Scorpions - In Trance

Enviado por stalker213 el Jue, 09/10/2008 - 23:48
161

1. Dark Lady
2. In Trance
3. Life's Like A River
4. Top of the Bill
5. Living and Dying
6. Robot Man
7. Evening Wind
8. Sun In My Hand
9. Longing For Fire
10. Night Lights

Después de asestar la primera puñalada seria en el careto de aquella primera mitad de los setenta con ese legendario 'Fly to the Rainbow', 1975 iba a ser el año en que, definitivamente, los alemanes Scorpions iban a hacerse un hueco entre los más grandes para el resto de los días. Y cuando digo 'los más grandes' me refiero exactamente a LOS MÁS GRANDES.

Negar esto, es sencillamente ponerse en evidencia...

Atrás quedaban un primer álbum algo inconsistente y otro rematadamente redondo, pero lejos de dormirse en los laureles, los sajones pronto iban a sacudirse la pereza de las orejas con el que todavía hoy está considerado como el más preciado y brillante diamante entre el vasto y apabullante catálogo de joyas de la banda. Con la inclusión de Rudy Lenners (únicamente por este trabajo y el siguiente) en el cuadro, de nuevo tenemos al dúo cacatúa formado por Schenker y Roth 'back on track, y por descontado a un Klaus Meine perfeccionando lo qué ya de por sí era irritantemente perfecto. En 'In Trance' su voz ya simplemente se catapulta de los parámetros más altos entre cualquier vocalista de su generación, y se proyecta más allá de las nubes, las estrellas, el Rainbow y hasta el bareto dónde Dios juega al mus con los apóstoles, mientras Jesucristo se merienda su bocata de sobrasada, y machaca sin piedad los botones de su Gameboy aceitosa...

De igual modo en como hacía su alucinante predecesor, 'In Trance' pone la directa ya desde el principio, embistiendo a lo bruto con 'Dark Lady' y sus infames guitarrazos, cual unidad catafracta lanzándose contra el enemigo sin medir las consecuencias del salvaje envite. La intensidad del corte pulveriza la Escala Richter y definitivamente se consagra como una de las bombas definitivas de aquella apoteósica década de los setenta y su incomparable música. A partir del minuto (02:00), Roth se descuelga con un ataque furibundo cuál mono tití histérico armado con una grapadora, poniéndonos el careto perdido de cortes y sangre; y eso, sabéis que es bello. Realmente, muy poca música de aquella época debía generar este violento acopio de ánimos e intensidad. Clasicazo por derecho propio.

Apenas extinguidos los últimos rugidos de esa feroz 'Dark Lady', sobreviene una hermosa y cuidada introducción con el bajo, las acústicas y la voz aterciopelada de Meine. Todo es perfecto, sublime, hasta que... llega el segundo (00:51) y estalla uno de los riffs más gloriosos y conocidos del inigualable repertorio de la banda. El tema es 'In Trance' y con bastante probabilidad, podemos estar hablando de la joya de la corona. Absoluta demostración del dominio de la técnica, la táctica y el pulso para escribir y ejecutar música como nadie más sabe hacer. El punteo en (02:26) sencillamente es para frotarse los ojos y caer rendido ante Rudolf Schenker y sus privilegiadas garritas. Una vez superados los tres minutos y medio, la voz de Meine precede brevemente al definitivo hachazo, de nuevo por obra y gracia del magnánimo Rudy I de Sajonia; Y la verdad, tratar de describir el sentimiento y el poderío de esas guitarras se me antoja poco menos que imposible. Colosal Rudy y el resto que tampoco se queda atrás.

Si os pensabais que la banda había quemado las naves con ese temazo, andáis bastante despistados, pequeños, porque antes de que hayáis tomado un respiro, salta por encima de las matas 'Life's Like A River' para engancharse a vuestro cuello y chupar y chupar, hasta que vuestro cuerpo caiga vacío al suelo. Los snares del Rudy menor -Lenners- abren el fuego, y a la de tres, las guitarras entrelazadas de Schenker y Roth resquebrajan el muro de sonido sobriamente edificado por el espeso y tupido bajo del trabajador Buchholz. De nuevo, Meine brilla lo mismo que una constelación recién descubierta con la forma de cien paquidermos con obesidad mórbida, o sea, lo más gordo y bruto que podáis imaginar. El estribillo del tema, sencillamente pone los pelos como escarpias, y nada, digo absolutamente nada, se desvía una sola micra de lo qué pudiéramos llegar a convenir como la más absoluta perfección; Jefes puestos en faena, una vez más. Siempre.

De nuevo, un breve espacio de silencio para tomar aire y 'Top of the Bill' levanta el vuelo con ese riff cortante de la guitarra de Roth y otro de Schenker, que con la sofisticada contundencia de un rayo láser nos corta en minúsculos pedazos cada vez que pinchamos el tema. Realmente ya no sé qué sentido tiene repetir de nuevo lo mismo, pero las guitarras se salen de lo ordinario, otorgando a Roth y a Schenker una aureola de misticismo y sublimes esencias que absolutamente nadie desprendía en el planeta Heavy Metal de aquella época. Los más grandes de todos los tiempos, léase Tipton & Downing, todavía debían andar buscando la fórmula mágica por aquel entonces, pero por lo que respecta a Schenker & Roth cabe decir que ya en este momento podían competir con quien se pusiera por delante. Indiscutiblemente, es así.

