreator, llevaban su premisa 50 pueblos más lejos, a lugares híbridos, entre el incipiente Death Metal y el Thrash del momento.

"Morbid Visions" es un capitulo inicial en una historia magnífica, que aún estaba por llegar, pero como toda leyenda tiene su comienzo, "Morbid Visions" juega esa carta, y si bien no es un disco que pueda catalogarse como una maravilla, si que es maravillosamente intenso y sincero, y como antesala a lo que debía de llegar (que era una de las mejores carreras del feudo, almenos hasta 1996) tiene su punto. Vamos a Belo Horizonte, dicen que hace un calor de cojones, pero por lo visto toca una banda bestial. ¿Te vienes a verlos?.

Una portada muy de su tiempo (y muy en onda Slayer), algo tosca, que nos muestra a un demonio rodeado de crucificados, y todo ello en un entorno carmesí y onírico, ya deja claro por donde van los tiros: agresión, metal hiriente y satanismo de pega. Nada más, ni nada menos. Sepultura se abrían a la escena, y como un bebé que mira al mundo por vez primera, gritan y reclaman su lugar. Ya estaba bien de ensayar temas de Venom, Destruction o Kreator y mirarse en un espejo pensando que eran Slayer o Metallica, eso se acabó. Sepultura iban a por todas, y a pesar de las taras, que no eran pocas ni invisibles, Max y los suyos se pusieron las pilas y decidieron ir a la guerra sin ir bien armados, con cartuchos a medio cargar, la cantimplora medio vacia y el casco de cartón, pero almenos iban con algo, que en el cambo de batalla es oro puro: cojones. En eso, a los brasileños, me parece, que no los ganaba ni Dios. El entusiasmo se convertía en un arma afilada, y "Morbid Visions" era una desfasada y brutal declaración de intenciones. América y Europa habían demostrado que sabían parir un Metal ampuloso y seminal, ahora le tocaba el turno a Sudamérica. Era el turno de Sepultura. Max y su hermano Igor, Paulo Pinto Jr (bajo) y Jairo (Guitarra) estaban preparados.

Unas guitarras asesinas y megaveloces avanzan a toda mecha, y nos avisan de que llega "Morbid Visions", el tema-título, a través de un entramado satánico y blasfemo de lo más atroz. La producción deja bastante apagado el sonido de la bateria de Igor y corta en seco el del bajo de Paulo, pero a pesar de las deficiencias, se intuye el espíritu deudor de los Death y cierta anarquía punk. Un tema que nació como hijo del Thrash y el Death, y parió el Thrash and Death. Se nota también que Max no paraba de escuchar las primeras demos de Morbid Angel. Tributo sonoro y esquizoide a unos héroes personales de Sepultura. Los reverbs en la voz de Max llegan a cansar, y desde luego, uno de los peores ingredientes del plato, es sin duda la voz. Aún estabamos algo lejos de la futura fuerza e intensidad que iban a generar las cuerdas vocales del mayor de los Cavalera, y desde luego, la producción no ayuda.

"Mayhem", salvaje y garajera, da paso a "Troops of Doom", un híbrido entre los Metallica de los primeros tiempos, cierto tufillo a Sabbath (eso si, oscuros de narices) y el Death Metal que se estaba cociendo desde Florida, que con los años, ha alcanzado el puesto de auténtico peso pesado en los set-lists del grupo. Un año después, con la entrada de Andreas Kisser (el legendario reemplazo al limitado Jairo), el tema se regrabó y mostró su auténtica naturaleza misteriosa y pétrea, pero aquí, en el trabajo de 1986, Max ya sabe componer material de primera. Por pulir, ciertamente, pero francamente demoledor. Himno eterno de la escena extrema.

"War" (amalgama hardcore por terrenos "Morbidangelescos"), "Crucifixion" y "Show me the wrath" (con cierto semi-Groove de saldo), siguen mostrando el tesón, la energía incansable y el poderío de un cuarteto musical, que sin ser maestros, y ni siquiera dignos compositores (desde luego, no al nivel de la escena en el momento), como por arte de magia, saben parir creaciones que no puedes evitar escuchar con los puños en alto y con el cuello a mil revoluciones. Entiendo que a dia de hoy, y sabiendo lo que llegaron a grabar en un estudio, nos sepan a poco éstos temas, pero en 1986, creo que éste material debió de volar cabezas. Seguro. Atmósfera Venom, sonido Slayer, actitud Punkera y desatada...menudos elementos, jejeje. Como para discutir con ellos.

"Funeral Rites", que contiene un riff inicial con buen nivel, va formandose, poco a poco, y como en el material de los mejores Celtic Frost (uno de los combos a los que Sepultura veneraban), todo va creciendo, todo se va oscureciendo, para al final, llevarnos a una masacre sonora y sin privilegios. Metal desnudo, caníbal y sediento de sangre. Supongo que Venom se cagarían de miedo al escuchar a sus nietos brasileños. Sin duda, Cronos sonreiría al comprobar como la caja de Pandora, que se abrió con "Black Metal", daba frutos cada vez más inhumanos y salvajes. El diablo estaba contento con tener a Venom, a Mercyful Fate o a Celtic Frost de su lado, pero no se fiaba de los Cavalera. Seguro que le daban miedo al mismo Lucifer. Nada peor que un perro asesino sin dueño ni modales, y eso eran precisamente Sepultura, perros de la guerra lujuriosos y pervertidos.

"Empire of the Damned", que también se hermana, y se baña en mandamientos de los Celtic Frost, cumple como tema final y broche de oro a la locura desinhibida y nula técnica (cargada, por contra con una actitud llameante) que ha sido el primer disco de Sepultura. Final peliculero total. Escuchar el disco ha sido como ver cine de zombies barato y mal hecho, pero acojonante, divertido e irreemplazable.

3 cuernos (bajos). Ni más ni menos, para el capitulo inicial de la mejor historia del Metal.

Disco que comparado con su glorioso futuro, poco da en realidad, pero que enseña que todo es posible. Sepultura le demostraron al mundo entero, que cualquiera, armado con ilusión y cierto talento, podía llegar a las más altas esferas del género. Un año después, la entrada de Andreas Kisser los llevó a otro nivel...pero eso es otra historia, más molona y menos mórbida que éste "Morbid Visions", disco que sin ser seminal, si que se hace querer.

Max Cavalera: Voz y guitarra
Jairo Guedes: Guitarra
Paulo Pinto: Bajo
Igor Cavalera: Batería

Sello
Cogumelo / Roadrunner