Scorpions - Speedy's Coming

Enviado por Heartbolt el Dom, 27/01/2019 - 19:44
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La música es algo de épocas, pensamientos, nociones y vivencias. La música, tal como la percibo, define perfectamente el sentimiento de una sociedad. Las cosas en las que cree. Los momentos con los que se identifican las personas que la integran.

La música… bueno, siempre hay que vivirla para entenderla. Como tal: expresión. E intentar desligarla de sus momentos específicos es algo que no tiene ningún sentido. Porque… ubiquémonos. 1975, Japón, juventud. Esa fue la sociedad que tuvo este material en sus manos. Pero echemos para atrás; 1974, Alemania partida en dos, la fe en el Rock ‘n’ Roll como impulso social. Cuando aquellos jóvenes conocidos sencillamente como SCORPIONS se sentaron a escribir Fly to the Rainbow, ¿qué habría en sus mentes en ese momento? ¿Cuáles eran sus expectativas del futuro? ¿Estaban ellos realmente plasmando en forma de música lo que sentían cada día de sus vidas?

Sí.

Por supuesto que sí.

Claro, ellos lo hicieron. Un disco con siete canciones que cada persona valoraría de acuerdo a la representación del mismo para ellos. Pero vámonos a Japón, mercado donde SCORPIONS siempre fueron triunfadores y recibidos como héroes, más allá del escándalo de sus portadas que parecieron no impedir a los jóvenes japoneses pillar cualquier vinilo bajo el nombre de escorpiones.

¿Cómo habrá sido, verdad, haber vivido el Made in Japan de DEEP PURPLE? ¿El Unleashed in the East de JUDAS PRIEST? ¿O el mismísimo Tokyo Tapes de estos alemanes? ¿Cómo habrá sido, verdad, el impacto de un simple artilugio con contenido musical en el fondo de una sociedad?

Yo siento que en la música, nosotros, los que viajamos a través de ella, sentimos algo que sabe definir perfectamente un anhelo. No sólo por aquellas melodías tan increíbles, que seguramente habrán hecho tenerle un orgasmo a la japonesa conservadora promedio, sino por esas líricas que, en formato de “Verso-Estribillo”, estampaban realidades que todos los días afrontaban las personas. La diversión en forma de un concierto tan típico de ese momento. Para, digamos, un joven de 20 años que había dormido haciendo cola para ir a ver a DEEP PURPLE, ¿qué era Heavy Metal? Las cabelleras largas, las guitarras pirotécnicas y las provocativas letras que eran sólo un modo más de distinguir el mundo que lo rodeaba... ¿qué habrá sentido él cuando Speedy’s Coming llegó a sus manos?

¿Qué habrá sentido aquella juventud femenina que encontraba en el Rock ‘n’ Roll el placer más inmenso cuando una magnífica voz, acompañada de una atmósfera saltarina, les decía a todo pulmón “te amo, pequeña chica, ven a verme este día”, cuando esa era la vida más anhelada por tantas? ¿Cómo es posible, amigas y amigos, que en escasos minutos esté sintetizado tan increíblemente un monumento a las hormonas, a la motivación y a lo hermoso de una guitarra, un bajo y una batería cabalgados por jóvenes que querían mostrarle al mundo sus propias necesidades?

Porque Speedy’s Coming, tan fácil como su nombre, nos habla de eso. De la libertad, del mechero incendiando los corazones, de besos tras un concierto. ¿Te gusta Alice Cooper? ¿Te gusta Ringo Starr? ¿Te gusta David Bowie y sus amigos... en el Royal Albert Hall? ¿Tú sabes cuál es el Royal Albert Hall? ¿Sabes qué hicieron DEEP PURPLE en 1969 ahí mismo, verdad? Entonces… ¿cómo tanta emoción, nostalgia y la imaginación de esos SCORPIONS (que muy seguramente no se imaginaban cantando por todo el mundo sobre apagones, las noches de una gran ciudad y demás fantasías) puede desbordarse con deslizamientos de guitarra y fraseos tan sencillos que apenas saben mostrar la capacidad de nuestro gran Meine?

Yo… no podría explicarlo.