El tema que sigue, es 'Living And Dying', y definitivamente es en este momento cuando puedo afirmar sin tapujos como con este corte se pone clausura a la que posiblemente es una de las 10 caras-A más apabullantemente arrasadoras de todos los tiempos; Lógicamente hablo en términos de la época (vinilo... ¿Sí? Dos caras... ¿Sí?), así que olvidaremos los dichosos CD's, aunque solo sea por unos momentos.

Como decía, este 'Living And Dying' simplemente vuelve a golpearnos con la exquisita, única e hiriente perfección con la que solo Scorpions saben tallar el mármol más bastorro para transformarlo en la estatua más elegante y hermosa jamás esculpida. Todo. Sencillamente todo excede de lo normal, y hasta los 'invitados' Buchholz y Lenners se contagian del histérico e insultante talento del trío calavera formado por Meine, Schenker y Roth.

Lo prometo. Puedo entender que muchas otras cosas puedan gustaros más que esto, pero por favor, no me vengáis comparando nada ni a nadie con estos Scorpions de los setenta, y mucho menos con este 'In Trance' porque eso es IMPOSIBLE, además de innegociable.

Después de tanta calma y solemnidad llega la hora de mover un poco el esqueleto, y qué mejor que este demoledor 'Robot Man'? Pues nada ¡Claro que no! Pedazo de trallazo a cargo del dúo cacatúa una vez más, que a partir de (01:45) entrelaza sus riffs formando una espiral de la que es imposible escapar, y no solo por ser, efectivamente, imposible, sino porque solo un necio querría escapar de ella. ¡Genio, puro genio y control absoluto del instrumento es lo que demuestran aquí estos dos pedazo de cuervos!

Despega 'Evening Wind', y aquí y ahora, tengo que apuntar como este tema es sin ninguna duda uno de mis temas preferidos de Roth con la banda. Desde luego que Matthias Jabs es otro pajarraco del 15,000, pero la solera y el porte clásico de Roth tiene una tela que es para llorar.

El riff en (01:41) es uno de esos que erizan el cogote a base de bien a pesar de su simpleza, pero agarraros fuerte, porque justo después viene el estribillo con un Meine, paseándose enésimamente por las estrellas como si éstas fueran el recibidor de su casa.

Por detalles como este último, es por los cuales uno se mete tan a fondo con este interminable 'In Trance', y sinceramente os garantizo que es imposible desear salir de él. Obra cumbre del género.

Con 'Sun In My Hand', de nuevo Roth se marca otra cafrada de tema. Esta vez, en forma de macarrada de kilo filtrada a través de calles poco iluminadas, asfalto mojado, luces de neón parpadeantes, caladas a traición de esas que funden hasta el filtro del cigarro, agujas de tacón y mujeres de dudosa reputación trajinado el ambiente, y todo ello no por las brillantes letras de Roth, sino por el descarado y chulesco dentelleo de su desafiante tonadilla; Qué grande Uli!!

A propósito de las letras; ¿Qué me decís de estos dos versos?

"Yeah, well I'd like to tell you something now
Before madness shows her lucid feathers in the sky"

(Sí... y bien, me gustaría contarte algo ahora,
Antes de que la locura muestre su lúcido plumaje en el firmamento)

Simplemente brillante y demoledor, porque además la música que acompaña es 'top notch', o sea, qué te mueres, vaya...

Con 'Longing For Fire' de nuevo tenemos al dúo cacatúa uniendo fuerzas para firmar otro sablazo dirigido al cuello. Decir otra vez que Meine se caga en mitad de la plaza, está ya de más, y sinceramente: las líneas del bajo de Buchholz, no se quedan atrás. Llegamos a (01:05) y ese punteado sale escupido con la misma alevosía que define a la víbora, que después de morder a traición, huye corriendo con una medio sonrisa entre dientes. A todo esto, las nobles cuatro cuerdas de Francis 'El voluntarioso', siguen picando con insistencia cuál pájaro carpintero sobre las artesonadas melodías montadas sobre el mástil de las herramientas de trabajo del dúo cacatúa, que triunfa más que el cola-cao. Es 'Longing For Fire', y tiene una tela que no te la acabas en la vida, ni viviendo la vida de tus hijos, la de tus nietos o la de Matusalén, vaya...

Cerrando; 'Night Lights' se estila como el colofón a esta inmortal obra maestra, y como no podía ser de otro modo, nos viene de la mano sabia del maestro artesano del riff, Ulrich Roth. Sensual y dulce, pone el punto y final a esta sublime y alucinante experiencia de treinta-y-siete minutos, que a todo aquel que tenga sangre en las venas no puede dejar jamás indiferente.

A colación de esto último que decía, comentar que siempre he creído que toda esa gente que, alucinantemente, afirma que la música -en general- no le dice nada, es gente que por desgracia ha nacido sin algo que se lleva muy adentro y que hace que uno ame la música sin medida, por encima incluso de cosas, quizás, más importantes.

De verdad pienso, que si a alguien no le gusta la música, es porque no está vivo del todo, en fin... me disculparéis la digresión...

Volviendo a 'Night Lights', no penséis ni por un segundo, que esto es una simple o testimonial 'Outro' ni nada por el estilo, sino que es un temazo por derecho propio y con la personalidad suficiente como para poner el broche de oro a esta masacre de disco, que sin despeinarse, puede mirarse de tú a tú con un 'Paranoid' o un 'Sad Wings of Destiny'. He dicho.

Sencillamente, ya no se hacen como éstos...

Mi valoración: Fácil, fácil, fácil... Esto es un 10.00

Klaus Meine: Voz
Ulrich Roth: Guitarra
Rudolf Schenker: Guitarra
Francis Buchholz: Bajo
Rudy Lenners: Percusiones

Sello
RCA