Pero si algo caracteriza al Fly to the Rainbow, más allá de su atmósfera tan misteriosa como la de su debut, es lo humilde de toda su composición. Lo orgánico, natural y viviente de su propuesta. Y este sencillo, Speedy’s Coming (con They Need a Million de lado B), tiene por ambas caras una misma suerte de entrada a la nación del sol naciente. De unos 70’s típicos de revoluciones culturales en todas partes. Quizás los japoneses no tenían ni idea de lo que se gestaría incluso en sus tierras bien pasados unos diez años más, pero cualquier cosa que entrara debía ser la alegría máxima. SCORPIONS no fueron los primeros en azotar, pero, válgame Dios, no seré yo quien hable de la excitada audiencia del Tokyo Tapes que vociferaban a todo pulmón la potencia y la adrenalina que estos SCORPIONS les generaron.
Donde Speedy’s Coming era una de las piezas más esperadas del repertorio.

Pero, ven aquí, ¿tú crees que las siguientes palabras no le causaron un revolcón a las niponas y fue una de las principales piezas con las que muchas chicas y chicos perdieron su virginidad en noches polares?

You look at a poster
You look at the wall
The wall in the room where you live
Where you live with your stars

Just listen to his records
Now hear what he says
For he says, "I love you little girl
Come to see me today"

Speedy's coming
You live in his heart

Por favor… si hasta yo, que lo doy todo por haberlo vivido, siento que en mi corazón hay un Speedy González que se funde con los destellos de aquel Hendrix alemán, llamado Uli Jon Roth. Por no mencionar, quizás, al hombre de los sueños de esas quinceañeras que se abrían al mundo del Rock ‘n’ Roll (ahora ya abuelas que deben seguir echando fuego al verlo), Klaus Meine y el título, probablemente repentino, del hombre de las mil voces. Por no dejar atrás al simpático Rudolf Schenker, que vivió como viejo en esos años para ahora sentirse bastante joven.

Pero todo lo que irradia este sencillo, por ambos lados, no es más que lo que los alemanes vivían, lo que los japoneses vivían, lo que muchos vivían. ¿De qué querían hablar, pues, si no era de apuestos galanes que, sintiéndose como caballeros del Medio Evo, desposaban muchachas con solos galácticos de esas Fenders bien desempolvadas? Blues, Rock ‘n’ Roll y muchos nervios… todo metido en un paquete.

¿Qué eran SCORPIONS en 1975 para la juventud japonesa? No tenían Blackout ni Still Loving You ni nada que perder. Tan sólo un disco lanzado algún tiempo antes y, créanme, en Japón nada se había sentido. Fly to the Rainbow no llegaría hasta 1976 junto a In Trance, por lo que Speedy's Coming fue el romántico inicio de Japón y SCORPIONS.

SCORPIONS, entonces, ¿de qué iban? ¿Qué tenían que perder dos o tres amigos, forrados con las mesadas, en invertir en un vinilo llamativo de un grupo que jamás en sus vidas habían oído? ¿Serían esos mismos los que vivieron grandes y emocionantes aventuras con los mismos temas y los más ardientes vaqueros en el Tokyo Tapes junto a quién sabe cuántos como ellos?

Un sencillo de apenas dos canciones, pero que generan un espectro poderoso de nostalgia, lágrimas, de pensar en aquellos ojos apagados siendo abiertos repentinamente por un remolino que sale de lo más profundo del corazón. Del final tan irrepetile de They Need a Million.

Ya nuestros artistas favoritos se nos pusieron viejos, algunos se nos fueron, pero siempre me sentiré como una niña pequeña que colgaba sus posters en la pared, que los veía como la representación de un colectivo de “incomprendidos”, sintiendo el calor de una noche de amor con Rock ‘n’ Roll a todo volumen. Mientras que con They Need a Million vuelvo a sentir una poderosa confianza en mí y en mis capacidades.

Algún día, quizás vaya al Royal Albert Hall y, en primera fila, me imagine a David Bowie con sus friends. Y a ustedes amándonos otra vez… SCORPIONS.

Klaus Meine - Voz.
Rudolf Schenker - Guitarra.
Uli John Roth - Guitarra.
Francis Buchholz - Bajo.
Jürgen Rosenthal - Batería.

Sello
RCA